Sinfónico 09

Sinfónico 09. Thomas Rösner © Nancy Horowitz

1.

Luigi Cherubini. Lodoïska, obertura (1791) *

François Boieldieu. Concierto para arpa en do mayor, op.77 (1801) *
Allegro brillante
Andante lento
Rondeau. Allegro agitato

Luisa Domingo, arpa

2.

Ludwig van Beethoven. Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op.55, «Heroica» (1803)
Allegro con brio
Marcia funebre. Adagio assai
Scherzo. Allegro vivace
Finale. Allegro molto

Thomas Rösner, director

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

El imperialismo napoleónico

Durante el concierto núm. 9 se evocará la figura de Napoleón con la Heroica de Beethoven, inicialmente dedicada a aquel héroe revolucionario que se convertiría en tirano. La precederá la obertura Lodoïsca de Cherubini, una obra de cuando Bonaparte todavía era un joven de 22 años.

Notas al programa

Bajo el título de El imperialismo napoleónico se encuadran las tres composiciones programadas hoy. Las tres fueron escritas entre los años 1791 y 1804, años  en los que Europa conoció las consecuencias de la Revolución francesa de 1789, la llegada al poder de Napoleón en 1799 y su posterior conversión en emperador. Fueron años de grandes cambios políticos en Europa y también en el campo musical, pues poco a poco el Clasicismo dejó paso al Romanticismo de manera progresiva, evolucionando de un estilo a otro, ya que las grandes formas clásicas se seguirán utilizando y desarrollando a lo largo del siglo XIX. Las dos primeras composiciones pese a estar catalogadas ya como románticas, formalmente están encuadradas todavía en el periodo clásico. Sin embargo la tercera sinfonía de Beethoven si supuso un cambio estético radical frente a todo lo conocido hasta ese momento, incluidas sus dos primeras sinfonías.

Cherubini como otros compositores italianos —por ejemplo Lully o Spontini— emigró a Francia donde llegó a jugar un papel destacado en su música. Su estilo se debate entre las formas clásicas y los primeros efluvios románticos. Su ópera Lodoïska  fue escrita en 1791, está catalogada como una comedia heroica en la que siempre aparece un héroe al rescate. Fue estrenada en el teatro Feydeau, el 18 de julio de ese año, obtuvo un gran éxito y está considerada como la primera ópera de la Revolución francesa. Esta partitura influyó incluso en Beethoven a la hora de escribir su ópera Fidelio. El novedoso tratamiento de los conjuntos  y de la orquestación inauguró la denominada musique d´effet, frente a la música sentimental. La obertura resulta ser una música apasionada que renuncia a un desarrollo formal convencional. El lirismo aparece en la sección previa a la fanfarria final.

El concierto para arpa de Boieldieu es una de las composiciones más importante e interpretada dentro del repertorio para este antiguo instrumento. Pese a que en su época fue conocido por su producción operística, incluso fue apodado como el “Mozart francés” el compositor ha pasado a la posteridad en las salas de concierto gracias a esta partitura. El arpa clásica utilizada en las orquestas sinfónicas adquirió su fisonomía actual a lo largo del siglo XVIII. La inclusión de siete pedales (uno por cada grado de la escala) le permitió ejecutar los semitonos cromáticos y así el instrumento pudo participar sin problemas en la evolución de la música a lo largo del periodo clásico-romántico. Fue Sebastián Erard —con quien Boieldieu tenía amistad— quien le dio la forma definitiva al instrumento a principios del siglo XIX, al crear el arpa de doble acción que permite a los pedales tener tres posiciones correspondientes a las tres alteraciones posibles: bemol, becuadro y sostenido.

El Concierto para arpa, en do mayor, fue escrito entre los años 1800 y 1801, está muy influido por la escritura pianística, no en vano su autor fue profesor de piano en el conservatorio de París. Su estilo se encuadra dentro del clasicismo tardío, practicado por Mozart y el primer Beethoven. El primer tiempo Allegro, ocupa  tanto como los otros dos y ofrece enormes posibilidades de lucimiento al solista, la orquesta expone los temas que son recogidos por el solista, son temas melodiosos y agradables para la escucha. La escritura es bastante virtuosística para el arpa incluye trinos, glissandos y otros recursos que permiten su lucimiento. El segundo tiempo Andante lento, es de dimensiones mucho más reducidas, está escrito en mi menor y posee un carácter triste, grave, serio. El arpa desarrolla al máximo su capacidad melódica. El tercer tiempo, Allegro agitato, está enlazado directamente al segundo. Está escrito, de manera sorprendente, también en mi menor. No obstante la inserción de secciones en modo mayor, contrarresta el  dramatismo inherente al modo menor. En esta ocasión, frente a la ausencia en el primer movimiento,  si aparecen dos breves cadencias.

La Tercera sinfonía de Beethoven supuso un antes y un después en la evolución compositiva del autor, en ella el autor señala caminos nuevos e inexplorados hasta ese momento en la composición musical. A nivel historiográfico supone  el arranque definitivo del Romanticismo musical. Fue para el autor su sinfonía preferida, la revolución musical que supuso  y toda la literatura que ha rodeado a su primigenia dedicatoria la convirtieron en una obra muy especial. Fue escrita entre 1803 y 1804, ya había tenido lugar en su vida el famoso episodio del “testamento de Heiligenstadt” donde incluso se entrevé la idea del suicidio tras hacerse patente e irreversible, la sordera que le atormentó el resto de su vida. La primera interpretación pública tuvo lugar el 7 de abril de 1805 en Viena, dirigida por el propio autor. Fue mal acogida por público y crítica, incluso el mismo Weber apuntó que echaba de menos en la partitura la nitidez de  la música de Haendel, Gluck o Mozart. La primera dedicatoria fue para Napoleón, de hecho llevaba el subtítulo de Buonaparte, éste era en ese momento un héroe para Beethoven, un liberador  que llevó los ideales de la Revolución francesa por toda Europa. Al enterarse de la auto-coronación de Napoleón como emperador tachó la dedicatoria y en 1806 cuando se publicó la partitura apareció con el subtítulo “Sinfonía Heroica… para conmemorar el recuerdo de un gran hombre”. Finalmente la obra fue dedicada al príncipe Lobkowitz. En 1821 cuando falleció Napoleón, Beethoven afirmó: «hace ya 17 años que escribí la música a este triste acontecimiento» Se refería al segundo movimiento de la sinfonía, la Marcha fúnebre. En el plan original de la sinfonía tras el gigantesco primer tiempo, que no era sino un ensalzamiento del héroe, el segundo era una marcha triunfal que sustituyó, al retirar la dedicatoria a Napoleón por la mencionada música fúnebre. Hasta aquí la primera mitad de la sinfonía. El tercer tiempo es un Scherzo de inusitada velocidad, el tema estaría extraído de una canción popular.  Y de un héroe coetáneo suyo a otro mitológico; el tema del cuarto movimiento está basado en uno que ya utilizara en su ballet Las criaturas de Prometeo.

Reproducimos por su interés,  algunos de los comentarios que Richard Wagner dedicó a esta partitura.

«Ante todo se ha de tomar el calificativo heroico en su acepción más amplia y no imaginárselo únicamente como un héroe guerrero….por héroe Beethoven entendía el hombre entero, completo que atesora en su corazón todos los sentimientos puramente humanos»

«La primera parte de esta sinfonía es la ardiente expresión de delicias, olores, goces y penas, atrevimientos, altiveces y un indomable sentimiento individual….nuestra atención y nuestro interés se fijan en el héroe que justamente se nos revela como el hombre capaz de todos esos sentimientos»

«Este derroche de fuerza creadora… motiva una trágica catástrofe que se manifiesta en la segunda parte, en la Marcha fúnebre. La sensación de un duelo solemne, de un profundo dolor, es expresada con el lenguaje musical más conmovedor…»

« En el tercer tiempo, la indómita impetuosidad se transforma en una nueva y gozosa actividad, tenemos ahora ante nosotros al hombre amable, satisfecho, contento, dichoso y lleno de bondad…»

«El tiempo final nos expone la antítesis clara y manifiesta del primer tiempo de la sinfonía, en el Allegro molto final encontramos una diversidad contradictoria unificándose en una conclusión  que encierra armoniosamente todas las sensaciones y se nos ofrece en una bienhechora forma plástica. Todo ello gracias a un tema sencillo pero bien determinado y susceptible de un desarrollo infinito».

Y finaliza Wagner diciendo: «hay que repetir que solamente el lenguaje musical de Beethoven, era lo bastante poderoso para expresar lo inexpresable, aquello que sería imposible traducir con palabras».

© José Solá Palmer

Buñol-Valencia, 1969. Es Profesor Superior de Música, Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte y Diplomado en Dirección de Orquesta en Pescara (Italia). Ha dirigido bandas y orquestas amateurs de la Comunidad Valenciana y de 2015 a 2017 ha sido director titular de la Banda Municipal de Almería. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre el hecho musical de su localidad natal. Desde 1996 es profesor de Música de Enseñanza Secundaria. En los años 1998-99 ejerció la crítica musical en la edición valenciana del periódico El Mundo. Desde 1999 es colaborador habitual del Palau de la Música de Valencia en la edición de notas al programa y programaciones anuales de la Orquesta de Valencia. Desde 2013 colabora con la Orquesta de Extremadura como autor de notas al programa.


Luisa Domingo, arpa

Sinfónico 09. Luisa Domingo

La arpista valenciana Luisa Domingo es una de las figuras más señaladas de la nueva generación de intérpretes españoles. Estudió con Josefina Roig, María Rosa Calvo Manzano, Erzsébet Gaál, Susan McDonald, Luisa Prandina y Marie Pierre Langlamet, en España, Estados Unidos, Italia y Alemania. Está en posesión de seis primeros premios internacionales, así como de la Medalla de Oro del Concurso de Córdoba (Argentina), en 1992, el Nacional de Juventudes Musicales (1994) o el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional (2006). Ha actuado y ofrecido recitales con algunos de los más señalados músicos de la actualidad, como Plácido Domingo -junto al que se ha presentado en conciertos en España y otros países-, o la mezzosoprano María José Montiel. Su discografía incluye un cedé con Plácido Domingo y la Sinfónica de Milán, publicado por Deutsche Grammophon.

Luisa Domingo ha actuado en las mejores salas de concierto. Entre ellos la Philharmonie de Berlín y el Schauspielhaus de esta misma capital, el Concertgebouw de Ámsterdam, la Gewandhaus de Leipzig, el Suntory Hall de Tokio o Teatro Colón de Buenos Aires. Es solista del Grup Instrumental de Valencia y de la Orquesta de Valencia. Durante cinco años también fue arpa principal de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, seleccionada personalmente por Lorin Maazel, plaza que mantiene en la actualidad en situación de excedencia. Ha actuado bajo la dirección de los mejores maestros de nuestro tiempo, como Riccardo Chailly, Valeri Guerguiev, Lorin Maazel, Kurt Masur, Zubin Mehta, Gianandrea Noseda, Georges Prête o Yuri Temirkanov. Su extenso repertorio abarca desde composiciones renacentistas hasta obras contemporáneas estrenadas por ella misma.

Thomas Rösner, director

El vienés Thomas Rösner dirigió su primer concierto orquestal a la corta edad de catorce años. Fue una invitación de Fabio Luisi que marcó el inicio de su carrera internacional, cuando fue contratado a corto plazo para realizar una gira con la Orquesta de la Suiza Romande.

Thomas Rösner goza de gran éxito en la ópera. Entre sus obras más recientes figuran Così fan tutte en el Théâtre de la Monnaie de Bruselas en una escenificación de Michael Haneke, Così fan tutte y Fidelio en el Opernhaus Zürich, su debut en la ópera estadounidense en Houston Grand Opera y un regreso a la Ópera Nacional de Gales.

Otras presentaciones de ópera incluyen el Bayerische Staatsoper Munich, el Semperoper Dresden, el Staatsoper Stuttgart, el Théâtre du Châtelet de París, el Grand Théâtre de Genève, el Festival de Bregenz, el Nuevo Teatro Nacional de Tokio, así como Glyndebourne Festival, Edinburgh Festival y Opera di Roma.

Thomas Rösner también disfruta de una carrera sinfónica; De 2000 a 2004 fue director asociado de la Orquesta Nacional de Burdeos, director musical del festival operklosterneuburg en Austria y de 2005 a 2011 fue director jefe de la Orquesta Sinfónica Bienne en Suiza.

Thomas ha sido invitado para dirigir muchas orquestas como Wiener Symphoniker, Deutsche Sinfonieorchester Berlin, Orquesta Mozarteum de Salzburgo, Wiener Concert-Verein, Houston Symphony, Orquesta de Cámara Escocesa, Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse, Philharmonia Praga, Orquesta Sinfónica de Basilea, Orquesta Filarmónica de Bergen, Orquesta de la Radio Nacional Polaca, Toscanini Filarmonica Parma, Los Violons du Roy en Montreal e Israel Sinfonietta.

Los proyectos actuales y futuros incluyen compromisos en La Monnaie en Bruselas, un regreso a Semperoper Dresden (Die Königskinder) y Houston para Die Entführung aus dem Serail, la Ópera Nacional de Lorena (Hänsel und Gretel), su debut en el National Center for Performing Arts in Beijing (Die lustige Witwe) y Wiener Volksoper, conciertos con la Orquesta Sinfónica Taipeh Evergreen, la Orquesta del Teatro Carlo Felice en Génova, la Orquesta de la Ópera Nacional de Gales, la Sinfonia Varsovia o la Filarmónica Baden-Baden, así como grabaciones de CD con el Bamberger Symphoniker.

Thomas grabó Il Trovatore en DVD para Opus Arte (Bregenz Festspiele / Wiener Symphoniker), varios discos para Musique Suisses con Bamberg Symphony y la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional Polaca con obras de Paul Kletzki y Czelsaw Marak. Otros recorings incluyen la Glagolitic Mass de Janáček y varios CDs para Guildmusic, Gramola y ATMA. Su CD “Haydn Arias & Overtures” con Jane Archibald fue el ganador del Premio Juno en Toronto 2012.

Temporada

05 abril Badajoz
06 abril Cáceres

Programa

L. Cherubini. Lodoïska, obertura
F. Boieldieu. Concierto para arpa
L. v. Beethoven. Sinfonía nº 3

Orquesta de Extremadura
Luisa Domingo
Thomas Rösner

Notas al programa

Bajo el título de El imperialismo napoleónico se encuadran las tres composiciones programadas hoy. Las tres fueron escritas entre los años 1791 y 1804, años  en los que Europa conoció las consecuencias de la Revolución francesa de 1789, la llegada al poder de Napoleón en 1799 y su posterior conversión en emperador. Fueron años de grandes cambios políticos en Europa y también en el campo musical, pues poco a poco el Clasicismo dejó paso al Romanticismo de manera progresiva, evolucionando de un estilo a otro, ya que las grandes formas clásicas se seguirán utilizando y desarrollando a lo largo del siglo XIX. Las dos primeras composiciones pese a estar catalogadas ya como románticas, formalmente están encuadradas todavía en el periodo clásico. Sin embargo la tercera sinfonía de Beethoven si supuso un cambio estético radical frente a todo lo conocido hasta ese momento, incluidas sus dos primeras sinfonías.

Cherubini como otros compositores italianos —por ejemplo Lully o Spontini— emigró a Francia donde llegó a jugar un papel destacado en su música. Su estilo se debate entre las formas clásicas y los primeros efluvios románticos. Su ópera Lodoïska  fue escrita en 1791, está catalogada como una comedia heroica en la que siempre aparece un héroe al rescate. Fue estrenada en el teatro Feydeau, el 18 de julio de ese año, obtuvo un gran éxito y está considerada como la primera ópera de la Revolución francesa. Esta partitura influyó incluso en Beethoven a la hora de escribir su ópera Fidelio. El novedoso tratamiento de los conjuntos  y de la orquestación inauguró la denominada musique d´effet, frente a la música sentimental. La obertura resulta ser una música apasionada que renuncia a un desarrollo formal convencional. El lirismo aparece en la sección previa a la fanfarria final.

El concierto para arpa de Boieldieu es una de las composiciones más importante e interpretada dentro del repertorio para este antiguo instrumento. Pese a que en su época fue conocido por su producción operística, incluso fue apodado como el “Mozart francés” el compositor ha pasado a la posteridad en las salas de concierto gracias a esta partitura. El arpa clásica utilizada en las orquestas sinfónicas adquirió su fisonomía actual a lo largo del siglo XVIII. La inclusión de siete pedales (uno por cada grado de la escala) le permitió ejecutar los semitonos cromáticos y así el instrumento pudo participar sin problemas en la evolución de la música a lo largo del periodo clásico-romántico. Fue Sebastián Erard —con quien Boieldieu tenía amistad— quien le dio la forma definitiva al instrumento a principios del siglo XIX, al crear el arpa de doble acción que permite a los pedales tener tres posiciones correspondientes a las tres alteraciones posibles: bemol, becuadro y sostenido.

El Concierto para arpa, en do mayor, fue escrito entre los años 1800 y 1801, está muy influido por la escritura pianística, no en vano su autor fue profesor de piano en el conservatorio de París. Su estilo se encuadra dentro del clasicismo tardío, practicado por Mozart y el primer Beethoven. El primer tiempo Allegro, ocupa  tanto como los otros dos y ofrece enormes posibilidades de lucimiento al solista, la orquesta expone los temas que son recogidos por el solista, son temas melodiosos y agradables para la escucha. La escritura es bastante virtuosística para el arpa incluye trinos, glissandos y otros recursos que permiten su lucimiento. El segundo tiempo Andante lento, es de dimensiones mucho más reducidas, está escrito en mi menor y posee un carácter triste, grave, serio. El arpa desarrolla al máximo su capacidad melódica. El tercer tiempo, Allegro agitato, está enlazado directamente al segundo. Está escrito, de manera sorprendente, también en mi menor. No obstante la inserción de secciones en modo mayor, contrarresta el  dramatismo inherente al modo menor. En esta ocasión, frente a la ausencia en el primer movimiento,  si aparecen dos breves cadencias.

La Tercera sinfonía de Beethoven supuso un antes y un después en la evolución compositiva del autor, en ella el autor señala caminos nuevos e inexplorados hasta ese momento en la composición musical. A nivel historiográfico supone  el arranque definitivo del Romanticismo musical. Fue para el autor su sinfonía preferida, la revolución musical que supuso  y toda la literatura que ha rodeado a su primigenia dedicatoria la convirtieron en una obra muy especial. Fue escrita entre 1803 y 1804, ya había tenido lugar en su vida el famoso episodio del “testamento de Heiligenstadt” donde incluso se entrevé la idea del suicidio tras hacerse patente e irreversible, la sordera que le atormentó el resto de su vida. La primera interpretación pública tuvo lugar el 7 de abril de 1805 en Viena, dirigida por el propio autor. Fue mal acogida por público y crítica, incluso el mismo Weber apuntó que echaba de menos en la partitura la nitidez de  la música de Haendel, Gluck o Mozart. La primera dedicatoria fue para Napoleón, de hecho llevaba el subtítulo de Buonaparte, éste era en ese momento un héroe para Beethoven, un liberador  que llevó los ideales de la Revolución francesa por toda Europa. Al enterarse de la auto-coronación de Napoleón como emperador tachó la dedicatoria y en 1806 cuando se publicó la partitura apareció con el subtítulo “Sinfonía Heroica… para conmemorar el recuerdo de un gran hombre”. Finalmente la obra fue dedicada al príncipe Lobkowitz. En 1821 cuando falleció Napoleón, Beethoven afirmó: «hace ya 17 años que escribí la música a este triste acontecimiento» Se refería al segundo movimiento de la sinfonía, la Marcha fúnebre. En el plan original de la sinfonía tras el gigantesco primer tiempo, que no era sino un ensalzamiento del héroe, el segundo era una marcha triunfal que sustituyó, al retirar la dedicatoria a Napoleón por la mencionada música fúnebre. Hasta aquí la primera mitad de la sinfonía. El tercer tiempo es un Scherzo de inusitada velocidad, el tema estaría extraído de una canción popular.  Y de un héroe coetáneo suyo a otro mitológico; el tema del cuarto movimiento está basado en uno que ya utilizara en su ballet Las criaturas de Prometeo.

Reproducimos por su interés,  algunos de los comentarios que Richard Wagner dedicó a esta partitura.

«Ante todo se ha de tomar el calificativo heroico en su acepción más amplia y no imaginárselo únicamente como un héroe guerrero….por héroe Beethoven entendía el hombre entero, completo que atesora en su corazón todos los sentimientos puramente humanos»

«La primera parte de esta sinfonía es la ardiente expresión de delicias, olores, goces y penas, atrevimientos, altiveces y un indomable sentimiento individual….nuestra atención y nuestro interés se fijan en el héroe que justamente se nos revela como el hombre capaz de todos esos sentimientos»

«Este derroche de fuerza creadora… motiva una trágica catástrofe que se manifiesta en la segunda parte, en la Marcha fúnebre. La sensación de un duelo solemne, de un profundo dolor, es expresada con el lenguaje musical más conmovedor…»

« En el tercer tiempo, la indómita impetuosidad se transforma en una nueva y gozosa actividad, tenemos ahora ante nosotros al hombre amable, satisfecho, contento, dichoso y lleno de bondad…»

«El tiempo final nos expone la antítesis clara y manifiesta del primer tiempo de la sinfonía, en el Allegro molto final encontramos una diversidad contradictoria unificándose en una conclusión  que encierra armoniosamente todas las sensaciones y se nos ofrece en una bienhechora forma plástica. Todo ello gracias a un tema sencillo pero bien determinado y susceptible de un desarrollo infinito».

Y finaliza Wagner diciendo: «hay que repetir que solamente el lenguaje musical de Beethoven, era lo bastante poderoso para expresar lo inexpresable, aquello que sería imposible traducir con palabras».

© José Solá Palmer

Buñol-Valencia, 1969. Es Profesor Superior de Música, Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte y Diplomado en Dirección de Orquesta en Pescara (Italia). Ha dirigido bandas y orquestas amateurs de la Comunidad Valenciana y de 2015 a 2017 ha sido director titular de la Banda Municipal de Almería. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre el hecho musical de su localidad natal. Desde 1996 es profesor de Música de Enseñanza Secundaria. En los años 1998-99 ejerció la crítica musical en la edición valenciana del periódico El Mundo. Desde 1999 es colaborador habitual del Palau de la Música de Valencia en la edición de notas al programa y programaciones anuales de la Orquesta de Valencia. Desde 2013 colabora con la Orquesta de Extremadura como autor de notas al programa.


Luisa Domingo, arpa

Sinfónico 09. Luisa Domingo

La arpista valenciana Luisa Domingo es una de las figuras más señaladas de la nueva generación de intérpretes españoles. Estudió con Josefina Roig, María Rosa Calvo Manzano, Erzsébet Gaál, Susan McDonald, Luisa Prandina y Marie Pierre Langlamet, en España, Estados Unidos, Italia y Alemania. Está en posesión de seis primeros premios internacionales, así como de la Medalla de Oro del Concurso de Córdoba (Argentina), en 1992, el Nacional de Juventudes Musicales (1994) o el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional (2006). Ha actuado y ofrecido recitales con algunos de los más señalados músicos de la actualidad, como Plácido Domingo -junto al que se ha presentado en conciertos en España y otros países-, o la mezzosoprano María José Montiel. Su discografía incluye un cedé con Plácido Domingo y la Sinfónica de Milán, publicado por Deutsche Grammophon.

Luisa Domingo ha actuado en las mejores salas de concierto. Entre ellos la Philharmonie de Berlín y el Schauspielhaus de esta misma capital, el Concertgebouw de Ámsterdam, la Gewandhaus de Leipzig, el Suntory Hall de Tokio o Teatro Colón de Buenos Aires. Es solista del Grup Instrumental de Valencia y de la Orquesta de Valencia. Durante cinco años también fue arpa principal de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, seleccionada personalmente por Lorin Maazel, plaza que mantiene en la actualidad en situación de excedencia. Ha actuado bajo la dirección de los mejores maestros de nuestro tiempo, como Riccardo Chailly, Valeri Guerguiev, Lorin Maazel, Kurt Masur, Zubin Mehta, Gianandrea Noseda, Georges Prête o Yuri Temirkanov. Su extenso repertorio abarca desde composiciones renacentistas hasta obras contemporáneas estrenadas por ella misma.

Thomas Rösner, director

El vienés Thomas Rösner dirigió su primer concierto orquestal a la corta edad de catorce años. Fue una invitación de Fabio Luisi que marcó el inicio de su carrera internacional, cuando fue contratado a corto plazo para realizar una gira con la Orquesta de la Suiza Romande.

Thomas Rösner goza de gran éxito en la ópera. Entre sus obras más recientes figuran Così fan tutte en el Théâtre de la Monnaie de Bruselas en una escenificación de Michael Haneke, Così fan tutte y Fidelio en el Opernhaus Zürich, su debut en la ópera estadounidense en Houston Grand Opera y un regreso a la Ópera Nacional de Gales.

Otras presentaciones de ópera incluyen el Bayerische Staatsoper Munich, el Semperoper Dresden, el Staatsoper Stuttgart, el Théâtre du Châtelet de París, el Grand Théâtre de Genève, el Festival de Bregenz, el Nuevo Teatro Nacional de Tokio, así como Glyndebourne Festival, Edinburgh Festival y Opera di Roma.

Thomas Rösner también disfruta de una carrera sinfónica; De 2000 a 2004 fue director asociado de la Orquesta Nacional de Burdeos, director musical del festival operklosterneuburg en Austria y de 2005 a 2011 fue director jefe de la Orquesta Sinfónica Bienne en Suiza.

Thomas ha sido invitado para dirigir muchas orquestas como Wiener Symphoniker, Deutsche Sinfonieorchester Berlin, Orquesta Mozarteum de Salzburgo, Wiener Concert-Verein, Houston Symphony, Orquesta de Cámara Escocesa, Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse, Philharmonia Praga, Orquesta Sinfónica de Basilea, Orquesta Filarmónica de Bergen, Orquesta de la Radio Nacional Polaca, Toscanini Filarmonica Parma, Los Violons du Roy en Montreal e Israel Sinfonietta.

Los proyectos actuales y futuros incluyen compromisos en La Monnaie en Bruselas, un regreso a Semperoper Dresden (Die Königskinder) y Houston para Die Entführung aus dem Serail, la Ópera Nacional de Lorena (Hänsel und Gretel), su debut en el National Center for Performing Arts in Beijing (Die lustige Witwe) y Wiener Volksoper, conciertos con la Orquesta Sinfónica Taipeh Evergreen, la Orquesta del Teatro Carlo Felice en Génova, la Orquesta de la Ópera Nacional de Gales, la Sinfonia Varsovia o la Filarmónica Baden-Baden, así como grabaciones de CD con el Bamberger Symphoniker.

Thomas grabó Il Trovatore en DVD para Opus Arte (Bregenz Festspiele / Wiener Symphoniker), varios discos para Musique Suisses con Bamberg Symphony y la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional Polaca con obras de Paul Kletzki y Czelsaw Marak. Otros recorings incluyen la Glagolitic Mass de Janáček y varios CDs para Guildmusic, Gramola y ATMA. Su CD “Haydn Arias & Overtures” con Jane Archibald fue el ganador del Premio Juno en Toronto 2012.