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Programa 08

Temporada de conciertos

2019-2020

Puro Sinkovsky

13 de febrero Badajoz 14 de febrero Plasencia
Orquesta de Extremadura Dmitry Sinkovsky

Programa

Carl Philipp Emanuel Bach. Concierto para flauta en re menor, transcrito para violín, H. 425, Wq 22 (1747) *

Allegro
Un poco andante
Allegro di molto

Johann Christian Bach. Sinfonía en re mayor, op. 18, nº 6, XC1 (1782) *

Allegro con spirito
Andante
Allegretto
Allegro

Wolfgang Amadeus Mozart. Sinfonía nº 38 en re mayor K.504, «Praga» (1786)

Adagio - Allegro
Andante
Final - Presto

Dmitry Sinkovsky, director y solista

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

Dmitry Sinkovsky es un virtuoso, violinista, maestro de conciertos, contratenor y director de orquesta ruso. Comenzó a tocar el violín a los 5 años y fue premiado en el Concurso de Bach, Concurso de Música Antigua y Romanus Weichlein. Tendremos la oportunidad de disfrutar de su talento multidisciplinar, en calidad de director y violinista, de su Francesco Ruggeri de 1675 y del programa de música de cámara que nos tiene preparado. Sinkovsky en estado puro.

Se ha considerado muchas veces a los compositores y estilos musicales de mediados del siglo XVIII como meros precursores del Clasicismo, es decir: de Gluck, Haydn y Mozart. Quizás sea así porque en las salas de conciertos, se pasaba directamente de escuchar a Georg Friedrich Haendel o Juan Sebastián Bach a los ya mencionados autores. Pero en medio hay un maremágnum de estilos y compositores que fueron enmarcados en lo que se ha conocido como Rococó y estilos preclásicos. Es el caso de los dos hijos del gran Bach programados hoy en primer lugar. Carl Philipp, fue ahijado de Georg Philipp Telemann a quien sucedió en Hamburgo, es conocido como el Bach de Hamburgo. Cuando falleció Johann Sebastián Bach, su hijo Johann Christian tenía 15 años y este acudió Berlín para terminar de formarse con su hermano mayor, el ya mencionado Carl Philipp. Con posterioridad marchó a Italia, estudió con el padre Martini, quien años más tarde también dio lecciones a Mozart. En Milán trabajó como compositor y organista y finalmente se estableció en Londres, de ahí que fuese conocido como el Bach de Londres. Completa el programa el genio salzburgués. Como curiosidad podemos decir que Wolfgang Amadeus fue presentado al Bach londinense cuando contaba 8 años y estaba de gira en Londres junto a su hermana y padre. Catorce años más tarde volverían a coincidir en París con gran satisfacción para ambos.

Carl Philipp Emanuel Bach estuvo al servicio de Federico el Grande de Prusia, fue un autor muy influyente en su época. Distinguía muy bien entre el estilo erudito o  contrapuntístico (el propio de su padre) y el de moda estilo galante más libre y menos lineal. Está considerado como uno de los principales representantes del Empfindsamer Stil (estilo expresivo), en el que se explotaba el elemento sorpresa, con giros melódicos inesperados, modulaciones extrañas o ritmos inusuales. Todo un elenco de recursos para conseguir emocionar al oyente. Suya es la frase: “Un músico no puede producir emoción si no se emociona él mismo”.

El Concierto para flauta en re menor escrito en 1747, es representativo de todo lo dicho anteriormente. Inédito en vida del autor, se ha dudado de su autenticidad, pero hoy en día no se discute su autoría. Que fue originalmente escrito para flauta tampoco se duda, pues la tesitura utilizada coincide con la de la flauta barroca y los giros melódicos son propios del instrumento. Probablemente lo interpretase el rey Federico el Grande de Prusia, aunque sin duda a quien tenía en mente al escribirlo, era al gran flautista y compositor Johann Joaquim Quantz, a quien debemos una de las copias del original.

La partitura sigue el esquema habitual en los conciertos de C.P. E. Bach, una secuencia de tres movimientos (rápido-lento-rápido) y que se solían interpretar sin interrupción. Como elementos estilísticos identificativos del autor encontramos los ya mencionados y también la utilización de los cambios de color instrumental como un reflejo de los cambios de humor. Hoy escucharemos la versión para violín de esta partitura; el intercambiar papeles solistas entre instrumentos fue muy habitual en la época. Los autores a la hora de escribir, debían contemplar las disponibilidades del momento y lugar donde trabajaban. También fue frecuente reutilizar materiales ya estrenados en nuevas composiciones, una vez realizadas las adaptaciones necesarias. El concepto de originalidad o unicidad en aquella época, no era tal y como lo concebimos hoy en día.  

La Sinfonía en re mayor número 6 del opus 18, Johann Christian Bach es la última de las que conforman el opus 18, colección cumbre en la producción orquestal del pequeño de los Bach. Estas sinfonías fueron publicadas en Londres en 1782. La que nos ocupa consta de cuatro movimientos frente a los habituales tres (Vivo-lento-vivo) que tenían las sinfonías de la época y que entroncan con la obertura de ópera italiana. De hecho en esta sinfonía se da la circunstancia bastante  habitual en el periodo, de intercambiar fragmentos de óperas en las sinfonías y viceversa. En concreto la música de los dos primeros tiempos de esta partitura aparece en la ópera Amadís de Gaula escrita hacia 1779.

El primer movimiento se inicia de manera enérgica con un potente unísono a cargo de las cuerdas y vientos desplegando el acorde de re mayor. Este tema inicial aparecerá con posterioridad en los graves a modo de ritornello. Ágiles pasajes llevan la música a la región de la dominante, en la que surge un tema secundario de carácter lírico. Continúa con una serie de grupos figuras y requiebros melódicos y se escucha el ritornello de nuevo, todo con el carácter fresco y jovial típico en el estilo del autor. El Andante comienza de forma lírica para dar paso a un dúo de flauta y oboe. De manera inesperada e infrecuente en la época, J.C. Bach introduce un Allegretto en la mayor, antes del número final. El tema  se va repitiendo a modo de estribillo, sobresale un expresivo solo de oboe en la menor. El Allegro final, rebosa energía y vitalidad, el tema principal recuerda a una escena de cacería y es tratado también en forma de Rondó. Concluye de esta manera una sinfonía articulada en cuatro tiempos frente a los tres habituales en esa época, pero que a la postre será el formato que se consagrará durante el clasicismo musical.

Finaliza el concierto con la Sinfonía nº 38 en re mayor «Praga», será esta la segunda incursión de la temporada en el corpus mozartiano, tras la interpretación en el programa nº 4 en noviembre, del Concierto para trompa nº 3. Mozart —como otros genios— trasciende su encasillamiento estilístico clásico, para mostrar en sus últimas partituras, una expresividad más propia del incipiente y tormentoso Romanticismo.

La partitura se estrenó el 19 de enero de 1787 en Praga, en un concierto dirigido por el propio autor. La velada fue un gran éxito y al finalizar estuvo improvisando durante más de una hora al piano, pues el público de esta ciudad fue el que más entusiasmo y cariño mostró siempre por Mozart. La sinfonía fue finalizada en diciembre de 1786, tan solo dos días después de haber concluido el Concierto para piano nº 25 en do mayor. Ambas obras fueron creadas pensando en el inminente viaje que debía realizar a Praga, en ninguna incluye al clarinete, que en esa época ya estaba totalmente integrado en la orquesta mozartiana. Casi con toda seguridad pensaba que en Praga no dispondría de este instrumento. Otra particularidad de la obra es la disposición en tres movimientos, frente a los cuatro ya habituales en ese momento. Para unos es una vuelta a la antigua sinfonía italiana, para otros que si en Praga era costumbre evitar el Minueto. Una explicación más plausible quizás sea el simbolismo masónico del número 3. Apuntamos también que los tres tiempos se ajustan al esquema de la forma-sonata, cuando lo habitual es que lo sea solo el primer número. El largo y denso Adagio introductorio con los iniciales y repetidos tresillos, corroboran la relación de la partitura con la masonería. No debemos olvidar que el extraordinario recibimiento que tuvo en Praga fue organizado por sus hermanos de logia. También destacamos la relación del lúgubre Adagio inicial con la ópera Don Giovanni, así como el primer tema del Allegro con spirito, con el tema de la obertura de La flauta mágica. Estructurado el tiempo bajo el esquema de la forma sonata, destaca el pulcro trabajo contrapuntístico que se da en la sección central o desarrollo. En el Andante, de claros tintes pastorales, se produce otra evocación operística también de Don Giovanni. Escrito en la tonalidad de sol mayor y en el balanceante compás de 6/8, resulta prístina y clara su concepción. Contrasta con esta claridad el segundo tema escrito en la tonalidad de mi menor y enunciado en forte. El tranquilo discurrir del movimiento alternando los modos mayor y menor le confieren un delicado carácter etéreo global.

El Presto final está lleno de contrastes dinámicos y posee un marcado carácter rítmico. El tema está sacado de la ópera Las bodas de Fígaro, del momento en el que Querubino descubierto por el Conde, tiene que saltar por la ventana. Como en el primer tiempo, el trabajo contrapuntístico realizado con el tema principal es remarcable. Sobresale también el protagonismo de los instrumentos de viento, siendo constante en toda esta página sinfónica y en las obras que componga hasta su muerte.

La originalidad del lenguaje, la novedad de recursos utilizados y la interrelación que hay con obras ya escritas y otras futuras, hacen de esta sinfonía una expresión solemne del ideal mozartiano como antesala al ciclo de sus tres últimas sinfonías.

© José Solá Palmer

Buñol-Valencia, 1969. Es Profesor Superior de Música, Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte y Diplomado en Dirección de Orquesta en Pescara (Italia). Ha dirigido bandas y orquestas amateurs de la Comunidad Valenciana y de 2015 a 2017 ha sido director titular de la Banda Municipal de Almería. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre el hecho musical de su localidad natal. Desde 1996 es profesor de Música de Enseñanza Secundaria. En los años 1998-99 ejerció la crítica musical en la edición valenciana del periódico El Mundo. Desde 1999 es colaborador habitual del Palau de la Música de Valencia en la edición de notas al programa y programaciones anuales de la Orquesta de Valencia. Desde 2013 colabora con la Orquesta de Extremadura como autor de notas al programa.

Dmitry Sinkovsky

Dmitry Sinkovsky es un violinista, contratenor y director de orquesta ruso. Estas tres disciplinas musicales dialogan con una profunda conciencia musical y asombroso virtuosismo que se expresan a través de sus interpretaciones en sus conciertos, que son un regalo para el público, tanto en su versión en vivo como en sus grabaciones.

Ganador de premios en los principales concursos europeos, Dmitry comenzó su brillante carrera trabajando con los más prestigiosos ensembles de música antigua. 

Como artista asociado, está particularmente vinculado al Ensemble belga B´Rock y tiene una colaboración a largo plazo con Luca Pianca, así como con la Orquesta Barroca de Helsinki.

En la temporada 2012-13, Dmitry fue presentado como director para el tour Drama Queens de Joyce DiDonato’s. Además el también ha dirigido: La Sinfónica de Detroit, la Sinfónica de Seattle, la Orquesta Nacional de España, la Música Arterna y la Kremerata Baltica. Como apasionado de la música coral, Dmitry trabaja en colaboración con el ensemble Antiphonus.

Dmitry trabaja junto a artistas como Alexei Lubimov, Teodor Currentzis, Alexander Rudin, Dorothee Oberlinger, Andreas Scholl y Skip Sempé.

En 2011, Dmitry fundó su propia orquesta en instrumentos de época La Voce Strumentale. El conjunto lanzó dos CDs bajo el sello francés naive y tocan en los festivales internacionales y salas de concierto más importantes del ámbito internacional.

En 2007, Dmitry también decidió seguir su talento como contratenador participando en las siguientes acuaciones: Pergolesi´s Stabat Mater en el Lucerne Festival de Alemania, con el papel principal Lucio Silla, Vivaldi Orlando furioso (Ruggero) junto con la Orquesta de Cámara de Klaipėda dirigida por él mismo. También es invitado habitual del Teatro Bolshoi.

Lo más destacado de 2019 incluye conciertos con Julia Lezhneva y La Voce Strumentale, giras con B´Rock, conciertos en Venecia, Munich, Detroit, Seattle, Helsinki, Dubrovnik, Colonia, Budapest, así como el Triple Concierto de Beethoven y un Haydn Mozart Beethoven Programa en Moscú.

Entre sus muchas grabaciones, se encuentran el Concierto para violin V de Vivaldi bajo el sello de naïve (Diapason d’Or), en octubre de 2019, el sello naïve lanzará Il virtuosissimo con Il Pomo d´Oro.

Dmitry es profesor en el Conservatorio Estatal de Moscú y director artístico del Festival Orlando Furioso en Dubrovnik. Estudió violín en el Conservatorio de Moscú con Alexander Kirov y en la Academia de Música de Zagreb con Tomislav Fačini. Toca un violín de Francesco Ruggeri (1675) prestado por la Fundación Jumpstart Jr.

Programa 08

Temporada de conciertos

2019-2020
C. P. E. Bach. Concierto para flauta en re menor, transcrito para violín, J. C. Bach. Sinfonía en re mayor, op. 18, nº 6 W. A. Mozart. Sinfonía nº 38, «Praga»

Puro Sinkovsky

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