Sinfónico 05

Sinfónico 05. Manuel Hernández Silva

1.

Manuel de Falla. El Amor Brujo, suite de concierto (1916)
Introducción y escena
En la cueva
Canción del amor dolido
El aparecido
Danza del terror
El círculo mágico
A media noche. Los sortilegios
Danza ritual del fuego
Escena
Canción del fuego fatuo
Pantomima
Danza del juego del amor
Las campanas del amanecer

Celia Romero, cante

2.

Dmitri Shostakóvich. Sinfonía nº 12, op.112, «El año 1917» (1961) *
Moderato-Allegro. La revolucionaria ciudad de Petrogrado
Adagio. Razliv
Allegro. Aurora
Allegro. El amanecer de la humanidad

Manuel Hernández Silva, director

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

La revolución rusa

En este programa, la Revolución Rusa estará representada por la Sinfonía núm. 12 de Shostakóvich, una obra claramente programática. Antes, y como contraste, la suite de concierto de El amor brujo de Falla nos situará en unas coordenadas muy diferentes.

Notas al programa

Nuestra Orquesta dirigida, en esta ocasión, por el maestro venezolano Manuel Hernández Silva nos propone un concierto con dos espectaculares obras, muestras impresionantes de hasta dónde pueden llegar las mentes geniales en la construcción de edificios sonoros. Y, si tremendo es el ruso, no lo es menos el que construye nuestro compatriota. Dos ejemplos de genios compositores cuyas vidas sufrieron con crudeza los latigazos, no siempre físicos, de una dictadura política y de su dictador correspondiente.

1. Manuel de Falla. El Amor Brujo, suite de concierto (1916)

Manuel María de los Dolores Falla y Matheu (Cádiz, 1876 – Alta Gracia, Argentina, 1946) nace sin el de Falla con el que el mundo entero le conoce. La preposición que precede a su primer apellido apareció en torno a 1900.

En abril de 1915, tres meses justos después del estreno de Siete canciones populares españolas se estrena en Madrid, en el Teatro Lara, la primera versión de El amor brujo (gitanería en un acto). El papel de Candelas correspondió a Pastora Imperio y la dirección orquestal corrió a cargo del padre de Federico Moreno Torroba, José Moreno Ballesteros.

Posteriormente, mientras trabaja en Noches en los jardines de España, otra obra con ambiente granadino tiene lugar en Portugal otro estreno, el de la versión, realizada por el mismo Falla, para sexteto. No será hasta el año siguiente, marzo de 1916, cuando se realice la primera audición de la pieza en su versión de concierto, en el madrileño Hotel Ritz, con la Orquesta Sinfónica de Madrid conducida por la batuta de Fernández Arbós. Dos semanas más tarde se produciría el de Noches en los jardines de España.

Horas antes del primero de los estrenos, el que se produce en abril de 1915, Manuel de Falla concede una entrevista a Rafael Benedito para el diario La Patria en la que elogia ardorosamente a Gregorio Martínez Sierra (en realidad era María, la esposa de Gregorio, que firmaba con el nombre de su marido) y a Pastora Imperio, sus colaboradores en esa obra y añadió:

Hemos hecho una obra rara, nueva, que desconocemos el efecto que pueda producir en el público, pero que hemos «sentido»

Todavía habrá una versión más, la versión de ballet en un acto que se estrena en París en 1925, bajo la dirección del propio Falla, y que mantiene la instrumentación de las versiones de 1916 y 1917 en las partes no suprimidas.

Consta nuestra obra de trece fragmentos:

  1. Introducción y escena. Unos golpes inesperados, bueno inesperados no porque son muy conocidos ya, sirven como paisaje sonoro para una excitante melodía sabiamente orquestada en maderas y trompetas con sordina.
  2. En la cueva. Una melodía breve, de apenas cinco notas, va creciendo desde la oscuridad, poco a poco, salpicada de pequeñas intervenciones de instrumentos hasta que el Sólo de oboe nos hace la luz.
  3. Canción del amor dolido. Un ritmo insistente nos introduce en la primera pieza con voz: “¡Ay! ¡Yo no sé qué siento ni sé que me pasa!…” El ritmo le añade un dramatismo tremendo a la desgarradora letra de la canción.
  4. El aparecido. Breve pasaje en el que se emula la fugaz visión del espectro del primer amante de Candelas.
  5. Danza del terror. A partir de la célula rítmica anterior Falla nos deduce un nuevo un ritmo agreste, áspero, lleno de aristas cortantes, que sirve de motor para una melodía, que tocan las trompetas con sordina, que evoca, sin disimulos, la España profunda que Falla retrató con su música. Varias orquestaciones distintas del pasaje nos permiten seguir la dinámica creciente de ese “terror” hasta que, de pronto, tras una escala rapidísima del piano, se disipe en la nada.
  6. El círculo mágico. También titulado el Romance del pescador. Fragmento delicado, como toda la orquestación de la obra, en el que una idea musical de dos corcheas y dos negras va mutándose y combinándose para obtener una melodía sublime y exquisita.
  7. A media noche. Los sortilegios. La hora a la que se hacen los conjuros y se altera el orden “natural” de las cosas. Sólo unos segundos de ritmo. Lento e lontano lo describe Falla.
  8. Danza ritual del fuego. Una de las piezas más conocidas de esta conocida obra. La orquestación es tan sutil y acertada que podremos ver el dibujo de las llamas, también quemarnos con ese fuego, esquivar las chispas que saltan, que se acercan, que se alejan y, por último, tratar de apagar los rescoldos a zapatazo limpio. Son 22 golpes, por si alguien los cuenta.
  9. Un sólo de oboe abre esta escena mientras vuelven a sonar pasajes de fragmentos anteriores hasta que el oboe aparezca de nuevo para cerrar.
  10. Canción del fuego fatuo. “Lo mismo que er fuego fatuo, lo mismito es er queré“… Así comienza esta canción que acaba casi como empieza: “Lo mismo que er fuego fatuo, se desvanece er queré“. Como la vida misma.
  11. La música del comienzo, insinuada en la escena anterior, da paso a un paisaje tranquilo, sosegado, en brusco contraste con el vértigo inicial. Un sólo de violonchelo nos deleita con una, otra más, preciosa melodía a la que responderán distintos grupos de la orquesta. Cierra la trompeta con una semblanza del ritmo melódico que abría esta pantomima y, no lo olviden, la propia obra.
  12. Danza del juego del amor. La más “flamenca” de todas las piezas de esta sublime obra. Falla logra recrear de nuevo el ambiente profundo del cante más viejo y más Los ritmos, los compases, las melodías, las cadencias armónicas, todos los elementos musicales están perfectamente utilizados para lograr esta sublimación orquestal tan perfecta.
  13. Las campanas del amanecer. Carmelo y Candelas se dan, al fin, el beso que los libera y el Espectro es definitivamente conjurado así que nada mejor que unos sonidos de campanas para anunciar el final feliz. “Cantad, campanas, cantad” nos dice el texto, en un ambiente musical más impresionista que andaluz. Y, para terminar, estén atentos a los tres intentos con los que trata de arrancar una melodía, fragmentos melódicos con los que Falla cierra esta historia: si la reconocen podrán entonces…
2. Dmitri Shostakóvich. Sinfonía nº 12, op.112, «El año 1917» (1961) *

Shostakóvich fue el compositor más célebre de la Unión Soviética durante medio siglo, desde el éxito mundial de su Primera Sinfonía en 1926 (cuando tenía 19 años) hasta su muerte en 1975. Pero también fue el compositor que, en toda la historia de la música occidental, más tiempo pasó acosado y perseguido por el Estado: desde las pequeñas injerencias caprichosas hasta las más crudas amenazas de muerte, pasando por un hostigamiento continuado. Durante la paranoica dictadura de Stalin, y tiempo después de la muerte del dictador,  hubo muchas ocasiones en las que Shostakóvich temió por su vida, y con razón.

La sinfonía 12ª ve la luz poco después de que el compositor se afiliara al Partido Comunista. Fue un encargo, en un sistema donde había que entender los encargos del partido como ordenes indiscutibles, para realzar la celebración del XXII Congreso del PCUS. La sinfonía debía honrar la victoria revolucionaria de Lenin, en 1917, de ahí el nombre, claro. Como ya había hecho otras veces a lo largo de su vida, Shostakóvich fue capaz de aunar en una misma obra dos niveles de realización: el superficial, destinado a comisarios y censores habituales y otro, más íntimo, soterrado a veces, donde afloraba la crítica furibunda y despiadada. La obra tuvo una gran acogida en la URSS y, en consecuencia, un frío recibimiento fuera de la órbita comunista. No en vano, el compositor tardó en ser valorado en Occidente:

El compositor Pierre Boulez había criticado con dureza la música de Shostakóvich; pero cuando se conocieron, el francés besó la mano al ruso. El británico Richard Eyre, mientras  trabajaba con el director Georg Solti, le preguntó en una ocasión qué era de lo que más se arrepentía. La respuesta fue: “No haber pedido perdón a Shostakóvich por haberle menospreciado y haberle considerado un lacayo del Estado”.

La sinfonía se articula en cuatro tiempos o movimientos que se interpretan sin pausa entre ellos:

El primero, Petrogrado, expone los habituales dos temas: arranca con el tema del Libertador, Lenin. Posteriores tratamiento de este tema esconden “otra cara”, menos épica y más mordaz, disminuida hasta el tratamiento en células de dos notas. Algunos estudiosos creen ver la figura sesgada de un tirano. Incluso podrá oírse aquí una referencia al “Aleluya” de Haendel. El segundo tema corresponde al pueblo, a su pueblo ruso. La manera orquestal de tratar esa melodía nos recordará al Himno a la Alegría beethoveniano. Como el primero, este tema tiene también su propio desarrollo, así como una nueva alusión al Aleluya. El movimiento acaba con una fanfarria de metales resonando el tema del inicio, el del libertador, pero ahogando unas pocas notas del tema del pueblo. Piensen lo que quieran.

El segundo movimiento lleva por nombre el de un barrio de la ciudad, Razliv, y nos depara al comienzo un solo trompa que nos muestra la “meditación” del libertador. Esta “meditación” se combina con el tema del pueblo. Otro tema, lento, lírico, en la flauta hace de contra polo al anterior. Un pasaje de clarinete repite una marcha fúnebre compuesta por Shostakóvich a la edad de diez años. No está claro a quien se homenajea con ella, si a los bolcheviques o a sus contrarios, si a Lenin o a las víctimas de Lenin.

El tercer movimiento, Aurora, también enlaza directamente. Comienza con una desfiguración del tema de la inspiración del tiempo anterior, son los “auténticos planes del libertador”. Nos presenta la batalla que da comienzo a la revolución y que se inicia, como ya oirán, con el bombardeo, desde el buque de guerra Aurora, del Palacio de Invierno zarista. La tuba interpreta el tema del pueblo que crecerá y crecerá hasta un climax glorioso señalando así al verdadero protagonista de la historia.

Las trompas inician, sin previo aviso, el último tiempo. El amanecer de la humanidad la subtitula el autor. Lo hacen con el tema de la marcha fúnebre que, curiosamente, suena ahora casi festiva. Algo así como un triunfo que se convierte en muerte y desolación. Pueden darle todas las vueltas que quieran y darle otras lecturas. Tema fúnebre y del pueblo se mezclan, con insistentes repeticiones, en un ambiente muy cinematográfico hasta que los metales zanjen la cuestión señalando quien es el único y verdadero héroe. Lo hacen con una referencia a uno de los temas anteriores ya oídos, aunque limitado a sólo tres notas. ¡Adivinen cual! Ahí va una pista: No es el de Lenin.

© Jerónimo Gordillo

Nace en Stuttgart (Alemania). Estudia flauta, piano y viola en los conservatorios de Sevilla, Badajoz y Real Conservatorio Superior de Madrid. Posee el Título de profesor de Solfeo y Repentización y los Títulos Superiores de Flauta, de Composición y de Dirección de Orquesta.

Es Doctor en Educación por la Universidad de Extremadura.

Ha dado conciertos por todo el territorio nacional como solista, en dúo con piano o en formaciones de música de cámara como cuartetos y quintetos. También formando parte de la Orquesta de Cámara de Badajoz, la Orquesta Joven de Extremadura, la Banda Municipal de Badajoz y otras agrupaciones.

Ha sido director titular de la Orquesta de Cámara de Badajoz, de la Banda Municipal de Música de Badajoz, de la Banda Federal de Extremadura y de la Orquesta Sinfónica Extremeño-Alentejana.

Fundador y primer director de las Escuelas Municipales de Música de Badajoz. Fundador y primer presidente de la Federación de Bandas de Música de Extremadura.

Ha compuesto gran cantidad de obras en formatos de todo tipo, estrenadas en España y el extranjero (Portugal, Rusia). Unas de sus obras para orquesta, Raizes, fue estrenada en el Festival Ibérico de Música de Badajoz, con el maestro Albiach dirigiendo la Orquesta de Extremadura.

Vicepresidente de la Asociación de Compositores de Extremadura y miembro de la Junta Directiva de la Federación de Asociaciones Ibéricas de Compositores.

Ha dado clases en los conservatorios de Montijo, Mérida y Badajoz y en varias escuelas de música de la provincia. Igualmente, ha impartido cursillos de especialización  en CPR´S y en la UEX.

Actualmente, da clases de composición, análisis y armonía en el Conservatorio Superior de Música “Bonifacio Gil” de Badajoz.


Celia Romero

Sinfónico 05. Celia Romero

Cantaora de flamenco, nacida en 1995, que a pesar de su corta edad ha pasado por algunos de los más importantes escenarios del mundo. Empezó su carrera artística a los 7 años, a manos de su padre, el guitarrista Félix de Herrera.

En su trayectoria, descatan actuaciones como: Treatro de Nîmes (Francia), Festival de la Guitarra de Fribourg (Suiza), Badasom o Teatro Romano de Mérida.

En el año 2007 fue becada por la Diputación de Badajoz con el fin de poder realizar un aprendizaje en la Fundación de Arte Flamenco Cristina Heeren de Sevilla, a la cual ha asistido varios años después.

En 2010 recibió clases de las cantaoras Esperanza Fernández, Mariana Cornejo y Macarena de Jerez.

Nombrada Socia de Honor en la peña flamenca ‘Los Remedios’ (Casas de Don Pedro, Badajoz). También en el mismo año, se proclamó ganadora del concurso ‘Mancomunidad de la Serena’ (Malpartida de la Serena, Badajoz), siendo la primera mujer que se alza con el premio en los 13 años de vida de tal concurso.

En Agosto de 2011, a sus 16 años de edad, Celia Romero se proclama Ganadora de la Lámpara Minera, máximo galardón del Festival de Cante de Las Minas, en La Unión (Murcia), y que podría ser considerado como el concurso más prestigioso e importante del flamenco en el mundo. Además de la Lámpara Minera, conseguida gracias al premio por el cante de la Minera, también consiguió el premio por Tarantas. Con esto, Celia es la 2ª extremeña con este título y la 6ª mujer que lo consigue en todo el mundo, además de la más joven en los 52 años de vida del festival.

En Julio de 2012, Celia publica su primer disco de estudio, titulado “Celia Romero”. Este trabajo incluye nueve temas, entre los que destacan Tangos Extremeños, Bulerías, Soleá… Y tiene como colaboradores a Francisco Pinto y Antonio Carrión a la guitarra, Montaña Delgado y Yolanda Rayo a las palmas, María Cendrero y Natalia Delgado que forman los coros, y Félix Romero a la percusión. También cuenta con los arreglos de percusión e instrumentos de cuerda de Pakito Suárez ‘El Aspirina’.

En 2014 fue elegida para cantar el himno de Extremadura en el acto institucional del día de Extremadura en el Teatro Romano de Mérida, teniendo una gran éxito.

En 2015 cantó Fado junto a Dulce Pontes en el Festival de Fado y Flamenco de Badajoz.

En 2016 ha trabajado en varias ocasiones con Acetre en su 40 aniversario. Terminando este año en el Stone & Music de Mérida compartiendo cartel con Alejandro Sanz, Manuel Carrasco o Raphael.

Manuel Hernández-Silva, director

Se graduó en el conservatorio superior de Viena con matrícula de honor en la cátedra de los profesores Reinchard Schwarz y Georg Mark. En el año de su diplomatura ganó el concurso de dirección Forum Jünger Künstler convocado por la Orquesta de Cámara de Viena, dirigiendo a esta formación en la Konzerthaus de la capital austríaca.

Ha dirigido en grandes festivales internacionales y es un habitual invitado de las orquestas españolas y extranjeras. Ha sido director titular de la Orquesta de Córdoba y director principal invitado de la orquesta Simón Bolívar de Caracas, con la que trabajó intensamente durante más de cinco años. Actualmente es director titular y artístico de la orquesta Filarmónica de Málaga y director musical de la Orquesta Joven de Andalucía.

El maestro Hernández Silva ha desarrollado una intensa actividad docente, impartiendo cursos internacionales de dirección e interpretación, así como numerosas conferencias. Todo ello le ha valido el reconocimiento de los músicos con los que ha trabajado, el del público y el de la crítica especializada.

Ha actuado como director invitado con las orquestas Sinfónica de Viena, de la Radio de Praga, Sinfónica de Israel, Filarmónica de Seúl (Corea), Nord-Tchechische Philarmonie, Sinfónica de Karlsbad, Filarmónica de Olomouc (República Checa), Rheinische Philharmonie, Orquesta Sinfónica de BIel, Sinfónica de Puerto Rico, Nacional de Chile, Sinfónica de Venezuela, Filarmónica de Bogotá, Sinfónica Nacional de México, Municipal de Caracas, Sinfónica Simón Bolívar (Venezuela), Orquesta Sinfónica de Wuppertal (Alemania), Filarmónica Janacek (República Checa).

En España ha dirigido a la Real Filarmonía de Galicia, Oviedo Filarmonía, Orquesta Sinfónica de Murcia, Orquesta Sinfónica del Vallés, Orquesta Sinfónica de Bilbao, Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquesta Ciudad de Granada, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid (ORCAM), Orquesta Sinfónica de Navarra, Filarmónica de Gran Canaria, Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) y Orquesta Nacional de España.

Temporada

18 de enero Badajoz
19 de enero Cáceres

Programa

M. Falla. El Amor Brujo
D. Shostakóvich. Sinfonía nº 12

Orquesta de Extremadura
Celia Romero
Manuel Hernández Silva

Notas al programa

Nuestra Orquesta dirigida, en esta ocasión, por el maestro venezolano Manuel Hernández Silva nos propone un concierto con dos espectaculares obras, muestras impresionantes de hasta dónde pueden llegar las mentes geniales en la construcción de edificios sonoros. Y, si tremendo es el ruso, no lo es menos el que construye nuestro compatriota. Dos ejemplos de genios compositores cuyas vidas sufrieron con crudeza los latigazos, no siempre físicos, de una dictadura política y de su dictador correspondiente.

1. Manuel de Falla. El Amor Brujo, suite de concierto (1916)

Manuel María de los Dolores Falla y Matheu (Cádiz, 1876 – Alta Gracia, Argentina, 1946) nace sin el de Falla con el que el mundo entero le conoce. La preposición que precede a su primer apellido apareció en torno a 1900.

En abril de 1915, tres meses justos después del estreno de Siete canciones populares españolas se estrena en Madrid, en el Teatro Lara, la primera versión de El amor brujo (gitanería en un acto). El papel de Candelas correspondió a Pastora Imperio y la dirección orquestal corrió a cargo del padre de Federico Moreno Torroba, José Moreno Ballesteros.

Posteriormente, mientras trabaja en Noches en los jardines de España, otra obra con ambiente granadino tiene lugar en Portugal otro estreno, el de la versión, realizada por el mismo Falla, para sexteto. No será hasta el año siguiente, marzo de 1916, cuando se realice la primera audición de la pieza en su versión de concierto, en el madrileño Hotel Ritz, con la Orquesta Sinfónica de Madrid conducida por la batuta de Fernández Arbós. Dos semanas más tarde se produciría el de Noches en los jardines de España.

Horas antes del primero de los estrenos, el que se produce en abril de 1915, Manuel de Falla concede una entrevista a Rafael Benedito para el diario La Patria en la que elogia ardorosamente a Gregorio Martínez Sierra (en realidad era María, la esposa de Gregorio, que firmaba con el nombre de su marido) y a Pastora Imperio, sus colaboradores en esa obra y añadió:

Hemos hecho una obra rara, nueva, que desconocemos el efecto que pueda producir en el público, pero que hemos «sentido»

Todavía habrá una versión más, la versión de ballet en un acto que se estrena en París en 1925, bajo la dirección del propio Falla, y que mantiene la instrumentación de las versiones de 1916 y 1917 en las partes no suprimidas.

Consta nuestra obra de trece fragmentos:

  1. Introducción y escena. Unos golpes inesperados, bueno inesperados no porque son muy conocidos ya, sirven como paisaje sonoro para una excitante melodía sabiamente orquestada en maderas y trompetas con sordina.
  2. En la cueva. Una melodía breve, de apenas cinco notas, va creciendo desde la oscuridad, poco a poco, salpicada de pequeñas intervenciones de instrumentos hasta que el Sólo de oboe nos hace la luz.
  3. Canción del amor dolido. Un ritmo insistente nos introduce en la primera pieza con voz: “¡Ay! ¡Yo no sé qué siento ni sé que me pasa!…” El ritmo le añade un dramatismo tremendo a la desgarradora letra de la canción.
  4. El aparecido. Breve pasaje en el que se emula la fugaz visión del espectro del primer amante de Candelas.
  5. Danza del terror. A partir de la célula rítmica anterior Falla nos deduce un nuevo un ritmo agreste, áspero, lleno de aristas cortantes, que sirve de motor para una melodía, que tocan las trompetas con sordina, que evoca, sin disimulos, la España profunda que Falla retrató con su música. Varias orquestaciones distintas del pasaje nos permiten seguir la dinámica creciente de ese “terror” hasta que, de pronto, tras una escala rapidísima del piano, se disipe en la nada.
  6. El círculo mágico. También titulado el Romance del pescador. Fragmento delicado, como toda la orquestación de la obra, en el que una idea musical de dos corcheas y dos negras va mutándose y combinándose para obtener una melodía sublime y exquisita.
  7. A media noche. Los sortilegios. La hora a la que se hacen los conjuros y se altera el orden “natural” de las cosas. Sólo unos segundos de ritmo. Lento e lontano lo describe Falla.
  8. Danza ritual del fuego. Una de las piezas más conocidas de esta conocida obra. La orquestación es tan sutil y acertada que podremos ver el dibujo de las llamas, también quemarnos con ese fuego, esquivar las chispas que saltan, que se acercan, que se alejan y, por último, tratar de apagar los rescoldos a zapatazo limpio. Son 22 golpes, por si alguien los cuenta.
  9. Un sólo de oboe abre esta escena mientras vuelven a sonar pasajes de fragmentos anteriores hasta que el oboe aparezca de nuevo para cerrar.
  10. Canción del fuego fatuo. “Lo mismo que er fuego fatuo, lo mismito es er queré“… Así comienza esta canción que acaba casi como empieza: “Lo mismo que er fuego fatuo, se desvanece er queré“. Como la vida misma.
  11. La música del comienzo, insinuada en la escena anterior, da paso a un paisaje tranquilo, sosegado, en brusco contraste con el vértigo inicial. Un sólo de violonchelo nos deleita con una, otra más, preciosa melodía a la que responderán distintos grupos de la orquesta. Cierra la trompeta con una semblanza del ritmo melódico que abría esta pantomima y, no lo olviden, la propia obra.
  12. Danza del juego del amor. La más “flamenca” de todas las piezas de esta sublime obra. Falla logra recrear de nuevo el ambiente profundo del cante más viejo y más Los ritmos, los compases, las melodías, las cadencias armónicas, todos los elementos musicales están perfectamente utilizados para lograr esta sublimación orquestal tan perfecta.
  13. Las campanas del amanecer. Carmelo y Candelas se dan, al fin, el beso que los libera y el Espectro es definitivamente conjurado así que nada mejor que unos sonidos de campanas para anunciar el final feliz. “Cantad, campanas, cantad” nos dice el texto, en un ambiente musical más impresionista que andaluz. Y, para terminar, estén atentos a los tres intentos con los que trata de arrancar una melodía, fragmentos melódicos con los que Falla cierra esta historia: si la reconocen podrán entonces…
2. Dmitri Shostakóvich. Sinfonía nº 12, op.112, «El año 1917» (1961) *

Shostakóvich fue el compositor más célebre de la Unión Soviética durante medio siglo, desde el éxito mundial de su Primera Sinfonía en 1926 (cuando tenía 19 años) hasta su muerte en 1975. Pero también fue el compositor que, en toda la historia de la música occidental, más tiempo pasó acosado y perseguido por el Estado: desde las pequeñas injerencias caprichosas hasta las más crudas amenazas de muerte, pasando por un hostigamiento continuado. Durante la paranoica dictadura de Stalin, y tiempo después de la muerte del dictador,  hubo muchas ocasiones en las que Shostakóvich temió por su vida, y con razón.

La sinfonía 12ª ve la luz poco después de que el compositor se afiliara al Partido Comunista. Fue un encargo, en un sistema donde había que entender los encargos del partido como ordenes indiscutibles, para realzar la celebración del XXII Congreso del PCUS. La sinfonía debía honrar la victoria revolucionaria de Lenin, en 1917, de ahí el nombre, claro. Como ya había hecho otras veces a lo largo de su vida, Shostakóvich fue capaz de aunar en una misma obra dos niveles de realización: el superficial, destinado a comisarios y censores habituales y otro, más íntimo, soterrado a veces, donde afloraba la crítica furibunda y despiadada. La obra tuvo una gran acogida en la URSS y, en consecuencia, un frío recibimiento fuera de la órbita comunista. No en vano, el compositor tardó en ser valorado en Occidente:

El compositor Pierre Boulez había criticado con dureza la música de Shostakóvich; pero cuando se conocieron, el francés besó la mano al ruso. El británico Richard Eyre, mientras  trabajaba con el director Georg Solti, le preguntó en una ocasión qué era de lo que más se arrepentía. La respuesta fue: “No haber pedido perdón a Shostakóvich por haberle menospreciado y haberle considerado un lacayo del Estado”.

La sinfonía se articula en cuatro tiempos o movimientos que se interpretan sin pausa entre ellos:

El primero, Petrogrado, expone los habituales dos temas: arranca con el tema del Libertador, Lenin. Posteriores tratamiento de este tema esconden “otra cara”, menos épica y más mordaz, disminuida hasta el tratamiento en células de dos notas. Algunos estudiosos creen ver la figura sesgada de un tirano. Incluso podrá oírse aquí una referencia al “Aleluya” de Haendel. El segundo tema corresponde al pueblo, a su pueblo ruso. La manera orquestal de tratar esa melodía nos recordará al Himno a la Alegría beethoveniano. Como el primero, este tema tiene también su propio desarrollo, así como una nueva alusión al Aleluya. El movimiento acaba con una fanfarria de metales resonando el tema del inicio, el del libertador, pero ahogando unas pocas notas del tema del pueblo. Piensen lo que quieran.

El segundo movimiento lleva por nombre el de un barrio de la ciudad, Razliv, y nos depara al comienzo un solo trompa que nos muestra la “meditación” del libertador. Esta “meditación” se combina con el tema del pueblo. Otro tema, lento, lírico, en la flauta hace de contra polo al anterior. Un pasaje de clarinete repite una marcha fúnebre compuesta por Shostakóvich a la edad de diez años. No está claro a quien se homenajea con ella, si a los bolcheviques o a sus contrarios, si a Lenin o a las víctimas de Lenin.

El tercer movimiento, Aurora, también enlaza directamente. Comienza con una desfiguración del tema de la inspiración del tiempo anterior, son los “auténticos planes del libertador”. Nos presenta la batalla que da comienzo a la revolución y que se inicia, como ya oirán, con el bombardeo, desde el buque de guerra Aurora, del Palacio de Invierno zarista. La tuba interpreta el tema del pueblo que crecerá y crecerá hasta un climax glorioso señalando así al verdadero protagonista de la historia.

Las trompas inician, sin previo aviso, el último tiempo. El amanecer de la humanidad la subtitula el autor. Lo hacen con el tema de la marcha fúnebre que, curiosamente, suena ahora casi festiva. Algo así como un triunfo que se convierte en muerte y desolación. Pueden darle todas las vueltas que quieran y darle otras lecturas. Tema fúnebre y del pueblo se mezclan, con insistentes repeticiones, en un ambiente muy cinematográfico hasta que los metales zanjen la cuestión señalando quien es el único y verdadero héroe. Lo hacen con una referencia a uno de los temas anteriores ya oídos, aunque limitado a sólo tres notas. ¡Adivinen cual! Ahí va una pista: No es el de Lenin.

© Jerónimo Gordillo

Nace en Stuttgart (Alemania). Estudia flauta, piano y viola en los conservatorios de Sevilla, Badajoz y Real Conservatorio Superior de Madrid. Posee el Título de profesor de Solfeo y Repentización y los Títulos Superiores de Flauta, de Composición y de Dirección de Orquesta.

Es Doctor en Educación por la Universidad de Extremadura.

Ha dado conciertos por todo el territorio nacional como solista, en dúo con piano o en formaciones de música de cámara como cuartetos y quintetos. También formando parte de la Orquesta de Cámara de Badajoz, la Orquesta Joven de Extremadura, la Banda Municipal de Badajoz y otras agrupaciones.

Ha sido director titular de la Orquesta de Cámara de Badajoz, de la Banda Municipal de Música de Badajoz, de la Banda Federal de Extremadura y de la Orquesta Sinfónica Extremeño-Alentejana.

Fundador y primer director de las Escuelas Municipales de Música de Badajoz. Fundador y primer presidente de la Federación de Bandas de Música de Extremadura.

Ha compuesto gran cantidad de obras en formatos de todo tipo, estrenadas en España y el extranjero (Portugal, Rusia). Unas de sus obras para orquesta, Raizes, fue estrenada en el Festival Ibérico de Música de Badajoz, con el maestro Albiach dirigiendo la Orquesta de Extremadura.

Vicepresidente de la Asociación de Compositores de Extremadura y miembro de la Junta Directiva de la Federación de Asociaciones Ibéricas de Compositores.

Ha dado clases en los conservatorios de Montijo, Mérida y Badajoz y en varias escuelas de música de la provincia. Igualmente, ha impartido cursillos de especialización  en CPR´S y en la UEX.

Actualmente, da clases de composición, análisis y armonía en el Conservatorio Superior de Música “Bonifacio Gil” de Badajoz.


Celia Romero

Sinfónico 05. Celia Romero

Cantaora de flamenco, nacida en 1995, que a pesar de su corta edad ha pasado por algunos de los más importantes escenarios del mundo. Empezó su carrera artística a los 7 años, a manos de su padre, el guitarrista Félix de Herrera.

En su trayectoria, descatan actuaciones como: Treatro de Nîmes (Francia), Festival de la Guitarra de Fribourg (Suiza), Badasom o Teatro Romano de Mérida.

En el año 2007 fue becada por la Diputación de Badajoz con el fin de poder realizar un aprendizaje en la Fundación de Arte Flamenco Cristina Heeren de Sevilla, a la cual ha asistido varios años después.

En 2010 recibió clases de las cantaoras Esperanza Fernández, Mariana Cornejo y Macarena de Jerez.

Nombrada Socia de Honor en la peña flamenca ‘Los Remedios’ (Casas de Don Pedro, Badajoz). También en el mismo año, se proclamó ganadora del concurso ‘Mancomunidad de la Serena’ (Malpartida de la Serena, Badajoz), siendo la primera mujer que se alza con el premio en los 13 años de vida de tal concurso.

En Agosto de 2011, a sus 16 años de edad, Celia Romero se proclama Ganadora de la Lámpara Minera, máximo galardón del Festival de Cante de Las Minas, en La Unión (Murcia), y que podría ser considerado como el concurso más prestigioso e importante del flamenco en el mundo. Además de la Lámpara Minera, conseguida gracias al premio por el cante de la Minera, también consiguió el premio por Tarantas. Con esto, Celia es la 2ª extremeña con este título y la 6ª mujer que lo consigue en todo el mundo, además de la más joven en los 52 años de vida del festival.

En Julio de 2012, Celia publica su primer disco de estudio, titulado “Celia Romero”. Este trabajo incluye nueve temas, entre los que destacan Tangos Extremeños, Bulerías, Soleá… Y tiene como colaboradores a Francisco Pinto y Antonio Carrión a la guitarra, Montaña Delgado y Yolanda Rayo a las palmas, María Cendrero y Natalia Delgado que forman los coros, y Félix Romero a la percusión. También cuenta con los arreglos de percusión e instrumentos de cuerda de Pakito Suárez ‘El Aspirina’.

En 2014 fue elegida para cantar el himno de Extremadura en el acto institucional del día de Extremadura en el Teatro Romano de Mérida, teniendo una gran éxito.

En 2015 cantó Fado junto a Dulce Pontes en el Festival de Fado y Flamenco de Badajoz.

En 2016 ha trabajado en varias ocasiones con Acetre en su 40 aniversario. Terminando este año en el Stone & Music de Mérida compartiendo cartel con Alejandro Sanz, Manuel Carrasco o Raphael.

Manuel Hernández-Silva, director

Se graduó en el conservatorio superior de Viena con matrícula de honor en la cátedra de los profesores Reinchard Schwarz y Georg Mark. En el año de su diplomatura ganó el concurso de dirección Forum Jünger Künstler convocado por la Orquesta de Cámara de Viena, dirigiendo a esta formación en la Konzerthaus de la capital austríaca.

Ha dirigido en grandes festivales internacionales y es un habitual invitado de las orquestas españolas y extranjeras. Ha sido director titular de la Orquesta de Córdoba y director principal invitado de la orquesta Simón Bolívar de Caracas, con la que trabajó intensamente durante más de cinco años. Actualmente es director titular y artístico de la orquesta Filarmónica de Málaga y director musical de la Orquesta Joven de Andalucía.

El maestro Hernández Silva ha desarrollado una intensa actividad docente, impartiendo cursos internacionales de dirección e interpretación, así como numerosas conferencias. Todo ello le ha valido el reconocimiento de los músicos con los que ha trabajado, el del público y el de la crítica especializada.

Ha actuado como director invitado con las orquestas Sinfónica de Viena, de la Radio de Praga, Sinfónica de Israel, Filarmónica de Seúl (Corea), Nord-Tchechische Philarmonie, Sinfónica de Karlsbad, Filarmónica de Olomouc (República Checa), Rheinische Philharmonie, Orquesta Sinfónica de BIel, Sinfónica de Puerto Rico, Nacional de Chile, Sinfónica de Venezuela, Filarmónica de Bogotá, Sinfónica Nacional de México, Municipal de Caracas, Sinfónica Simón Bolívar (Venezuela), Orquesta Sinfónica de Wuppertal (Alemania), Filarmónica Janacek (República Checa).

En España ha dirigido a la Real Filarmonía de Galicia, Oviedo Filarmonía, Orquesta Sinfónica de Murcia, Orquesta Sinfónica del Vallés, Orquesta Sinfónica de Bilbao, Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquesta Ciudad de Granada, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid (ORCAM), Orquesta Sinfónica de Navarra, Filarmónica de Gran Canaria, Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) y Orquesta Nacional de España.