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Sinfónico 08

Temporada de conciertos

2018-2019

Brahms-Schönberg y el ingenio de Mozart

14 marzo Badajoz 15 marzo Cáceres
Orquesta de Extremadura Carmen Solís Juan Pérez Floristán Domingo Hindoyan

Programa

1.

Wolfgang Amadeus Mozart. «Ch'io mi scordi di te? ...non temer, amato bene» (¿Que si me acuerdo de ti?... No temas, mi bien amado), aria de concierto para soprano y piano obligado K505 (1786) *

Carmen Solís, soprano
Juan Pérez Floristán, piano

Wolfgang Amadeus Mozart. Concierto para piano y orquesta en do mayor nº 21 K467 (1785)

Allegro maestoso
Andante
Allegro vivace assai

Juan Pérez Floristán, piano

2. Johannes Brahms · Arnold Schönberg. Cuarteto para piano nº 1 en sol menor, op.25 (1861-1937)

Allegro
Intermezzo – Allegro ma non troppo. Trio – animato
Andante con moto
Rondó alla zingarese

Domingo Hindoyan, director

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

Bajo un título tan escueto, se alberga un rico programa de concierto. Primero un aria de concierto para soprano y piano, que interpretarán Carmen Solís y Juan Pérez Floristán. De Mozart otra, su Concierto para piano nº 21, también a cargo de Floristán. Y para terminar, la dualidad Brahms · Schönberg. El director Domingo Hindoyan debuta con la OEX en este programa.

Perfiles vieneses

Pocos programas más hermosos y duales como el que hoy proponen la Orquesta de Extremadura y el maestro venezolano Domingo Hindoyan. Dualidad fraternal entre una orquesta española y un maestro caraqueño; dualidad entre dos compositores —Mozart y Brahms— que optaron para vivir y trabajar y morir por la entonces receptiva ciudad de Viena, y dos músicos —Brahms y Schönberg— también vecinos de la capital austriaca y hermanados a través de la maravilla transcripción orquestal que el fundador de la II Escuela de Viena hizo del magistral Cuarteto con piano en sol menor del hamburgués. Finalmente en este programa de perfiles vieneses tan diferentes brilla también el binomio extremeñosísimo y felizmente avenido que configuran la OEx y su paisana la soprano pacense Carmen Solís, una de las cantantes españolas más inteligentes y activas de su generación, y a la que la orquesta de su tierra ha tenido el buen juicio de nombrar “artista principal invitada” de la temporada.

Mozart: Ch’io mi scordi di te?… non temer, amato bene, K 505

Mozart figura entre los compositores favoritos de Carmen Solís y de cualquier aficionado. Su música limpia, cristalina y melodiosa sienta como anillo a la voz humana. Huelga aquí reiterar las mil y una maravillas escritas por el salzburgués en el ámbito de la lírica. Pero hoy no se escucha ninguna de sus célebres páginas operísticas, sino un aria de concierto, Ch’io mi scordi di te?… non temer, amato bene (¿Qué si me acuerdo de ti?… no temas, mi bien amado), que es en realidad un “rondó de concierto” que Mozart escribe en 1786 recuperando el mismo texto del aria para tenor (K 490) que ese mismo año compuso para la versión vienesa de su ópera Idomeneo, debido a Giambattista Varesco, aunque los versos del recitativo corresponden al célebre Lorenzo da Ponte (el genial libretista de Les noces de Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte).

El aria es, como recuerda Arturo Reverter, una suerte de velada declaración amorosa a la soprano Nancy Storace “en la que está el mejor Mozart, el más sentido, el más humano, el más inspirado, el más trascendente”. El manuscrito, fechado por el compositor el 26 de diciembre de 1786 y que se creía perdido, fue localizado tras la II Guerra Mundial, y en la actualidad se encuentra localizado en Polonia, en la Biblioteca de la Universidad de Cracovia. En él apunta Mozart la muy significativa dedicatoria: “para la señorita Storace y para mí”. El aria fue interpretada por primera vez en público por la propia Storace, durante su concierto de despedida en Viena, el 23 de febrero de 1787, en el Teatro Kärntertor.

Ch’io mi scordi di te?
Che a lei mi doni puoi consigliarmi?
E puoi voler ch’io viva? Ah no!
Sarebbe il viver mio di morte assai peggior!

Venga la morte, intrepida l’attendo.
Ma, ch’io possa struggermi ad altra face,
ad altr’oggetto donar gl’affetti miei,
Come tentarlo? Ah, di dolor morrei!

Non temer, amato bene,
Per te sempre il cor sarà.
Più non reggo a tante pene,
L’alma mia mancando va.

Tu sospiri? o duol funesto!
Pensa almen, che istante è questo!
Non mi posso, oh Dio!, spiegar.
Non temer, ecc.

Stelle barbare, stelle spietate!
Perché mai tanto rigor?

Alme belle, che vedete
Le mie pene in tal momento,
Dite voi, s’egual tormento
Può soffrir un fido cor?
Non temer, ecc.

¿Crees que puedo olvidarme de ti?
¿Puedes realmente aconsejarme que me entregue a él?
Y puedes querer que en vida… ¡Ah, no!
¡Mi vida sería bastante peor que la muerte!

¡Que venga la muerte, la espero sin miedo!
No podría acercar mi rostro a otro que no sea el tuyo,
ni otorgar mi afecto a otra persona,
¿cómo intentarlo? ¡Ah, moriría de dolor!

No temas, amado bien,
para ti será siempre mi corazón.
Me es imposible soportar tantas penas,
mi alma me abandona.

¿Suspiras? ¡Oh, aflicción funesta!
¡Piensa al menos qué momento es éste!
¡Oh, Dios, no puedo hacerme comprender!
No temas, etc.

¡Crueles estrellas, estrellas despiadadas!
¿Por qué extremáis tanto vuestro rigor?

Bellas almas que contempláis
mis penas en un momento tal.
Decidme si un tormento semejante
lo puede sufrir un corazón fiel.
No temas, etc.

Traducido por Abel Alamillo 2005 en Kareol

Mozart: Concierto para piano y orquesta número 21, en Do mayor, K 467

La extensa serie de conciertos para piano y orquesta de Mozart se expande a lo largo de 27 obras maestras, cuya composición se prolonga desde julio de 1767 —cuando escribe en Salzburgo, con solo once años, los primeros cuatro conciertos de la colección— hasta el 5 de enero de 1791, el mismo año de su muerte, en que concluye el Concierto para piano y orquesta número 27, K 595. A estos conciertos “oficiales” aún hay que añadir los que compuso en 1765, cuando el entonces geniecillo salzburgués de únicamente nueve años, descubre durante su primer viaje a Londres algunas sonatas para teclado de Johann Christian Bach y decide transformarlas en conciertos de muy rudimentaria orquestación. A estas piezas infantiles y hoy descatalogadas hay que sumar aún los conciertos para dos y tres pianos, verdaderas obras maestras del género.

Brillante y de contagioso melodismo, el que hoy interpretan Juan Pérez Floristán junto a la hoy mozartiana Orquesta de Extremadura y Domingo Hindoyan es uno de los mejor acabados de la colección. También de los más hermosos y conocidos. La tonalidad de Do mayor delata su carácter luminoso y diáfano, que transcurre en un ambiente de pronunciados contrastes, con un maravilloso segundo movimiento que se ha constituido como uno de los fragmentos más conocidos del catálogo mozartiano, utilizado en infinidad de ocasiones en películas –como la sueca Elvira Madigan o la francesa El concierto-, ballets y en un sinfín de arreglos del más diverso pelaje, entre ellos la canción Song song blue que popularizó Neil Diamond en los años setenta.

Compuesto en 1785, es decir, un año antes que el aria que inaugura este programa, fue estrenado el 10 de marzo de 1786 en Viena, en el Teatro de la Corte. El concierto se distingue por su carácter extravertido, diáfano, alejado de cualquier grandilocuencia. En él todo fluye con asombrosa naturalidad y una ligereza de estilo galante que jamás es superficialidad o simpleza. Desde los primeros instantes del Allegro maestoso inicial se percibe este universo apacible y positivo, que marcará la tónica de los tres movimientos. Se inicia con un ritmo solemne en forma de marcha, establecido ya en los primeros compases por un cuidado diálogo entre la cuerda y los vientos, que se prolonga hasta la entrada del solista, que lo hace cadenciosamente en la tonalidad dominante de Sol mayor. Un segundo tema, en sol menor, prepara el desarrollo, en mi menor, que desembocará en la reaparición jubilosa del motivo principal.

El famoso y muy trasegado Andante central es de un lirismo hipnótico, de esos momentos mozartianos que todo parece suspendido en el vacío, ingrávido y como independizado de los propios intérpretes. Apenas una sencilla melodía desplegada suavemente por el piano sobre el fondo en pizzicato de la cuerda constituye la base y la magia de este movimiento absolutamente fascinante, absolutamente magistral, para cuya escucha conviene cerrar los ojos y echar a volar la imaginación y la sensibilidad. Muy diferente es el vivaz rondó final, verdadero contrapunto al estado de ensoñación dejado por el Andante. Todo es ahora ligero, grácil, preciso y vital, en este contagioso movimiento final en el que Mozart parece empeñado en dejar al oyente con una radiante sonrisa en los labios.

Brahms/Schönberg: Cuarteto con piano en sol menor, opus 25

Arnold Schönberg, creador de la II Escuela de Viena y del dodecafonismo que acabaría haciendo trizas la tonalidad y sus normas y jerarquías, fue un apasionado admirador de Brahms. De hecho, en sus primeras obras, aún predodecafónicos, como Noche transfigurada o los monumentales Gurre-Lieder, se siente el latido del universo brahmsiano. Fue en 1937 cuando se decidió a orquestar el Cuarteto con piano en sol menor, compuesto por Brahms en 1861, y lo hizo a propuesta del director de orquesta Otto Klemperer, quien lo estrenaría en 1937 al frente de la Filarmónica de Los Ángeles. Años después, el gran coreógrafo George Balanchine, fascinado con la versión schönberguiana, presentó un ballet con esta música, que se estrenó el 12 de abril de 1966, danzado por el New York City Ballet en el Lincoln Center y tocado por la Filarmónica de Nueva York.

“Adoro esta pieza” es la contundente y suficiente razón que da Schönberg sobre el origen de su orquestación. Pero no fue éste el único motivo. “Siempre se toca mal esta pieza”, escribió refiriéndose al original camerístico para piano y cuerdas, “porque cuanto mejor es el pianista tanto más fuerte toca y menos se oyen los instrumentos de cuerda”. Pero a diferencia, por ejemplo, de la revisión total e innovadora que hace su discípulo Webern del Ricercare de Bach, Schönberg respeta escrupulosamente la escritura original, sin en absoluto pretender en su transcripción alterar el estilo de Brahms, ni añadir compases o desarrollos, aunque no elude introducir algunos elementos e instrumentos —como el glockenspiel y el xilófono en el movimiento final— ajenos a la clásica orquesta brahmsiana, para subrayar el estilo y color “cíngaro” que impregna este final “all’Ungarese”.

Novedades que, en cualquier caso, nunca llegan a violentar el estilo original. El respeto de Schönberg a Brahms roza lo devocional, y su mayor logró en este trabajo fidelísimo acaso sea recuperar el equilibrio de las armonías, al distribuir entre todas las secciones orquestales la parte del piano y las de los tres instrumentos de cuerdas, logrando así recuperar muchas sonoridades y registros que en el original quedaban, a juicio de Schönberg, descompensadas. “He intentado, sobre todo, preservar ese carácter de prosa musical que constituye uno de los logros principales del universo sonoro brahmsiano”, dijo Schönberg muy razonablemente satisfecho con su formidable trabajo.

© Justo Romero

Justo Romero (Badajoz, 1955) es una de las firmas más conocidas y reconocidas de la música española. Ha sido director técnico de la Orquesta Bética Filarmónica (1978-1981) y de la Orquesta de Valencia (1995-1998); fundador de la Orquesta de la Comunidad Valenciana (2005-2007), asesor artístico del Festival Albéniz de Camprodón (1999-2007) y del Auditorio de Alicante (2011-2017), y Dramaturgo del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia (2005-2014). Fue crítico musical de los diarios El PaísDiario 16 y El Mundo, así como en la revista Scherzo y otras publicaciones especializadas. Su extensa bibliografía incluye títulos como Sevilla en la óperaAlbénizEl Gato MontésFallaEl Padre Soler en el Archivo Ducal de Medina-SidoniaCristóbal Halffter, este silencio que escuchoChopin. Raíces de futuro, y El piano 52+36. Ha dictado conferencias y dirigido seminarios en múltiples países y universidades. Desde 2016 es crítico del diario Levante.

Juan Pérez Floristán

Ganador del Primer Premio y del Premio del Público en el Concurso de Piano de Santander ”Paloma O’Shea” 2015, del Primer Premio en el Concurso Steinway de Berlín 2015 y de la Medalla de la Ciudad de Sevilla, Juan Pérez Floristán es con solo 25 años un referente entre las nuevas generaciones de músicos españoles y europeos.

Incansable y joven pianista, en poco tiempo ha debutado en algunas de las principales salas del mundo, como el Wigmore Hall de Londres, la Herkulessaal de Munich, la Filarmonía de San Petersburgo, el Béla Bartók Hall de Budapest, la Laeiszhalle de Hamburgo, el Auditorio Nacional de Madrid y l’Auditori de Barcelona. También ha actuado en festivales como el Ruhr Klavier Festival, el Festival de Verbier, el Festival Sommets-Musicaux de Gstaad (Suiza), el Festival de Santander, el Festival de Granada, el Festival Beethoven de Varsovia…

Con un repertorio que incluye más de 30 conciertos para piano y orquesta y que abarca desde Mozart hasta Prokofiev, es un invitado asiduo en las temporadas de orquestas como la Orquesta de la RTVE, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Filarmónica de Málaga, la Orquesta Sinfónica de Tenerife, la Orquesta de Barcelona, la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León…

Su colaboración con orquestas europeas como la BBC Philharmonic Orchestra, la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo, la Orquesta Sinfónica de Malmö… empieza rápidamente a ser una constante en su carrera, teniendo también ya una grabación de estudio con la BBC Concert Orchestra en 2018. Este CD se sumará a la ya larga lista de proyectos discográficos que ha afrontado Juan Pérez Floristán a lo largo de 2017, que incluye su CD a solo para Naxos (con obras de Liszt, Schumann y Beethoven) y dos CDs con obras de cámara de Schubert, Shostakovich y Brahms. Sin embargo, el debut discográfico de Juan Pérez Floristán se remonta ya a 2012, cuando publicó su primer CD, una grabación en vivo de su concierto debut en el prestigioso Ruhr Klavier Festival de Alemania.

La lista de directores, solistas y grupos de cámara con los que ha colaborado incluye a Jesús López Cobos, Juanjo Mena, Pablo González, Marc Soustrot, Lorenzo Viotti, Pedro Halffter, Andrei Ionita, Pablo Ferrández, Adrien Boisseau (miembro del Cuarteto Ébène), integrantes del Cuarteto Casals como Abel y Arnau Tomás, el Fine Arts Quartet, Dietrich Henschel, Cristina Gómez Godoy, Pablo Barragán…

Debe su formación fundamentalmente a su madre (María Floristán), a Ana Guijarro, a Galina Eguiazarova y a Eldar Nebolsin, su actual mentor. También ha recibido consejos y clases de figuras internacionales como Daniel Barenboim, Menahem Pressler, Nelson Goerner, Stephen Kovacevich… Aún así, mención aparte en su formación merece Elisabeth Leonskaja, que, desde que le conociera, demostró no solo ser una artista excepcional, sino también una persona comprometida con las nuevas generaciones de pianistas de forma entregada y totalmente desinteresada, pues ha significado una ayuda inestimable tanto en su carrera como en su desarrollo personal y artístico.

Sus giras le han llevado por la práctica totalidad de Europa y Latinoamérica, habiendo actuado ya en España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Suiza, Polonia, Suecia, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú… Asimismo, sus futuros y recientes compromisos incluyen su presentación en EEUU (el 2º Concierto de Brahms con la Orquesta de Monterrey, California; y un recital en el Festival de Piano de Miami), giras por Italia y Eslovenia con la Orquesta Nacional de España y David Afkham, un nuevo recital en la Herkulessaal de Munich por segundo año consecutivo, su presentación en La Fenice de Venecia, una grabación de estudio con la BBC Concert Orchestra en Londres.

Carmen Solís

Nacida en Badajoz, tras las carreras de piano, canto y música coral, gana numerosos concursos de canto como el “Manuel Ausensi”, “Villa de Abarán”, Nuevas Voces ciudad de Sevilla, OPERALIA, Francisco Viñas, “Jose A. Alegría” (Portugal), Concurso de Logroño y la “Targa d’argento” al mayor talento artístico de la fundación Alfredo Catalani de Lucca (Italia).

Ha actuado en Francia (Théâtre du Châtelet de París, Royan, Sant Genís), Canadá (Teatro de la Ópera de Québec), Alemania, Italia, Portugal, y en los principales escenarios españoles: Teatro Real, Teatro Monumental, Gran Teatro del Liceo, Teatro Campoamor, Palacio Euskalduna, Teatro Arriaga de Bilbao, Teatro Gayarre de Pamplona, Palau de la Música de Barcelona, Auditorio Nacional de Música de Madrid junto a la ORTVE, Orquesta Sinfónica de Madrid, Orquesta del Teatro del Liceo, Orquesta de la AGAO, Orquesta de la ópera de Quebec, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Orquesta del festival “Un violon sur le sable”, Sinfónica de las Islas Baleares, Sinfónica de Extremadura,  Orquesta de la Toscana bajo la batutas de Plácido Domingo, Pedro Halffter, Daniel Lipton, Adrian Leaper, Julian Kovatchev, Paolo Arrivabeni, Guerassim Voronkov, Eduardo López Banzo, Manuel Coves, Andrés Juncos, entre otros. También ha trabajado con directores escénicos como Emilio Sagi, Curro Carreres o Gilbert Defló.

Debuta en el Teatro Real de Madrid con el rol de Furie en Orfeo y Euridyke de Ernst Krenek. Tras su debut, ha cantado Amelia (Un Ballo in Maschera) y Leonora (Il trovatore) en Oviedo; Tosca en Bilbao (Teatro Campos), Pamplona (Auditorio Baluarte) y Lucca (Teatro del Giglio); Suor Angelica en Badajoz; Santuzza (Cavalleria rusticana) en Lucca; Mimì (La Boheme) en Barcelona; Contessa (Le nozze di Figaro) en ABAO (Euskalduna); Reyes de Entre Sevilla y Triana de Sorozábal en el Teatro Arriaga de Bilbao y Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Del repertorio sinfónico, ha interpretado con gran éxito la Messa da Requiem de Verdi, Requiem y Misa de la Coronación de Mozart, Gloria de Vivaldi, Misa en Sol de Schubert, Stabat mater de Pergolesi, Requiem de Fauré, Petit Messe Solennelle de Rossini, Magnificat de Bach y Ave Maris Stella de Leonardo Leo, entre otras.

Ha actuado en algunos de los festivales más importantes de España y el extranjero como el Festival de Santander, Gala lírica de la OSRTVE, Festival “Un violón Sur le sable” de Royan y Festival lirique des Payses Catalans (Francia), en la Fundación Lazzareschi de Porcari-Lucca (Italia), Festival lírico de El Escorial, en Montecatini (Italia), Stagione lirica del Teatro del Giglio (Lucca, Italia),  Semana de Música Sacra de Badajoz.

Sus más recientes y próximos compromisos incluyen: Cio-cio-san en Madama Butterfly en la Ópera de Oviedo y en Gijón, Nedda (Pagliacci) en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, Rosa (Juan José) en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, Edgar y Le villi en forma de concierto con la Orquesta de RTVE y el Mº Gómez-Martínez, Il trovatore en el Calderón de Valladolid con  el Mº Óliver Díaz (nueva producción) y Goyescas en el Teatre de la Llotja de Lleida.

Domingo Hindoyan

Reconocido como uno de los jóvenes directores más interesantes de su generación, Domingo Hindoyan goza de una vibrante carrera como director de orquestas de reconocido prestigio internacional, entre las que se incluyen la Philharmonia Orchestra, Mozarteumorchester Salzburg, Orchestre Philharmonique de Radio France, St. Petersburg Philharmonic, New Japan Philharmonic, Orchestre de la Suisse Romande, London Philharmonic Orchestra, Sinfonieorchester Basel, Royal Scottish National Orchestra, Seoul Philharmonic, Orchestre de Chambre de Lausanne, Orchestre Philharmonique Royal de Liège, Orchestre National de Lille, Orquesta de Valencia y Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, entre otras. Recientemente ha sido nombrado, además, Principal Director Invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de la Radio Polaca.

Nacido en Caracas (Venezuela), comenzó sus estudios como violinista y fue miembro del programa de educación musical internacionalmente reconocido El Sistema. Continuó sus estudios de dirección en Europa en la Haute École de Musique de Genève con el profesor Laurent Gay.

En el año 2012, fue invitado a la prestigiosa Allianz International Conductors’ Academy, donde trabajó con la London Philharmonic y la Philharmonia Orchestra, con los directores Esa-Pekka Salonen, sir Andrew Davis y John Carewe como mentores. En 2013 fue nombrado director asistente de Daniel Barenboim en la Deutsche Staatsoper Berlin. Desde entonces, se ha convertido en un notorio director invitado en el célebre teatro berlinés, donde ha dirigido una amplia variedad de obras como La Traviata, Tosca, L’Elisir d’Amore, La Bohème, Il Barbiere di SivigliaThe Rake’s Progress, Orfeo ed Euridice y La Consagración de la Primavera.

Recientes y próximos compromisos incluyen la dirección de Tosca y La Bohème en la Staatsoper Berlin, Il turco in Italia en la Bergen Nasjonale Opera, Semiramide en la Opéra National de Lorraine, y los ballets de Stravinksy La Consagración de la Primavera y Petrouchka en la Zürich Opera. Aparecerá nuevamente junto a los conjuntos sinfónicos Philharmonia Orchestra, Mozarteumorchester Salzburg, Orchestre Philharmonique du Luxembourg, Lucerne Symphony Orchestra, Deutsche Radio Philharmonie, Polish National Radio Symphony Orchestra, Staatsphilharmonie Rheinland-Pfalz y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Destaca especialmente su debut en The Metropolitan Opera (Nueva York), Opéra National de Paris, Oper Stuttgart, Opéra de Monte-Carlo, y conciertos con numerosas orquestas sinfónicas dentro y fuera de Europa.

Sinfónico 08

Temporada de conciertos

2018-2019
W. A. Mozart. «Ch'io mi scordi di te? ...non temer, amato bene» W. A. Mozart. Concierto para piano y orquesta Brahms · Schönberg. Cuarteto para piano nº 1

Brahms-Schönberg y el ingenio de Mozart

14 marzo Badajoz 15 marzo Cáceres
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