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Programa 04

Temporada de conciertos

2019-2020

Clasicismo vienés a lo Ligeti

28 noviembre Badajoz 29 noviembre Plasencia
Orquesta de Extremadura Stefan Dohr Álvaro Albiach

Programa

1.

György Ligeti. Concierto Hamburgo (1998-2002) *

Franz Joseph Haydn. Sinfonía nº 89 en fa mayor, Hoboken I/89, «La letra W» (1787) *

Vivace
Andante con moto
Menuetto
Vivace assai

2.

Wolfgang Amadeus Mozart. Concierto para trompa nº 3 en mi bemol mayor, K. 447 (1784-1787)

Allegro
Romance
Allegro

Stefan Dohr, trompa

György Ligeti. Concierto rumano (1951) *

Álvaro Albiach, director

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

Dos concepciones estéticas lejanas alumbran este programa protagonizado por la trompa de Stefan Dohr, uno de los músicos más emblemáticos de la Filarmónica de Berlín y uno de los mejores trompas que se pueden disfrutar en directo hoy por hoy. El concierto Hamburgo es la última obra que compuso Ligeti, es un viaje por el espectro sonoro de un instrumento ancestral, sin embargo, su concierto rumano es posiblemente su obra más popular, una música que hunde sus raíces en la tradición popular. Todo ello junto a la música de los dos maestros del clasicismo; curioso, ¿no?

Entre folclore y modernidad

El año 1956 divide en dos la vida y obra de György Ligeti. Nacido en un pueblo húngaro de Transilvania (hoy, en Rumanía), el compositor, judío, eludió, junto a su madre y por casualidades del destino, los campos de exterminio que sepultaron la vida de su padre y de su hermano. En la Hungría comunista de finales de los 40, no había gran cosa que pudiera hacer un compositor con inquietudes. Las directrices oficiales imponían un modelo de composición que debía seguir el trabajo emprendido en su día por Kodály en torno al folclore. A Bartók se lo ensalzaba como gran figura de la cultura húngara a la vez que se ponían trabas a la difusión de su música, mucho más compleja de lo aceptable para el stalinismo rampante.

Ligeti trabajaba desde principios de los 50 en la Academia Franz Liszt de Budapest, donde había estudiado hasta 1949, y allí, buen conocedor ya de Bartók, se daba a la composición de obras desafiantes con las consignas oficiales, obras que iban directamente a un cajón de su estudio, ante la imposibilidad de ser estrenadas. Hacia 1954, muerto Stalin, nuevos aires parecieron renovar el ambiente cerrado de la cultura húngara y Ligeti se sintió más libre con los cambios que se operaban en su país. La invasión soviética de 1956 puso fin a aquellos experimentos. Ligeti huyó de Budapest y se refugió en Austria y Alemania. Una vez en Occidente, entró en contacto con las vanguardias, y su vida y su obra cambiaron radicalmente.

Este programa plantea música de Ligeti a ambos lados de la línea que trazaron en su vida los tanques de la URSS. El Ligeti anterior al 56 está representado por una de esas obras en las que el compositor buscaba su propio camino a partir de la música popular. Es el Concierto rumano, escrito en 1951, pero no estrenado hasta veinte años después. Al otro lado de la raya, nos encontramos con un Ligeti tardío, el del Concierto Hamburgo, compuesto en el último cambio de siglo.

El Concierto rumano es una obra escrita para orquesta clásica (maderas a dos, tres trompas, dos trompetas, percusión y cuerda) que bebe de las transcripciones que Ligeti había hecho a finales de los 40 de los cilindros que se conservaban en el Instituto de Folclore de Budapest con grabaciones de canciones rumanas. La obra se divide en cuatro movimientos que se tocan sin solución de continuidad, aunque con dos secciones claramente delimitadas. Cada sección empieza con una melodía lenta, de concepción vocal, y sigue con un ritmo de danza rápida, lo que se corresponde bien con las estructuras folclóricas de verbunkos o csardas típicos de la música romaní. El Andantino de partida tiene un aire a pastoral desde la amplia presentación de su melodía en los violonchelos. Le sigue un Allegro vivace de frenético ritmo danzable que destaca también por los contrastes tímbricos y que enlaza con un Adagio en el que asoma al fin la mano del Ligeti modernista. Las trompas rememoran el sonido de las trompas alpinas, mientras se eleva una melodía en el corno inglés sobre un fondo etéreo que crean los trémolos de las cuerdas. Una fanfarria de trompetas introduce el Molto vivace conclusivo, que recuerda al Bartók del Concierto para orquesta, tanto en la vivacidad rítmica como en la orquestación por secciones, con papel esencial de un violín solista en imitación del violinista de las fiestas campesinas y la reaparición al final del tema de las trompas del tercer movimiento. Algunas disonancias, no especialmente marcadas, y el insistente zumbido de los violines tocando sul ponticello, procedimiento que será significativo del Ligeti maduro, bastaron para condenar la obra al cajón del olvido. Ligeti sólo pudo estrenarla en 1971.

Escrito entre 1998 y 1999 por encargo de la Fundación Zeit, y revisado cuatro años después, el Concierto de Hamburgo es una de las últimas obras de Ligeti. Está compuesta para trompa natural solista y orquesta de cámara, en la que se incluyen dos corni di bassetto y cuatro trompas naturales obligadas, es decir, con partes solistas significativas. El corno di bassetto era un instrumento de la familia del clarinete, que corresponde a una tesitura de tenor, inventado y desarrollado en la segunda mitad del siglo XVIII y para el que Mozart compuso páginas destacadas. La trompa natural carecía de las válvulas que se le añadieron a principios del siglo XIX.

Ligeti experimentó en esta obra con los armónicos de las trompas, a partir de los cuales crea unas relaciones de consonancias y disonancias que se desarrollan e imbrican sobre la base de una notable complejidad rítmica. La tesitura de los corni di bassetto, más grave que la de los clarinetes convencionales de las orquestas, apuntalan la suave y oscura sonoridad global de la obra.

El Concierto de Hamburgo se estructura en siete breves movimientos que alternan partes lentas, de escritura armónica (no tonal), con otras rápidas, rítmicas y más convencionales. Los movimientos segundo y cuarto están en realidad divididos en dos secciones, de forma tal que el contraste se establece así: I, IIb, IVa (solo de trompa), V y VII son movimientos lentos, que remiten al trabajo textural de Ligeti en los años 60 (obras como Lontano o el Réquiem) con el añadido de las distorsiones que ocasionan los armónicos superiores de las trompas naturales; IIa, III, IVb y VI son rápidos, rítmicos, más cercanos al estilo ecléctico que adoptó el compositor al final de su vida, pero con resonancias a la música de Bartók. El Concierto se conforma así como una especie de resumen de la carrera del compositor.

El es posiblemente el más complejo de los cuatro conciertos para trompa escritos por Mozart. Estas obras para trompa solista con acompañamiento orquestal fueron compuestas en Viena entre 1782 y 1786 para su amigo Ignaz Leitgeb, virtuoso de la capilla de Salzburgo que se había establecido en la capital imperial como vendedor de quesos, al parecer gracias a un crédito concedido por Leopold Mozart. Hay sin embargo dudas de que este concierto (el ) fuera escrito para Leitgeb. El manuscrito, sin las bromas para el amigo que contienen los de los otros conciertos, está sin fechar, lo que ha generado polémica sobre su fecha de escritura, aunque actualmente se piensa que fue anterior a febrero de 1784. La especial complejidad y virtuosismo de la obra ha hecho pensar en que Mozart pudo encontrar en Viena algún trompista más dotado que Leitgeb, pero deja otra incógnita en el aire: si esto fue así, ¿por qué sólo le dedicó una obra?

Más allá de estos interrogantes, el concierto es de una gran riqueza expresiva y de una apreciable audacia armónica, con abundantes modulaciones y un papel destacado de clarinetes y fagotes, que sustituyen en la orquesta a oboes y trompas. El Allegro de apertura presenta algunas originalidades notables. La escritura es en general muy cromática y el solista tiene a su disposición dos cadencias, la primera escrita y la segunda abierta a la improvisación. La Romanza presenta una línea extraordinariamente cantábile para el solista, que dialoga con la orquesta en un tono de gran delicadeza y con frecuentes modulaciones, que llevan el diálogo por momentos a una disputa tensa, resuelta en un final apacible y poético. El rondó de cierre es un vivaz episodio cinegético que tiene también una sorpresa incorporada, y es que en el segundo intermedio Mozart incluye el tema de la romanza precedente, aunque algo modificado. La obra se cierra finalmente de manera jubilosa y radiante.

La OEX ya había interpretado el Concierto para trompa nº 3 en mi bemol mayor, K. 447 de Wolfgang Amadeus Mozart el 15 de febrero de 2008 en el Teatro Imperial de Don Benito, con Mihail Agafita como director invitado y con el solista Gustavo Castro, nuestro ayuda de trompa actual. Al día siguiente, en la Casa de la Cultura de Talavera la Real la interpretamos por última vez.

La Sinfonía nº89 fue escrita por Haydn en 1787 y, junto a la nº88, entregada a Johann Tost para que las editara en París. Tost era en aquel momento segundo violinista de la orquesta que Haydn tenía a su disposición en Esterhaza y en 1788 decidió trasladarse a París en busca de fortuna. El primer contacto de Haydn con la capital francesa había sido a través de uno de los ciclos de conciertos más importantes de la Europa del momento, los que organizaba el conde d’Ogny en la Loge Olympique, que disponía de una de las orquestas más nutridas y prestigiosas del continente. Haydn escribió seis sinfonías (números 82 a 87) que fueron estrenadas en la temporada 1787 y acogidas con fervor por el público y la crítica parisinos. Entusiasmado por este primer contacto directo con un público libre, diferente a los invitados que lo escuchaban en las residencias cortesanas de los Esterházy, el compositor emprendió la composición de estas dos otras obras cruciales de su catálogo y aún volvería a recibir otro encargo de d’Ogny para tres sinfonías más (números 90 a 92), que verían la luz entre 1788 y 1789. Todas estas sinfonías, las once (de la 82 a la 92), son conocidas hoy con el nombre de la capital francesa. Frente a la efusiva brillantez de la 88, la Sinfonía 89, escrita para flauta, dos oboes, dos fagotes, dos trompas y cuerda, resulta de una reservada elegancia. Haydn reutiliza en los movimientos pares música ya escrita, en concreto salida de uno de sus conciertos para dos liras que había compuesto en 1786 (o incluso ya en el mismo 1787) para el rey de Nápoles. El Vivace de apertura arranca con acordes vigorosos, que enseguida son atemperados por una melodía dulce y sugestiva. Los contrastes temáticos se hacen también dinámicos (forte – piano), de gran éxito en el público parisino por entonces. Haydn recurre aquí a un procedimiento que había empleado ya en alguna sinfonía anterior, intercambiando en la práctica la sección de desarrollo, que casi se reduce a presentar los temas en el mismo orden que la exposición, y la recapitulación, en la que los temas son desarrollados y presentados en orden diferente. El Andante con moto está escrito en forma de siciliana, y es casi idéntico al empleado en el concierto para el rey de Nápoles que se mencionó antes. Haydn hace arrancar el Minueto con un solo de oboes, fagotes y trompas en una sección que culmina con un solo de flauta, instrumento que será protagonista también en el trío. El movimiento final procede, como se dijo, del mismo concierto para dos liras, pero ahora Haydn le añade una amplia sección al original, convirtiéndolo en un rondó en cinco secciones con coda. En cada vuelta del tema principal, Haydn añade la expresión strascinando (arrastrando), que causa un efecto singular, como de una orquesta aldeana ambientando un baile popular. Y es que el compositor austriaco estaba convirtiéndose en el gran especialista en integrar las músicas populares de toda Europa en las obras académicas más refinadas, singularmente cuartetos y, sobre todo, sinfonías. Folclore y modernidad, como en Ligeti, estrechamente cogidos de la mano.

© Pablo J. Vayón

Pablo J. Vayón ejerce la crítica musical en Diario de Sevilla desde la fundación del periódico en febrero de 1999. Fue coordinador del Suplemento Culturas. Desde septiembre de 2001 mantiene una página semanal dedicada a la actualidad musical en los diarios del Grupo Joly. Es redactor de la revista Scherzo desde 2000 y ha colaborado con revistas musicales y culturales de toda España. Es autor deLa música clásica en Andalucía (Fundación Lara, 2007), coordinador de 25 años de pasión (Páginas del Sur – Teatro de la Maestranza, 2017) y de ensayos para colecciones de libros-discos (ClásicaMozartLa ÓperaGrandes compositores de EMI) difundidos a través de los periódicos del Grupo Prisa en España y de multitud de diarios internacionales. Como articulista y conferenciante colabora habitualmente con teatros, orquestas, festivales y otras entidades públicas y privadas.

Stefan Dohr

Proclamado por el periódico New York Chronicle como “el rey de su instrumento”, Stefan Dohr es conocido como uno de los mejores intérpretes de trompa del mundo.

Además de ser el trompa solista de la Filarmónica de Berlin, Stefan ha colaborado como solista con los directores de orquesta más importantes, entre los que se incluyen Sir Simon Rattle, Claudio Abbado, Daniel Barenboim, Bernhard Haitink, Christian Thielemann, Daniel Harding, Ingo Metzmacher, Neeme Järvi, Paavo Järvi, Tadaaki Otaka, Dima Slobodeniuk, Kazushi Ono, Gustavo Gimeno, John Storgårds, y Marc Albrecht.

Ha tocado como solista con orquestas de la talla de la Filarmónica de Berlín, la Orquesta de Cámara de Mahler, Los Angeles Philharmonic Orchestra, NHK Symphony Orchestra (Tokyo), la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, la Swedish Radio Symphony Orchestra, Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin, Oslo Philharmonic, Orchestre de chambre de Paris, Orquesta y Coro Nacional de España, Shanghai Philharmonic y la Osaka Philharmonic.

Además del repertorio solista clásico y romántico, Stefan continúa aumentando el repertorio para su instrumento a través de encargos y estrenos de nuevas obras de los compositores contemporáneos más reconocidos . Estos incluyen obras de Herbert Willi, Jorge E. López, Johannes Wallmann, Dai Bo, Toshio Hosokawa, y Wolfgang Rihm.

Es un músico de cámara prolífico miembro del Ensemble Wien-Berlin, Berlin Philharmonic Chamber Music Society, y la Philharmonic Octet de Berlín. Ha tocado en Lucerna, Salzburgo, Rheingau y los Festivales de Baden-Baden. También ha tocado junto a destacados artistas como Maurizio Pollini, Ian Bostridge, Lars Vogt, Kolja Blacher, Markus Becker, Guy Braunstein, Mark Padmore y Kirill Gerstein.

La extensa discografía de Stefan incluye «The Yellow Shark» con Ensemble Modern y Frank Zappa (del sello discográfico Barking Pumpkin), Konzertstück de Schumann para cuatro trompas y Orchestra con Paavo Järvi y la Deutsche Kammerphilharmonie (del sello discográfico RCA), el Concierto para el Cuerno de Toshio Hosokawa «Momento de Florecimiento» con la Royal Scottish National Orchestra (Naxos), música para trompa y piano de Franz y Richard Strauss con Markus Becker (Campanella Musica), los conciertos completos de Mozart Horn con Camerata Schulz, y Weber´s Concertino para trompa y orquesta con el Münchner Rundfunkorchester (ambos con el sello discográfico Camerata).

Durante esta temporada, Stefan tocará con la BBC Philharmonic, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y la Orquesta de Cámara de Laponia como solista y director. Entre sus proyectos futuros también incluye apariciones en conciertos con la Filarmónica de Seúl y la Kammerakademie Potsdam, y la interpretación de la próxima obra de Helmut Lachenmann para ocho trompas y orquesta con la Filarmónica de Berlín. En 2020, Stefan tocará como solista de nuevo con la Filarmónica de Berlín, presentando el estreno mundial de un nuevo concierto de trompa escrito para él por el ganador del premio Grawemeyer Hans Abrahmsen, con otras actuaciones con la NHK Symphony Orchestra, la Netherlands Radio Philharmonic Orchestra y la Auckland Philharmonia.

Stephan Dohr estudió en Essen y Colonia, y comenzó su carrera profesional a los 19 años como trompa solista de la Ópera de Frankfurt, durante ese tiempo toco en varias ocasiones como artista invitado en el Ensemble Modern.

También fue trompa solista en la Orchestre Philharmonique de Nice, Deutsche Symphonie-Orchester Berlin y en el Festival Orchestras of Bayreuth & Lucerne antes de ocupar su puesto actual somo solista de la Filarmónica de Berlin en 1993. También desarrolla su pasión por la enseñanza, Stefan es profesor visitante en el Royal College of Music, Sibelius Academy, y miembro permanente de la facultad en la Herbert von Karajan Academy y la Hochschule für Musik «Hanns Eisler» en Berlín.

Programa 04

Temporada de conciertos

2019-2020
Ligeti. Concierto Hamburgo Haydn. Sinfonía nº 89 Mozart. Concierto para trompa nº 3 Ligeti. Concierto rumano

Clasicismo vienés a lo Ligeti

28 noviembre Badajoz 29 noviembre Plasencia
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