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Programa 03

Temporada de conciertos

2021-2022

La levedad de lo inmediato

4 de noviembre Badajoz
5 de noviembre Mérida

Orquesta de Extremadura
lux_contemporánea
Clara Andrada
Andrés Salado

Programa

1.

Sergio Blardony. «Y el silencio era el aire», sobre un texto de Pilar Martín Gila (2021) **

lux_contemporánea Rebeca Santiago, directora

Wolfgang Amadeus Mozart. Concierto para flauta nº 1 en sol mayor, K. 313/285c (1778) *

Allegro maestoso
Adagio ma non troppo
Rondó: Tempo di Menuetto

Clara Andrada, flauta

2.

Felix Mendelssohn. Sinfonía nº 3 en la menor, op.56, «Escocesa» (1829-1842)

Andante con moto - Allegro un poco agitato
Scherzo - Vivace non troppo
Adagio
Allegro vivacissimo - Allegro maestoso assai

Andrés Salado, director

 

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura
** Estreno absoluto. Encargo de la Orquesta de Extremadura. Programa General de Incentivos a la Creación Musical de la Fundación SGAE/AEOS

Poesía y música se diluyen en el encargo de la Orquesta de Extremadura a Sergio Blardony, quien sobre la vibrátil escritura lírica de Pilar Martín Gila invade la dimensión teatral del sonido y la escucha junto al ensemble vocal extremeño lux_contemporánea. El primer concierto para flauta de Mozart para el debut de Clara Andrada con la OEX. Silencios, aires y la curiosidad del eterno viajero de Mendelssohn invocan la vigorosa Escocia envuelta en brumas.

Notas al programa

Vive el silencio en el presente, lo habita errante, latente al oído atento capaz de descubrirle sonidos. Esa búsqueda de la esencia a través de la ausencia, del silencio, de la austeridad del material constituyen las señas de identidad del ensemble vocal lux_contemporánea. Su concepto artístico asegura invitar a la reflexión, a encontrarse con uno mismo durante una pequeña porción de tiempo, a dejarse llevar hacia lugares recónditos donde la imagen o la palabra se tornan inasibles, donde solo alcanza la música. Lux_contemporánea interpreta el estreno absoluto de la obra encargo de la Orquesta de Extremadura, dentro del Programa General de Incentivos a la Creación Musical de la Fundación SGAE/AEOS. Seducido por el estrecho vínculo entre música y poesía, el compositor madrileño Sergio Blardony (1965) crea para la ocasión El silencio está en el aire, sobre textos poéticos de Pilar Martín Gila (1962). Ambos comparten una inquietud común que brota de una fértil unión interdisciplinar: la experimentación con el potencial creativo que emana de la relación entre la música y el texto poético. Además de la creación conjunta de un extenso catálogo que bebe de los poemarios de Pilar Martín Gila, su convivencia artística ha cristalizado en iniciativas únicas, como la dirección de EPOS Laboratorio de creación e investigación música-palabra. No se trata de una traslación de la poesía de Martín Gila a la música de Blardony. Su proceso creativo crece al tensionar música y palabra, al “poner en estado crítico su sentido”. La obra fluye en un ejercicio de interiorización y distanciamiento del poema hasta articular formal y conceptualmente la música, hasta encontrar su expresión propia en la “aprehensión profunda” del discurso poético. Sergio Blardony incendia la materia musical mediante fuerzas, procesos dinámicos que abruptamente irrumpen en fragmentos más estáticos y en sus pequeñas metamorfosis. Ante la exploración de la teatralidad del sonido, cualquier atisbo de clímax se escabulle para recrearse en la intensidad de su disolución. En su música hay bloques que se desgajan de la memoria, bloques de presentes sonoros que van y vienen, que se esconden, que retuercen su contexto en su reaparición. Y el silencio era el aire nació del confinamiento por la pandemia. La intimidad cotidiana de un espacio compartido inundado de incertidumbres, ese “espacio abrumador de lo propio, de lo que está detrás, lo ajeno, lo oculto y peligroso, el otro y su atracción, la pared vecina que se muestra como una frontera insalvable” conforman la experiencia artística de la obra. Blardony pretende trasladar a la escucha esa “resignificación de la casa y la relación con el otro” al apuntar a la dimensión espacial del sonido que diluye los límites temporales de un comienzo, de un posible final, donde se proyectan las sensaciones ambivalentes de opresión, de conformidad ante la extrañeza adversa y terrible del encierro. Y el silencio era el aire se aproxima así a aquello que para Pilar Martín Gila es un texto líquido, carente de sentido, de levedad, con el potencial de expandirse en un instante hacia terrenos infinitos.

Los recursos expresivos de la voz también consiguieron infiltrarse en la inagotable invención melódica que coronó a la música instrumental de Wolfgang Amadeus Mozart. Tenía apenas veintidós años cuando compuso su Concierto para flauta no. 1 en sol mayor, K. 313 (1778), había viajado a las principales capitales musicales de Europa y comenzaba a liberarse del fuerte dominio que ejercía su padre sobre su carrera. Ante sus constantes demandas, el 10 de diciembre de 1777, Mozart le informaba en una carta de las circunstancias de un nuevo encargo por influencia del flautista de la prestigiosa orquesta de Mannheim, Johann Baptist Wendling. La propuesta surgió de la afición a la flauta por parte de un acaudalado médico y hombre de negocios holandés, Ferdinand de Jean, dispuesto a pagar 200 florines por cada obra que dedicara al instrumento. Mozart acabó entregando tres cuartetos y dos conciertos para flauta, el segundo como adaptación de un concierto para oboe que había escrito apenas un año antes. De Jean manifestó su decepción con una considerable reducción del salario y el compositor volcó su descontento en la correspondencia, esta vez el 14 de febrero de 1778 desde Salzburgo: “No es raro que haya sido incapaz de acabarlos, porque no he tenido ni una hora de calma aquí. Por otro lado, usted sabe que puedo ser un inútil cuando me veo obligado a escribir para un instrumento que no soporto”. Estas sinceras declaraciones alimentarían todo tipo de elucubraciones sobre la animadversión de Mozart hacia la flauta. No podemos olvidar que el instrumento estaba en pleno desarrollo técnico, que su integración en la orquesta acarreaba problemas de afinación y que tal antipatía derivó finalmente en la creación de nada menos que diez obras donde la flauta era protagonista. Compuesto en tres movimientos (Allegro maestoso, Adagio ma non troppo, Rondó-Tempo di Menuetto), el Concierto para flauta no. 1 sería el primero y el único concierto original que Mozart destinó al instrumento y será también la primera vez que la Orquesta de Extremadura lo interprete, junto a Clara Andrada como solista y la dirección de Andrés Salado. La obra nos adentra en la exploración de las texturas que emergen del diálogo dinámico entre la flauta y la orquesta, un contraste que Mozart consiguió flexibilizar evitando que esta resultara un mero soporte. Con el equilibrio estructural de una forma de sonata, el Allegro maestoso expone los temas principales en la alternancia entre los violines y las intervenciones solistas de la flauta. Estos motivos temáticos ampliarán gradualmente su riqueza armónica, su frescura rítmica y su naturalidad melódica en un refinado virtuosismo que recorrerá toda la tesitura del instrumento. Ornamentos, escalas, saltos y diversidad de articulaciones revelan la meticulosidad con la que el compositor pensó un fraseo musical que coexiste con episodios libres destinados al lucimiento del solista. Mozart propone una orquestación en los vientos reducida a dos trompas y dos oboes, que sustituirá en el Adagio por una flauta, mientras la flauta solista se abandona a la caricia melódica en un estilo cercano al arioso. A diferencia de los anteriores movimientos, en el Rondó final el solista se anticipará a la orquesta por primera vez para introducir el tema principal, que, a modo de estribillo, se repetirá en cuatro ocasiones con múltiples variaciones dirigidas a una agilidad inexplorada. El Concierto para flauta no. 1 demuestra el profundo conocimiento técnico que Mozart poseía de un instrumento en transición al que exprimió sus posibilidades expresivas sin límite. 

La curiosidad del eterno viajero invocó a las brumas de Escocia en la Sinfonía no. 3 en la menor, op. 56 “Escocesa” (1829-1842) de Felix Mendelssohn. Su motivación afloró en una visita crepuscular a las vetustas ruinas de Holyrood “donde la Reina María vivió y amó”. Así exponía el compositor la presencia palpable de la historia en sus muros en una carta el 30 de julio de 1829: “La capilla adyacente ha perdido su techo, la hierba y la hiedra crecen densamente en el interior y en el altar roto, María fue coronada Reina de Escocia. Todo alrededor está roto y enmohecido, abierto al brillo del cielo. Creo que he encontrado el comienzo de mi Sinfonía ‘Escocesa’ hoy, aquí”. Sin embargo, Mendelssohn no identificaría su sinfonía con el epíteto de “escocesa” al finalizarla trece años más tarde. Este largo periodo de gestación respondía al abandono de los bocetos escoceses durante su estancia italiana en 1831: “¿Quién puede culparme por no poder regresar a las nieblas de Escocia? He dejado de lado la sinfonía por el momento”. El soleado mediterráneo diluyó su curiosidad celta hasta la culminación y el estreno de la sinfonía en Leipzig por la orquesta de la Gewandhaus el 3 de marzo de 1842. Difícilmente podríamos detectar en la obra atisbos de un planteamiento programático más allá de la evocación de carácter que sugerían las indicaciones de “Allegro guerrièro” con las que inicialmente denominó su final. Compuesta en cuatro movimientos, Mendelssohn propuso interpretarlos como un todo continuo en el que reluce la intensidad dramática del tema de apertura concebido en 1829: el breve Andante con moto que imploran violas y oboes. Pronto, esta sonoridad se confrontará con la voluptuosidad con que responden los violines en el Allegro un poco agitato y la robustez y vivacidad con la que se cuela el clarinete en la introducción del segundo movimiento, Vivace non troppo, en una enérgica melodía con reminiscencias de los antiguos cantos gaélicos. El Adagio contrastará dos temas solemnes entre el pizzicato de las cuerdas y el dramatismo que despliegan los violines y los vientos en el registro grave hasta desembocar en la vigorosa danza del Allegro vivacissimo final. La lógica estructural del cierre de la sinfonía despertó críticas por la extensión de su coda. Cuando parecía diluirse en un último susurro entre el clarinete y el fagot, un apéndice triunfal surge inesperadamente en el Allegro maestoso para revestir de forma majestuosa el tema inicial de la sinfonía ideado en Escocia sobre el que Mendelssohn escribió que debía sonar como un coro masculino. Así es la plasticidad del sonido, capaz de adaptarse a la inmediatez silenciosa de una impresión fugaz, a la emoción de una experiencia vital, al recuerdo de un entorno intemporal.

© Carmen Noheda

Carmen Noheda es investigadora postdoctoral “Margarita Salas” en el Centre for Research in Opera and Music Theatre de la Universidad de Sussex y la Universidad Autònoma de Barcelona. Es doctora cum laude en Musicología por la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado estancias de investigación en la Universidad Nacional de Seúl, Universidad de California Los Ángeles y Universidad Federal de Río de Janeiro. Colabora regularmente con la OCNE, CNDM, ORCAM, Fundación SGAE, Radio clásica de RNE y El Mundo.

lux_contemporánea

Directora: Rebeca Santiago Martínez

Frente al colorismo, a la importancia de los medios de comunicación de masas, frente al fenómeno de lo comercial y de un arte que se basaba en la apariencia, el grupo vocal lux_contemporánea ofrece un concepto diametralmente opuesto, apartándose del mundo material y del “ruido” de formas y objetos de la sociedad de consumo. El sentido de la individualidad de la obra de arte, la privacidad, una conversación conceptual entre el artista, el espacio circundante y el espectador, así como la importancia del entorno como algo esencial para la comprensión y la vida de la obra.

Especializado en la difusión de la música s. XX, nace como un manifiesto de intenciones basado en un concepto integral artístico, materializándose en el compromiso con el repertorio vocal de algunos de los grandes compositores de nuestro tiempo como son B. Britten, O. Messiaen o A. Pärt. Junto a la interpretación de las obras de compositores de reconocido prestigio, el grupo lleva su compromiso con la nueva creación estrenando obras escritas especialmente para la formación. En la filosofía del grupo juega un papel decisivo la unión de las diferentes manifestaciones artísticas, ampliando el ámbito de acción más allá de lo puramente vocal y buscando el enriquecimiento mediante la colaboración con otros intérpretes.

Desde sus orígenes en 2005, ha llevado sus ideas por España y Portugal, destacando su participación en distintos festivales, así como en la Fundación Juan March, donde inauguró la exposición MAXImin, tendencias de máxima minimización en el Arte Contemporáneo, retransmitido en directo por Radio Clásica de RNE, y obteniendo siempre con el entusiasmo del público un aliciente en la búsqueda de nuevas formas de comunicación.

Rebeca Santiago, Mar Morán, Gloria Jaramillo, Inés López, Alicia Bermejo, María Suárez, Daniel Izquierdo, Mario Osorio, Marco Pizarro.

Componentes de lux_contemporánea

Rebeca Santiago Martínez

Guitarrista, compositora y docente. Finaliza sus estudios superiores en la especialidad de guitarra en el Conservatorio Superior de Música de Badajoz bajo la directriz de Evaristo Valenti con las máximas calificaciones, además de realizar estudios de Contrapunto, Fuga y Composición con Domingo Sánchez y canto con la profesora María Coronada Herrera. A lo largo de su formación a recibido consejos de grandes maestros como David Russell, Carles Trepat, Manuel Barrueco, Ricardo Gallén, Cristobal Halffter, Tomás Marco, Antón García Abril, José Zárate…

De su catálogo de obras se han estrenado un buen número, destacando Trece (1998), para saxo tenor, Ciclo de canciones para piano y voz (2000-02), Chant (2005), para violoncello solo, Palabras (2006), editada en Cd e interpretada por el grupo Amadeus y VokalArt por distintos puntos de la geografía nacional, De sombras (2007) para voces blancas, encargo del grupo Simile, e interpretada por el grupo vocal canario Ensemble XXI, y Psalmus (2006) para coro mixto, estrenada por Lux Contemporánea. Sus obras se han interpretado en distintos escenarios nacionales e internacionales. Es miembro fundador de la Asociación de Compositores de Extremadura, apareciendo en el estudio crítico y catálogo: “Compositoras Españolas. La creación musical femenina desde la Edad Media hasta la actualidad” del Centro de Documentación de Música y Danza – INAEM, Madrid, 2008, así como en el libro de Manuel Miján: El saxofón “clásico” en España. Repertorio General de Obras y autores, publicado por Rivera Editores, Valencia, en 2009. Su obra Invierno ha sido publicada por la Editora Regional de Extremadura dentro del libro ‘Para el Piano’ en el que participaron los miembros de la Asociación de Compositores de Extremadura (ACOEX), de la que forma parte.

Desde el año 2002 es profesora de guitarra del Conservatorio de Música Esteban Sánchez de Mérida del que fue su directora entre los años 2011-15.

Interesada en la poesía y la pintura, intenta aunar distintas dimensiones como forma de comprensión de la realidad, forzando la aparición de lo que queda bajo la superficie.

Sergio Blardony

Sergio Blardony nace en Madrid en 1965. Ha recibido prestigiosos galardones de composición como el Primer Premio SGAE, el Primer Premio «Ciutat de Tarragona», el Shut Up And Listen! Award (Viena), el Premio «Joaquín Turina», el certamen Laboratorio del Espacio 2016 y 2020 o el New-Music Consortium 2019 de la Universidad del Sur de Florida.

Sus obras han sido interpretadas en países como Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Bulgaria, Canadá, Corea, Cuba, China, EEUU, España, Etiopía, Francia, Inglaterra, Irlanda, Israel, Italia, México, Nepal, Portugal, República Checa, Rusia, Suiza o Uruguay, por intérpretes y grupos de la talla de Arturo Tamayo, José Ramón Encinar, José de Eusebio, Olari Elts, Alexis Soriano, Nacho de Paz, José Luis Temes, Andrés Salado, Ángel Gil Ordónez, Jonathan Carney, Andrés Gomis, Jean-Pierre Dupuy, Mario Prisuelos, Mª Carmen Antequera, Patricia Rozario, Flavio Oliver, Carlos Bonell, Florian Popa, Francisco A. García, Sebastián Mariné, José Mª Mañero, Eloy Lurueña, Sylvie Robert, Luis Fernández Castelló, Trío Arbós, Trío Gombau, LIM, SIGMA Project, TDM Trío De Magia, OCAZEnigma, Proyecto OCNOS, Vertixe Sonora, Ensemble Kuraia, Plural Ensemble, neSeg, Ensemble Télémaque, Neoars Sonora, Espai Sonor, Proyecto Guerrero, Sax-Ensemble, Ensemble Décadanse, Continuum XXI, Ensemble Falla, Orquesta Nacional de España, Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM), Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, Orquesta Estatal del Ermitage, Orquesta de Cadaqués…

Es director de la revista Sul Ponticello, director de EPOS Laboratorio de creación e investigación música-palabra, artist curator de [inter/ciclo] (sección internacional del Festival COMA), codirector del ciclo TRASHUMANCIAS. Encuentros Interdisciplinares, y codirector del proyecto radiofónico Doble Fondo, además de participar en otras iniciativas y proyectos culturales y educativos.

Clara Andrada

Clara Andrada es, desde 2005, flauta principal de la Frankfurt Radio Symphony Orchestra y desde 2011 también de la Chamber Orchestra of Europe. Además colabora, como primera flauta, con orquestas tan prestigiosas como la London Symphony Orchestra, London Philharmonic Orchestra, Bamberger Symphoniker, Münchener Kammerorchester, Asian Philharmonic, Rotterdam Philharmonic o la Orquesta de Cadaqués. Ha trabajado bajo la batuta de directores como Nikolaus Harnoncourt, Bernhard Haitink, Valery Gergiev, Lorin Maazel, Sir Colin Davies, Vladimir Ashkenazy, Philippe Herreweghe, etc. En 2018 recibió el Premio “El Ojo Crítico”, “por su capacidad de comunicación, por su brillante carrera, por su proyección de futuro, por ser un referente musical…”, en palabras del jurado.

Como solista, ha actuado con orquestas como la Chamber Orchestra of Europe, Frankfurt Radio Symphony Orchestra, Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Norwegian Chamber Orchestra, Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, Estonian National Symphony, con directores como Neeme Järvi, Jaime Martín, Michal Nesterowicz, Lucas Macías, etc. Ha participado en festivales como el de Tanglewood y Mostly Mozart en Estados Unidos —junto a Pierre Laurent-Aimard y la Chamber Orchestra of Europe—, en Tokio durante el 50 Aniversario de Muramatsu Flutes o en gira por Latinoamérica con motivo del V Centenario de Cristóbal Colón con la OSCyL.

Clara Andrada también dedica parte de su actividad musical a la música de cámara. Ha formado parte del Quinteto Hindemith, y ha colaborado con formaciones como el Trío Arbós, Quinteto Miró, Plural Ensemble o el Dúo Neopercusión, entre otros, además de con solistas como Sir András Schiff, Janine Jansen, Martin Fröst o Emmanuel Pahud. En España, ha tocado en el Ciclo Residencias del CDMC (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), Festival de Prades, Festival de Alicante, Fundación Juan March o el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Igualmente, ha sido invitada por festivales internacionales tan prestigiosos como el Mondsee Musiktage, Fürstensaal Classix, International Kammermusik Festival Utrecht o el Heimbach Spannungen.

En 2013 grabó su primer disco (Editorial Tritó), junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y Alejandro Posada, interpretando conciertos para flauta y orquesta de Arturo Márquez, Xavier Montsalvatge y Joan Albert Amargós. En 2018 grabó un nuevo disco como solista, con los Conciertos para flauta de Jacques Ibert y Carl Nielsen con la Frankfurt Radio Symphony, bajo la dirección de Jaime Martín.

Compromisos en 20/21 la llevarán a tocar de solista con la Orquesta de Radio Televisión Española (Miguel Harth-Bedoya), Orquesta Sinfónica de Castilla y León (Michel Plasson), y conciertos de cámara en el Festival Musiktage Hitzacker (con Tanja Tetzlaff y otros).

Clara Andrada inicia sus estudios en la Escuela de Música Sirinx con Pablo Sagredo, profesor con el que continúa en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca (su ciudad natal), graduándose con el Premio Fin de Carrera. Tras recibir cursos de perfeccionamiento con Magdalena Martínez, completa su formación con Emmanuel Pahud y José-Daniel Castellon en el Conservatoire de Musique de Ginebra, donde obtiene el Diploma de Solista. Gracias a las ayudas del Ministerio de Cultura de España y a la Fundación The Wall Trust, estudia con Jaime Martín en el Royal College of Music de Londres, logrando el Degree of Bachelor of Music with Honours (First Class) y el Postgraduate Diploma in Performance with Distinction. Realiza su formación orquestal en la Joven Orquesta Nacional de España, en la European Union Youth Orchestra (premio Mick Baines 2004) y en los Encuentros de Música y Academia de Santander.

Andrés Salado

Andrés Salado es director titular y artístico de la Orquesta de Extremadura.

Programa 03

Temporada de conciertos

2021-2022

Blardony. «Y el silencio era el aire»
Mozart. Concierto para flauta nº 1
Mendelssohn. Sinfonía nº 3 «Escocesa»

La levedad de lo inmediato

4 de noviembre Badajoz
5 de noviembre Mérida

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