Sinfónico 02

Sinfónico 02. Andrés Salado

1.

William Walton. Concierto para viola (1929)
Andante comodo
Vivo, con moto preciso
Allegro moderato

Joaquín Riquelme, viola

2.

Piotr Ilich Chaikovski. Sinfonía nº 4 en fa menor, op.36 (1877-1878)
Andante sostenuto-Moderato con anima-Moderato assai-Allegro vivo
Andantino in modo di canzona
Scherzo
Allegro con fuoco

Andrés Salado, director

La crisis del 29

Para recordar la crisis de 1929 oiremos, en el segundo abono de la temporada, una obra de aquel año: el bellísimo Concierto para viola de William Walton, lleno de pasajes introspectivos. La Cuarta sinfonía de Chaikovski no es de 1929, desde luego, pero completará el programa de manera eficaz.

Notas al programa

Sin duda el nexo de unión entre las dos piezas propuestas en este programa es la tristeza y la melancolía, sentimientos que afloran siempre que nos hallamos inmersos en una situación de crisis, sea del tipo que sea.

El compositor inglés William Walton nació en el seno de una familia con una consolidada tradición musical, su madre fue cantante y su padre director del coro de la iglesia local. William fue miembro del coro local y del de la catedral de Oxford. Su formación como compositor fue básicamente autodidacta, en sus inicios tuvo importantes influencias del jazz y con posterioridad de compositores como Stravinski, Sibelius, Elgar o Britten de quienes estudiaba sus novedosas partituras.

La viola era el instrumento idóneo para el estilo lírico, sentimental y melancólico que Walton adoptó tras un primer periodo muy influido por el jazz. Su música es tonal, aunque llena de disonancias y rítmicamente estuvo influido como tantos otros  por Stravinski. El Concierto para viola, escrito en 1929, lo consagró dentro de la música clásica inglesa de vanguardia en aquel momento.  Exploró las enormes posibilidades de este instrumento y es una pieza fundamental en el repertorio violístico y es quizás la partitura más interpretada del autor. La pieza fue revisada por el propio autor en 1961. La génesis de la obra está en una sugerencia del director inglés Sir Thomas Beecham. Fue escrito para el famoso violista Lionel Tertis quien en un primer momento lo rechazó por considerarlo muy moderno. Fue estrenado en Londres el 3 de octubre de 1929, dentro de los Promenade  concerts, como solista actuó  el compositor, pero también reconocido violista, Paul  Hindemith y el autor como director al frente de la Henry Wood Symphony. Tertis presente en el estreno, rectificó su inicial rechazo y lo incorporó de inmediato en su repertorio como solista. La partitura se organiza en los tres tiempos tradicionales de la forma concierto, pero con la salvedad de que el movimiento lento está colocado en primer lugar, en vez de en segundo como es habitual. La estructura general queda con un Scherzo colocado en segundo lugar, siendo el movimiento más interesante y queda enmarcado por otros dos de velocidad más pausada. El ya mencionado Andante inicial y un Allegro moderato que sirve de cierre.

El primer tiempo se articula bajo la forma sonata y en la tonalidad de La menor, si bien el uso de cromatismos y de la politonalidad en algunos  momentos concretos le otorgan cierta inestabilidad tonal. El uso -al inicio del tema- del intervalo de tercera menor le confiere un carácter triste y melancólico a esta primera parte. El segundo tema está escrito en re menor, pero al estar conformado en realidad sobre sol, el resultado es un ambiente  modal que se percibirá a lo largo de toda la obra.  Este tema es sencillo y lineal, se inicia con  cuatro semicorcheas ascendentes, mantiene el sentimiento evocador y cantábile general de la pieza. Una breve cadencia de la viola precede a la reexposición. El segundo movimiento es un grácil scherzo, en el la viola desarrolla toda su capacidad virtuosa. Se distinguen tres temas, los dos primeros contrastantes entre si, el primero enérgico y rudo construido sobre valores breves y con un uso constante de la síncopa. El segundo caricaturesco, es introducido por los trombones con sordina y por contraste resuelve sobre las partes fuertes del compás. El tercero sirve para equilibrar las tensiones entre los dos precedentes. Finaliza el tiempo con una sinopsis de los dos primeros temas. El tercer movimiento, Allegro moderato, es iniciado por el fagot, al que le sigue la viola con un tema de carácter alegre, para finalizar el fagot retoma su tema inicial y la viola enunciará el tema inicial de la partitura.

Muchos autores han considerado a Chaikovski como el único músico verdaderamente romántico de Rusia, pese a que anteriormente a él y también de manera contemporánea se habían escrito sinfonías por otros compositores rusos (Borodin, Rimski-Korsakov y otros), sólo las del autor que nos ocupa aportan algo al devenir del género sinfónico posterior a Beethoven. Si bien las tres últimas sinfonías de Chaikovski  son independientes y están escritas con cierta distancia temporal no por ello dejan de tener un mismo significado relativo a la exteriorización de su complejo y atormentado mundo interior. Suponen también el cénit de una expresividad extrema. Una melancolía exagerada caracteriza estas obras obtenida en parte gracias al excelente manejo de los colores tonales oscuros, junto con un amplio dinamismo  en los clímax orquestales.

La cuarta sinfonía fue escrita en 1877 y estrenada el 10 de febrero del año siguiente en Moscú por Nikolai Rubinstein, dejó indiferente al público y con gran disgusto a su autor, será en su segunda interpretación en San Petesburgo el 25 de noviembre de 1878 cuando alcanzará un gran éxito. Lo cierto es que 1877 fue un año crucial en la vida del atormentado compositor, en este año inició su particular relación con Nadia von Meck quien se convirtió en su mecenas durante 14 años, también fue su confidente y como él mismo decía  “su mejor amigo”. A la señora von Meck le dedicó esta sinfonía. En ese año también  Chaikovski contrajo matrimonio con una antigua alumna suya, con el inútil objetivo de intentar llevar una doble vida que ocultase su homosexualidad, pues toda su vida vivió aterrado con la posibilidad de que fuese descubierto, hecho que finalmente le llevaría a la muerte. Los pocos meses  en los que intentó llevar una vida conyugal normal con su mujer, le supusieron una crisis emocional profunda con  un intento de suicidio incluido. De todo ello se repuso dejando a su mujer y huyendo al extranjero para recuperarse. Pese a todos estos acontecimientos extraordinarios que le sucedieron ese año, además de la cuarta sinfonía fue capaz de escribir su ópera Eugene Oneguin, partituras ambas consideradas como piezas maestras de su extenso catálogo. La  sinfonía refleja una composición de violentos contrastes, entre movimientos y dentro de los mismos, de melodías exacerbadas,  modernas armonías y de una original orquestación.  El propio autor dotó a la partitura de un programa literario particular, expuesto en una carta a su mecenas la señora von Meck.

El primer tiempo es tan largo como los otros tres juntos, la dramática entrada en el Andante inicial de trompas y fagotes concentra toda la obra. En palabras del autor: «La introducción es el germen de toda la sinfonía, su idea principal es el fatum, la fuerza fatal que impide el camino hacia la felicidad».  El Moderato con anima presenta un tema onírico triste en forma de vals al que le sigue  otro tema a cargo del clarinete. El Allegro vivo interrumpe los sueños, los disipa y nos devuelve a la realidad: «el destino nos despierta… nos hundimos en su nada»

El segundo movimiento Andantino in modo de canzona, se articula en torno a una larga melodía expuesta por el oboe sobre unos pizzicati de las cuerdas. Un tema contrastante que recuerda al tema del fatum o destino fatal, precede a la reaparición del tema principal que irá pasando por el clarinete, flauta, oboe, violines y violonchelos hasta finalizar con el fagot. En las notas  programáticas escritas por Chaikovski apunta lo siguiente: «El segundo movimiento muestra otra fase de la tristeza. Es el melancólico sentimiento que nos invade cuando estamos solos en casa y nos agobia la tarea».

El tercer tiempo Scherzo es el más original de los cuatro. De forma ABA, es original en cuanto a la instrumentación, la primera parte está confiada a las cuerdas en pizzicati. La sección central en exclusiva a los instrumentos de viento-madera que interpretan un aire de danza, luego se escucha en la lejanía una marcha militar y por último reaparece la sección primera. En las notas enviadas a su mecenas escribió lo siguiente: «El tercer movimiento no hay sentimiento ni expresión cabal. Son caprichos arabescos, imágenes que no podemos apresar, que pasan por la imaginación cuando hemos bebido vino».

El final es un Allegro con fuoco, el tema principal es de una conocida canción rusa Un abedul se yergue en el campo. Las notas literarias dicen: «Si no mora la alegría en nuestro interior, miremos en nuestro alrededor. Vayamos hacia  el pueblo, miremos como se divierte. Es el cuadro de una fiesta popular». La reaparición de la fanfarria inicial de la sinfonía, el tema del destino o fatum,  le otorga un carácter cíclico a la sinfonía, siendo la primera vez que Chaikovski utiliza este recurso. La coda, extrovertida y brillante aporta una conclusión triunfal —aunque falsa— a la partitura.

© José Solá Palmer

Buñol-Valencia, 1969. Es Profesor Superior de Música, Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte y Diplomado en Dirección de Orquesta en Pescara (Italia). Ha dirigido bandas y orquestas amateurs de la Comunidad Valenciana y de 2015 a 2017 ha sido director titular de la Banda Municipal de Almería. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre el hecho musical de su localidad natal. Desde 1996 es profesor de Música de Enseñanza Secundaria. En los años 1998-99 ejerció la crítica musical en la edición valenciana del periódico El Mundo. Desde 1999 es colaborador habitual del Palau de la Música de Valencia en la edición de notas al programa y programaciones anuales de la Orquesta de Valencia. Desde 2013 colabora con la Orquesta de Extremadura como autor de notas al programa.

Andrés Salado, director

Andrés Salado es uno de los directores de orquesta españoles más sobresalientes de su generación. Nacido en Madrid en 1983, inició su formación musical estudiando piano, violín y flauta barroca, optando finalmente por especializarse en la percusión.

Posteriormente, comenzó sus estudios de dirección orquestal. Se ha formado con los maestros Miguel Romea, Peter Rundell, Jorma Panula, Sandro Gorli, Peter Gülke, Peter Eötvös y Antoni Ros Marbà.

 

Sus recientes y próximos compromisos abarcan la dirección de las orquestas sinfónicas de Galicia, Islas Baleares, Región de Murcia, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, entre otras. Reaparecerá al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional (México) y debutará con la Orchestra Sinfonica di Milano Giuseppe Verdi en el Festival MITO (Italia).

Ganador del premio Princesa de Girona de Artes y Letras 2016, Andrés Salado es Director Artístico y Titular de la Joven Orquesta de Extremadura y de la Orquesta Opus 23.

Joaquín Riquelme

Está considerado como uno de los mejores violistas de su generación a nivel internacional. Realiza estudios de Grado Superior en el RCSMM con Emilio Mateu y Alan Kovacs, finalizándolos con Matrícula de Honor. Continúa su formación académica, realizando estudios de Konzertexam en la UdK de Berlín con el Profesor Hartmut Rohde y finalizándolos con las más altas calificaciones .

Sinfónico 02. Joaquín Riquelme © Molina Visuals

Clases de perfeccionamiento con Hartmut Rohde, Bruno Giuranna, Ashan Pillai, Jesse Levine, Jean Sulem…

Desde febrero de 2010 es miembro titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín, con la cual ha realizado conciertos en las mejores salas y festivales de todo el mundo, actuando bajo la batuta de directores como Sir Simon Rattle, Claudio Abbado, Maris Jansons, Daniel Barenboim entre otros. Anteriormente, formó parte como Asistente de Solista de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Barcelona y Nacional de Catalunya.

Ha obtenido primeros premios en varios concursos como el Villa de Llanes, Tomás Lestán, Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes de Murcia, Becas Ibercaja, Concurso Escuela de Música de Barcelona. También ha sido finalista del Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España.

Ha actuado como solista con diversas orquestas como la Baden-Baden Philarmonie, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Orquesta Sinfónica del Vallés, UdK Orkester, Camerata de Murcia, Orquesta Filarmónica de Málaga, Banda Sinfónica del RCSMM…y ha efectuado grabaciones para Eudora Records, Rbb Berlin, Bayerische Rundfunk, RNE, Cataluña Radio, Naxos; realizando recitales por España, Alemania entre otros lugares.

Muy activo en música de cámara, ha colaborado con músicos de la talla de Emmanuel Pahud, Daishin Kashimoto, Christian Zacharias, Jörg Widmann, Hartmut Rohde… con diversas formaciones camerísticas como Ensemble Berlin, Philharmonische Oktett, Landsberg Sommerakademie…participando en diversos festivales camerísticos como el Schwetzingen Festival, Festival de Musique a l´Emperi ( Salon de Provence), Festival In Crescendo UdK Berlín entre otros y en salas como el KKL Luzern, Konzerthaus de Viena, y la Herkules saal de Munich.

Es regularmente invitado a realizar masterclases y cursos de verano en diferentes centros como Shanghai Conservatory y los Conservatorios Superiores de Aragón, Murcia, Castellón, entre otros.. además de diversas orquestas de jóvenes como la JONDE.

En sus conciertos utiliza una viola Domenico Busan ex-Giuranna de 1780.

Temporada

19 de octubre Badajoz
20 de octubre Cáceres

Programa

W. Walton. Concierto para viola
P. I. Chaikovski. Sinfonía nº 4

Orquesta de Extremadura
Joaquín Riquelme
Andrés Salado

Notas al programa

Sin duda el nexo de unión entre las dos piezas propuestas en este programa es la tristeza y la melancolía, sentimientos que afloran siempre que nos hallamos inmersos en una situación de crisis, sea del tipo que sea.

El compositor inglés William Walton nació en el seno de una familia con una consolidada tradición musical, su madre fue cantante y su padre director del coro de la iglesia local. William fue miembro del coro local y del de la catedral de Oxford. Su formación como compositor fue básicamente autodidacta, en sus inicios tuvo importantes influencias del jazz y con posterioridad de compositores como Stravinski, Sibelius, Elgar o Britten de quienes estudiaba sus novedosas partituras.

La viola era el instrumento idóneo para el estilo lírico, sentimental y melancólico que Walton adoptó tras un primer periodo muy influido por el jazz. Su música es tonal, aunque llena de disonancias y rítmicamente estuvo influido como tantos otros  por Stravinski. El Concierto para viola, escrito en 1929, lo consagró dentro de la música clásica inglesa de vanguardia en aquel momento.  Exploró las enormes posibilidades de este instrumento y es una pieza fundamental en el repertorio violístico y es quizás la partitura más interpretada del autor. La pieza fue revisada por el propio autor en 1961. La génesis de la obra está en una sugerencia del director inglés Sir Thomas Beecham. Fue escrito para el famoso violista Lionel Tertis quien en un primer momento lo rechazó por considerarlo muy moderno. Fue estrenado en Londres el 3 de octubre de 1929, dentro de los Promenade  concerts, como solista actuó  el compositor, pero también reconocido violista, Paul  Hindemith y el autor como director al frente de la Henry Wood Symphony. Tertis presente en el estreno, rectificó su inicial rechazo y lo incorporó de inmediato en su repertorio como solista. La partitura se organiza en los tres tiempos tradicionales de la forma concierto, pero con la salvedad de que el movimiento lento está colocado en primer lugar, en vez de en segundo como es habitual. La estructura general queda con un Scherzo colocado en segundo lugar, siendo el movimiento más interesante y queda enmarcado por otros dos de velocidad más pausada. El ya mencionado Andante inicial y un Allegro moderato que sirve de cierre.

El primer tiempo se articula bajo la forma sonata y en la tonalidad de La menor, si bien el uso de cromatismos y de la politonalidad en algunos  momentos concretos le otorgan cierta inestabilidad tonal. El uso -al inicio del tema- del intervalo de tercera menor le confiere un carácter triste y melancólico a esta primera parte. El segundo tema está escrito en re menor, pero al estar conformado en realidad sobre sol, el resultado es un ambiente  modal que se percibirá a lo largo de toda la obra.  Este tema es sencillo y lineal, se inicia con  cuatro semicorcheas ascendentes, mantiene el sentimiento evocador y cantábile general de la pieza. Una breve cadencia de la viola precede a la reexposición. El segundo movimiento es un grácil scherzo, en el la viola desarrolla toda su capacidad virtuosa. Se distinguen tres temas, los dos primeros contrastantes entre si, el primero enérgico y rudo construido sobre valores breves y con un uso constante de la síncopa. El segundo caricaturesco, es introducido por los trombones con sordina y por contraste resuelve sobre las partes fuertes del compás. El tercero sirve para equilibrar las tensiones entre los dos precedentes. Finaliza el tiempo con una sinopsis de los dos primeros temas. El tercer movimiento, Allegro moderato, es iniciado por el fagot, al que le sigue la viola con un tema de carácter alegre, para finalizar el fagot retoma su tema inicial y la viola enunciará el tema inicial de la partitura.

Muchos autores han considerado a Chaikovski como el único músico verdaderamente romántico de Rusia, pese a que anteriormente a él y también de manera contemporánea se habían escrito sinfonías por otros compositores rusos (Borodin, Rimski-Korsakov y otros), sólo las del autor que nos ocupa aportan algo al devenir del género sinfónico posterior a Beethoven. Si bien las tres últimas sinfonías de Chaikovski  son independientes y están escritas con cierta distancia temporal no por ello dejan de tener un mismo significado relativo a la exteriorización de su complejo y atormentado mundo interior. Suponen también el cénit de una expresividad extrema. Una melancolía exagerada caracteriza estas obras obtenida en parte gracias al excelente manejo de los colores tonales oscuros, junto con un amplio dinamismo  en los clímax orquestales.

La cuarta sinfonía fue escrita en 1877 y estrenada el 10 de febrero del año siguiente en Moscú por Nikolai Rubinstein, dejó indiferente al público y con gran disgusto a su autor, será en su segunda interpretación en San Petesburgo el 25 de noviembre de 1878 cuando alcanzará un gran éxito. Lo cierto es que 1877 fue un año crucial en la vida del atormentado compositor, en este año inició su particular relación con Nadia von Meck quien se convirtió en su mecenas durante 14 años, también fue su confidente y como él mismo decía  “su mejor amigo”. A la señora von Meck le dedicó esta sinfonía. En ese año también  Chaikovski contrajo matrimonio con una antigua alumna suya, con el inútil objetivo de intentar llevar una doble vida que ocultase su homosexualidad, pues toda su vida vivió aterrado con la posibilidad de que fuese descubierto, hecho que finalmente le llevaría a la muerte. Los pocos meses  en los que intentó llevar una vida conyugal normal con su mujer, le supusieron una crisis emocional profunda con  un intento de suicidio incluido. De todo ello se repuso dejando a su mujer y huyendo al extranjero para recuperarse. Pese a todos estos acontecimientos extraordinarios que le sucedieron ese año, además de la cuarta sinfonía fue capaz de escribir su ópera Eugene Oneguin, partituras ambas consideradas como piezas maestras de su extenso catálogo. La  sinfonía refleja una composición de violentos contrastes, entre movimientos y dentro de los mismos, de melodías exacerbadas,  modernas armonías y de una original orquestación.  El propio autor dotó a la partitura de un programa literario particular, expuesto en una carta a su mecenas la señora von Meck.

El primer tiempo es tan largo como los otros tres juntos, la dramática entrada en el Andante inicial de trompas y fagotes concentra toda la obra. En palabras del autor: «La introducción es el germen de toda la sinfonía, su idea principal es el fatum, la fuerza fatal que impide el camino hacia la felicidad».  El Moderato con anima presenta un tema onírico triste en forma de vals al que le sigue  otro tema a cargo del clarinete. El Allegro vivo interrumpe los sueños, los disipa y nos devuelve a la realidad: «el destino nos despierta… nos hundimos en su nada»

El segundo movimiento Andantino in modo de canzona, se articula en torno a una larga melodía expuesta por el oboe sobre unos pizzicati de las cuerdas. Un tema contrastante que recuerda al tema del fatum o destino fatal, precede a la reaparición del tema principal que irá pasando por el clarinete, flauta, oboe, violines y violonchelos hasta finalizar con el fagot. En las notas  programáticas escritas por Chaikovski apunta lo siguiente: «El segundo movimiento muestra otra fase de la tristeza. Es el melancólico sentimiento que nos invade cuando estamos solos en casa y nos agobia la tarea».

El tercer tiempo Scherzo es el más original de los cuatro. De forma ABA, es original en cuanto a la instrumentación, la primera parte está confiada a las cuerdas en pizzicati. La sección central en exclusiva a los instrumentos de viento-madera que interpretan un aire de danza, luego se escucha en la lejanía una marcha militar y por último reaparece la sección primera. En las notas enviadas a su mecenas escribió lo siguiente: «El tercer movimiento no hay sentimiento ni expresión cabal. Son caprichos arabescos, imágenes que no podemos apresar, que pasan por la imaginación cuando hemos bebido vino».

El final es un Allegro con fuoco, el tema principal es de una conocida canción rusa Un abedul se yergue en el campo. Las notas literarias dicen: «Si no mora la alegría en nuestro interior, miremos en nuestro alrededor. Vayamos hacia  el pueblo, miremos como se divierte. Es el cuadro de una fiesta popular». La reaparición de la fanfarria inicial de la sinfonía, el tema del destino o fatum,  le otorga un carácter cíclico a la sinfonía, siendo la primera vez que Chaikovski utiliza este recurso. La coda, extrovertida y brillante aporta una conclusión triunfal —aunque falsa— a la partitura.

© José Solá Palmer

Buñol-Valencia, 1969. Es Profesor Superior de Música, Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte y Diplomado en Dirección de Orquesta en Pescara (Italia). Ha dirigido bandas y orquestas amateurs de la Comunidad Valenciana y de 2015 a 2017 ha sido director titular de la Banda Municipal de Almería. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre el hecho musical de su localidad natal. Desde 1996 es profesor de Música de Enseñanza Secundaria. En los años 1998-99 ejerció la crítica musical en la edición valenciana del periódico El Mundo. Desde 1999 es colaborador habitual del Palau de la Música de Valencia en la edición de notas al programa y programaciones anuales de la Orquesta de Valencia. Desde 2013 colabora con la Orquesta de Extremadura como autor de notas al programa.

Andrés Salado, director

Andrés Salado es uno de los directores de orquesta españoles más sobresalientes de su generación. Nacido en Madrid en 1983, inició su formación musical estudiando piano, violín y flauta barroca, optando finalmente por especializarse en la percusión.

Posteriormente, comenzó sus estudios de dirección orquestal. Se ha formado con los maestros Miguel Romea, Peter Rundell, Jorma Panula, Sandro Gorli, Peter Gülke, Peter Eötvös y Antoni Ros Marbà.

 

Sus recientes y próximos compromisos abarcan la dirección de las orquestas sinfónicas de Galicia, Islas Baleares, Región de Murcia, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, entre otras. Reaparecerá al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional (México) y debutará con la Orchestra Sinfonica di Milano Giuseppe Verdi en el Festival MITO (Italia).

Ganador del premio Princesa de Girona de Artes y Letras 2016, Andrés Salado es Director Artístico y Titular de la Joven Orquesta de Extremadura y de la Orquesta Opus 23.

Joaquín Riquelme

Está considerado como uno de los mejores violistas de su generación a nivel internacional. Realiza estudios de Grado Superior en el RCSMM con Emilio Mateu y Alan Kovacs, finalizándolos con Matrícula de Honor. Continúa su formación académica, realizando estudios de Konzertexam en la UdK de Berlín con el Profesor Hartmut Rohde y finalizándolos con las más altas calificaciones .

Sinfónico 02. Joaquín Riquelme © Molina Visuals

Clases de perfeccionamiento con Hartmut Rohde, Bruno Giuranna, Ashan Pillai, Jesse Levine, Jean Sulem…

Desde febrero de 2010 es miembro titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín, con la cual ha realizado conciertos en las mejores salas y festivales de todo el mundo, actuando bajo la batuta de directores como Sir Simon Rattle, Claudio Abbado, Maris Jansons, Daniel Barenboim entre otros. Anteriormente, formó parte como Asistente de Solista de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Barcelona y Nacional de Catalunya.

Ha obtenido primeros premios en varios concursos como el Villa de Llanes, Tomás Lestán, Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes de Murcia, Becas Ibercaja, Concurso Escuela de Música de Barcelona. También ha sido finalista del Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España.

Ha actuado como solista con diversas orquestas como la Baden-Baden Philarmonie, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Orquesta Sinfónica del Vallés, UdK Orkester, Camerata de Murcia, Orquesta Filarmónica de Málaga, Banda Sinfónica del RCSMM…y ha efectuado grabaciones para Eudora Records, Rbb Berlin, Bayerische Rundfunk, RNE, Cataluña Radio, Naxos; realizando recitales por España, Alemania entre otros lugares.

Muy activo en música de cámara, ha colaborado con músicos de la talla de Emmanuel Pahud, Daishin Kashimoto, Christian Zacharias, Jörg Widmann, Hartmut Rohde… con diversas formaciones camerísticas como Ensemble Berlin, Philharmonische Oktett, Landsberg Sommerakademie…participando en diversos festivales camerísticos como el Schwetzingen Festival, Festival de Musique a l´Emperi ( Salon de Provence), Festival In Crescendo UdK Berlín entre otros y en salas como el KKL Luzern, Konzerthaus de Viena, y la Herkules saal de Munich.

Es regularmente invitado a realizar masterclases y cursos de verano en diferentes centros como Shanghai Conservatory y los Conservatorios Superiores de Aragón, Murcia, Castellón, entre otros.. además de diversas orquestas de jóvenes como la JONDE.

En sus conciertos utiliza una viola Domenico Busan ex-Giuranna de 1780.