Programa 15

Temporada de conciertos

2023-2024

Tendencia centenaria

Badajoz 30 mayo
Cáceres 31 mayo

Orquesta de Extremadura
Leia Zhu
Andrés Salado

Programa

1.

Ludwig van Beethoven. Concierto para violín en re mayor, op.61 (1806)

Allegro ma non troppo
Larghetto
Rondo: Allegro

Leia Zhu, violín

2.

Ludwig van Beethoven. Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op.55, «Heroica» (1803)

Allegro con brio
Marcia funebre: Adagio assai
Scherzo: Allegro vivace
Finale: Allegro molto

Andrés Salado, director

Tanto el concierto de violín como la sinfonía «Heroica» de Beethoven gozan de una salud inagotable en salas de concierto y de grabación. Independientemente de estilos y periodos, podemos proclamar que son doscientos años siendo tendencia.

Notas al programa

Punto Nemo

En mitad del Océano Pacífico, a 2.722 kilómetros de la Antártida y a más de 2.600 de la Isla Ducie, se encuentra el denominado “polo de inaccesibilidad pacífico”, el lugar más alejado de cualquier tierra firme y el más remoto de todo el planeta. Hasta tal punto está aislado que los seres humanos más cercanos son los astronautas que están a más de 400 kilómetros de altura, cuando pasa por encima la Estación Espacial Internacional. Se le denomina Punto Nemo, descubierto por el cartógrafo ucraniano Hrvoje Lukatela, y hoy funciona como un desatendido cementerio de naves espaciales. Lo más cálido que ha tenido cerca ha sido la imaginación de los escritores: la de Jules Verne cuando inconscientemente situó cerca la isla Lincoln donde iba a refugiarse el Capitán Nemo en La isla misteriosa; o la de H. P. Lovecraft, cuando colocó a su lado, también sin saberlo, la ciudad-cadáver de R’lyeh en los cuentos que publicaba en la revista pulp “Weird Tales”.

Ese Punto Nemo, el lugar más solitario del planeta, sería la representación física y un tanto poética del aislamiento brutal que sufrió Beethoven (1770-1827) a consecuencia de su sordera, que empezó a dar señales inequívocas en 1798. Obligado a recluirse paulatinamente para no torpedear su propio microcosmos profesional, el compositor alemán comenzó a desarrollar un relato musical propio donde las innovaciones parecían servir más como una dinámica de supervivencia que como un intento real de revolución musical planificada. Beethoven huye, acelera el paso en la búsqueda de un modelo —no solo compositivo sino también de explotación laboral— que se ajuste a su particular personalidad y situación vital. Y a ese nuevo lugar, a esa terra incognita la conocemos hoy como Romanticismo.

Mientras todo eso ocurre, la monumentalidad y la intensidad casi desmesurada se irán haciendo evidentes en la escritura musical del genio alemán, como bien demuestra su Tercera Sinfonía en Mi♭ mayor, op.55, repleta de proporciones inéditas, tanto en lo relativo a la duración, como a la plantilla, a la audacia armónica o a la propia ambición conceptual. Para cuando realiza su última corrección a principios de 1804, Beethoven ya había perdido tres cuartas partes de su audición, y el miedo a perderla por completo se refleja en aquellos años en cartas y conversaciones, como en el tan citado “Testamento de Heiligenstadt”, escrito en otoño de 1802, coincidiendo con los primeros bocetos de la sinfonía:

Absolutamente solo, o casi, solamente en la medida en que lo exija la más absoluta necesidad podré volver a tener contacto con la sociedad; debo vivir como un proscrito. Si me acerco a la gente, estoy enseguida atenazado por una angustia terrible: la de exponerme a que adviertan mi estado. […] ¡Ah!, ¿cómo poder confesar la debilidad de un sentido que en mí debería existir en un estado de mayor perfección, en una perfección tal que muy pocos músicos la hayan conocido jamás? ¡Oh!, no puedo más; perdonadme también si me veis mantenerme al margen, cuando me uniría a vosotros con placer.

Facsímil del Testamento de Heiligenstadt, fechado el 6 de octubre de 1802.

Aparte de la soledad, dos conceptos con raíces filosóficas sobrevuelan reiteradamente a Beethoven en los primeros años del siglo XIX: el sacrificio personal y los ideales revolucionarios. El primero era más una línea temática, representada por el mito de Prometeo al que tantas veces acudió —el titán que le regala el fuego a los seres humanos a costa de un enorme sacrificio personal— y que ya había utilizado de muy distinta manera en obras anteriores. El segundo concepto se iría forjando a medida que crecía su admiración hacia Napoleón Bonaparte, la encarnación desde la perspectiva burguesa de los ideales democráticos y la demostración en última instancia de la caducidad de los planteamientos del Antiguo Imperio. Beethoven creía que la nueva sociedad se construía con lealtad a unos ideales sociales y con individuos con la capacidad de sacrificio de un Prometeo y la capacidad de acción de un Bonaparte. Esta dualidad llena de conflicto, tensión e impetuosidad la Tercera Sinfonía, y la alimenta en lo melódico con citas de su ballet Las criaturas de Prometeo, op.43, escrita unos cuantos inviernos antes. 

Los movimientos son los cuatro acostumbrados en una sinfonía de la época, pero el contenido es, a todas luces, inesperado, empezando por los dos enérgicos golpes orquestales con los que se inicia el “Allegro con brio”, que luego se repetirán e intensificarán durante el movimiento, generando una sensación de ruptura. De ahí saltaremos a una Marcia funebre que se escapa de cualquier arquetipo: consoladora en un primer momento, se va enriqueciendo polifónicamente hasta convertirse en un paisaje desolado y aterrador del que solo el sentido heroico de los metales parece rescatarnos. El tercer movimiento sirve de transición para un monumental tema con variaciones final donde Prometeo vuelve a ser el protagonista. Las dimensiones y las estructuras internas son tales durante la partitura que no hay ningún precedente que se le acerque: formas sonata con triple exposición, desarrollos con nuevos materiales, codas infinitas… La Tercera Sinfonía de Haydn, compuesta cuatro décadas antes, cabe entera en el segundo movimiento de la de Beethoven.

Portada de la Sinfonía Heroica, con el nombre de Bonaparte rasgado.

El resto de la leyenda que acompaña a la sinfonía es de sobra conocido: titulada durante su proceso compositivo como la Sinfonía Bonaparte (“Intitolata Bonaparte”, según el manuscrito), la simpatía revolucionaria que despertó el ascenso de Napoleón acabó convertida en megalomanía cuando el que fuera Primer Cónsul se autoproclamaba “emperador de los franceses” el 14 de mayo de 1804. El tachón furioso de Beethoven se mantiene en la portada como demostración vergonzosa de cómo el sueño se hizo hombre. Cuando se publicó en 1806 el título en italiano no dejaba espacio a la especulación: Sinfonia Eroica composta per festeggiare il sovvenire di un grande Uomo (“…compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre”).

Pocos años después, en 1806, ocurre un hecho inesperado: Beethoven reconoce públicamente su sordera en una anotación de uno de los cuartetos de cuerda “Razumovsky”, en el número 9. «Lo mismo que te arrojas aquí en el torbellino mundano, lo mismo puedes escribir obras a despecho de todas las trabas que impone la sociedad. No guardes más el secreto de tu sordera, ni siquiera en tu arte». El hecho viene precedido de una época creativa especialmente fecunda coronada con la obra que abrirá la velada, el Concierto para violín en Re mayor, op.61. Manteniendo la dinámica de las grandes arquitecturas sonoras, estamos técnicamente ante una obra prácticamente inabarcable, con una orquestación muy superior a la de sus congéneres y una duración 15 minutos por encima del concierto más largo publicado hasta la fecha. Es, en otras palabras, una partitura del futuro.

El encargo provino del violinista —y en ocasiones consejero de Beethoven— Franz Clement, único capaz de tocarlo durante un buen número de años y a quien el compositor tenía en muy alta estima (“Se ha ganado mi corazón la gracia de su arco y la ternura de su expresión”). Tres espíritus bien distintos nutren cada uno de los movimientos: una primera parte de enorme duración, cerca de 25 minutos, con espacio para el virtuosismo técnico y los floreos imposibles; un “Larghetto” con la figura de Therese von Brunsvick como telón de fondo (una de las candidatas a remitente de la famosa carta “A la Amada Inmortal”); y tercero repleto de giros populares en forma de rondó. La obra tuvo su estreno el 23 de diciembre de 1806 en el Theater an der Wien, no sin su porción de polémica por la falta de ensayos. De hecho, Clement recibió la partitura dos días antes del estreno. 

Dibujo de Therese von Brunsvick.

No hay mejor final posible para la temporada de la Orquesta de Extremadura: belleza, entrega, compromiso y mirada al futuro. Beethoven representa en sus obras la mejor faceta del ser humano en una época necesitada de idealismos de primera. A pesar de estar escrita desde su particular Punto Nemo, su música nos permite acurrucarnos en el meandro lento de una melodía tanto como condenarnos al insomnio de la conciencia. Música bella y contradictoria. En fin, déjense arropar y despertar por el huracán beethoveniano y les esperamos en la siguiente temporada. Entre tanto, disfruten.

© Mario Muñoz Carrasco

Mario Muñoz Carrasco es musicólogo, gestor cultural y crítico musical. Cursa el Grado en Musicología en la Universidad Complutense de Madrid, finalizado primero de su promoción, así como el Máster en Música Española e Hispanoamericana. Desde el 2007 ejerce como crítico musical en distintos medios, tanto en radio como en prensa, colaborando con Ópera Actual, La Razón, Scherzo o ABC entre otros. En el campo de la gestión participa con las principales instituciones culturales (Teatro Real, Ayuntamiento de Madrid o Fundación Juan March) en actividades musicales de diversa índole relacionadas con la recuperación de patrimonio, la organización de conciertos o la coordinación técnica y artística de distintas orquestas. En el campo de la alta divulgación participa habitualmente con las más destacadas instituciones musicales como la Orquesta y Coro Nacionales de España, el Teatro Real, la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española o el Centro Nacional de Difusión Musical, labor que compatibiliza con la docencia en distintas universidades.

Interpretaciones anteriores

La primera vez que la OEX interpretó este concierto para violín fue el 24 de noviembre de 2005 en el Palacio de Congresos de Mérida, con Benjamin Schmid como solista; dirigía Jesús Amigo. La última ocasión se dio el 6 de marzo de 2015 en el Gran Teatro de Cáceres, con Vicente Huerta de solista y con Álvaro Albiach en el podio.

En cuando a la «Heroica», el primer antecedente data del 12 de noviembre de 2004 y fue en el Colegio San José, de Villafranca de los Barros; dirigía Jesús Amigo. La más reciente fue el 23 de marzo de 2019 en el Palacio de Congresos de Badajoz, dirigida por Álvaro Albiach, en un fin de semana en el que se interpretaron las nueve sinfonías de Beethoven por diferentes orquestas.

Leia Zhu

Alabada por su madurez musical, sus expresivas interpretaciones y su impresionante capacidad técnica, la violinista británica de 16 años Leia Zhu es reconocida como una estrella del futuro. Alumna del célebre violinista y pedagogo ucraniano-israelí Itzhak Rashkovsky, desde su debut a los cuatro años ha actuado en prestigiosos festivales y salas de más de quince países de todo el mundo, y con numerosas orquestas consagradas y artistas internacionales.

Nombrada artista residente de los London Mozart Players en octubre de 2021, se integra en la orquesta, actuando como solista destacada, dirigiendo programas de interpretación y música de cámara, al tiempo que desempeña un papel crucial en las residencias comunitarias de la orquesta en Croydon y Hastings, inspirando y motivando a sus compañeros a través de proyectos educativos.

La temporada 2022/23 incluye una serie de debuts en Europa, con la Tonhalle-Sinfonieorchester y Paavo Järvi, la Sinfonieorchester Wuppertal y Patrick Hahn, el Festival Internacional de Música de Marvão con Christoph Poppen, y en el Reino Unido, con la London Philharmonic Orchestra, la Oxford Philharmonic Orchestra y la Bath Philharmonia. También regresa al Festival Strings Lucerne, y Tel Aviv Soloists para una gira de 4 ciudades de Israel, mientras aparece en recital en el Reino Unido, en Oxford, Salisbury y Newcastle.

En agosto de 2021, Zhu debutó a los 14 años con la Orquesta Sinfónica de Londres y Sir Simon Rattle, como parte del concierto anual BMW Classics de la orquesta en la Trafalgar Square de Londres, y más tarde esa temporada siguiente con Lucerner Sinfonieorchester, así como en recital en Tonhalle Zürich, Menuhin Festival Gstaad y St. Martin-in-the-Fields en Londres.

En mayo de 2022, a la edad de 15 años, se convirtió en Patrona de la Fundación Harrison-Parrott con el objetivo de ampliar el interés por la música clásica a todas las generaciones, y en julio del mismo año, fue el músico más joven, después del pianista Bruce Liu, de 25 años, y el director de orquesta Klaus Mäkelä, de 26, en ser incluido en la lista de 30 jóvenes músicos brillantes menores de 30 años por Classic FM para la edición especial de su 30 aniversario.

Zhu actúa en las principales salas de conciertos de Europa, como el Royal Festival Hall, el Cadogan Hall, el Barbican Centre y el Milton Court de Londres, el BOZAR de Bruselas, el Mozarteum Grosser Saal de Salzburgo, el KKL de Lucerna, la Filarmónica de Berlín, la Sala de Conciertos Chaikovski de Moscú y el Teatro Mariinsky de San Petersburgo.

También ha actuado en prestigiosos festivales, como Rheingau Musik, MozartFest Würzburg, Interlaken Classics, White Nights y Musical Olympus en San Petersburgo y Trans-Siberian Art de Vadim Repin, con actuaciones seleccionadas retransmitidas por BR/Deutschlandradio y BBC Radio 3. En 2023 Leia Zhu fue aceptada en el Programa de Desarrollo de la Fundación Orpheum para la Promoción de Jóvenes Solistas.

Entre sus colaboraciones especiales se incluyen tocar con la Orquesta Nacional de Bélgica en 2016, dirigida por Maxim Vengerov, actuar con Noah Bendix-Balgley (concertino de la Filarmónica de Berlín) en 2017 y compartir escenario con Roby Lakatos, acompañada por la Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia, retransmitido en directo a una audiencia de millones de personas en 2018. Al producir sus propios vídeos habituales, Zhu es una comunicadora segura y una apasionada defensora de la música clásica. Ha aparecido en medios internacionales como Classic FM, BBC News, ITV, Sky News, la revista The Strad, Violin Channel y Violinist.com, así como en canales de noticias y periódicos de Austria, Bulgaria, Italia, España, Suiza, Rusia, Alemania, Israel, Grecia y Estados Unidos.

Publica regularmente vídeos en su popular canal de YouTube, donde comparte su alegría por la música, los compositores y la creatividad, que atraen a miles de suscriptores y visitas.

Andrés Salado

Andrés Salado fue titular y artístico de la Orquesta de Extremadura durante cuatro temporadas, de 2021 a 2025, y de la Orquesta Joven de Extremadura desde 2014.

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Beethoven. Concierto para violín
Beethoven. Sinfonía n.º 3

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