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Programa 04

Temporada de conciertos

2022-2023

Saborear la admiración

Badajoz 24 noviembre
Plasencia 25 noviembre *

Orquesta de Extremadura
Pablo Sáinz Villegas
Andrés Salado

* Con motivo de la exposición en Plasencia de arte sacro: Las Edades del Hombre.

Entradas Badajoz

Entradas Plasencia

Programa

19:00 - charla preconcierto
20:00 - concierto

1.

Vicente Martín y Soler. Una cosa rara. Obertura (1786)

Joaquín Rodrigo. Fantasía para un gentilhombre (1954)

Villano y Ricercare. Adagietto
Españoleta y fanfare de la Caballería de Nápoles. Adagio
Danza de las Hachas. Allegro con brio
Canario. Allegro ma non troppo

Pablo Sáinz Villegas, guitarra

2.

Paul Dukas. Sinfonía en do mayor (1896)

Allegro non troppo vivace, ma con fuoco
Andante espressivo e sostenuto
Allegro spiritoso

Andrés Salado, director

De Valencia a Viena o París y a distancia de dos siglos, Vicente Martín y Soler y Joaquín Rodrigo supieron condensar el fervor por las danzas españolas, en las que “tiempo viejo y tiempo nuevo iban a entroncarse”. La ópera Una cosa rara (1786), Martín y Soler compartió en Viena popularidad y libretista con Mozart, quien eternizaría un fragmento en su Don Giovanni. La hipnótica Fantasía para un gentilhombre compatibiliza la fascinación de Rodrigo por las transcripciones del compositor y guitarrista barroco Gaspar Sanz. Legado de su maestro en París, Paul Dukas, es la depuración del material que luce su única sinfonía. Tres obras que saborean la admiración, un profundo respeto profesional inmerso en un balance sonoro con el pasado.

Notas al programa

Saborear la admiración

Degusta, el hilo de nuestra temporada, asomará esta vez en la mesa de un libertino. Es la hora de la cena en la Viena de finales del XVIII. Con el fin de dar gusto al público, se escucha una selección de las melodías de moda para amenizar el fastuoso banquete. Ya en la primera degustación se infiltra el final del primer acto de la ópera más exitosa del momento: Una cosa rara de Vicente Martín i Soler (1754-1806). Se trata del último acto de Don Giovanni de Mozart, cuando Leporello, criado de don Juan, reconoce al instante el fragmento: Bravi! Cosa rara! Lo cierto es que el guiño mozartiano al músico valenciano permitió que su obra no desapareciera de la memoria. Pero su gesto no fue gratuito: Una cosa rara había obtenido infinitamente más éxito que Las bodas de Fígaro. Pocas óperas cómicas lograron circular por todo occidente, incluso hasta en los Estados Unidos, y traducirse a ocho idiomas desde su estreno en el Burgtheater de Viena en noviembre de 1786. No es casual que firmara el libreto uno de los dramaturgos más prestigiosos del momento; autor, entre otras óperas, del citado Don Giovanni: Lorenzo da Ponte.

Conocido como “Martini, lo Spagnuolo”, Vicente Martín i Soler pasó la vida viajando. Marchó desde el coro de la catedral de Valencia a Nápoles para triunfar en la corte vienesa del emperador José II y, de ahí, marchar a San Petersburgo a petición de la mismísima emperatriz Catalina II de Rusia. Sin duda, Una cosa rara encumbró a Martín i Soler al estrellato operístico por demostrar un dominio imponente de la ópera bufa italiana. En la partitura no falta dinamismo, una textura cristalina y una orquestación de contrastes que le sirven para enfatizar una historia adaptada al contexto social y cultural de su tiempo. Su amplia popularidad bebe, a su vez, del folclore español con sus seguidillas; pero también de las intrigas de su escenario: la España de finales del siglo XV que retratara Luis Vélez de Guevara en La luna de la sierra. Su argumento explora los abusos de poder de la aristocracia, un asunto candente para escenificarse en uno de los feudos del absolutismo europeo. Y hablando de música de moda, su título completo, Una Cosa rara ossia Bellezza ed Onestà, donde rara vez van unidas belleza y honestidad, hizo que el singspiel favorito de Viena volviese loca a toda la ciudad, como escribiera la prensa de la época. El público no solo quería asistir a Una cosa rara, sino vestirse a la manera de Una cosa rara, sobre todo por el velo de seda negro y con finas rayas rojas que portaban las protagonistas, y que pronto luciría la flor y nata vienesa como adorno sobre sus sombreros.

Escucharemos la Obertura de la ópera, un extenso bloque independiente con el que Martín i Soler abriría los oídos de la audiencia. Inequívocamente dieciochesca, el tema principal se distribuye en frases regulares (4+4) que se repiten tres veces: dos en pianissimo y una tercera en forte junto al acompañamiento de trompetas y timbales. Escrita, como la última obra de este programa, en la tonalidad de Do mayor, la obertura aprovechará el aumento gradual de la dinámica (crescendi) y el cambio de carácter como antecedentes para expresar la disparidad de Una cosa rara: del lado tierno y la fascinación de los enamorados a los altercados, rudos y cómicos, de la desternillante pareja bufa.

Volvemos a Valencia para compartir un sorbo de una música inmortal, la Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo (1901-1999). Esta personalísima obra para guitarra y orquesta gozó de la combinación de los mejores jugos: “Todo un pasado de danzas, en las que tiempo viejo y tiempo nuevo iban a entroncarse”. A camino entre estos tiempos viejos y nuevos, Rodrigo cató un lenguaje armónico y un clima sonoro que “no estorbaran” a las creaciones del compositor y guitarrista de la corte de Felipe IV, Gaspar Sanz. Tal era su deseo: “pensar que, si Gaspar Sanz se mirara en esta partitura, pudiera exclamar: ¡no soy yo, pero me reconozco! En este intento de identificación, Rodrigo compuso su Fantasía en 1954, quince años después de haberse coronado internacionalmente con su Concierto de Aranjuez. Le debía la obra a quien fuera el guitarrista más singular de la época: Andrés Segovia. La ciudad de San Francisco y su War Memorial Opera House fueron testigos de su estreno el 5 de marzo de 1958, bajo la dirección del donostiarra Enrique Jordá con un éxito apoteósico. Para la creación de esta sofisticada suite de seis piezas, Rodrigo atendió al tratado que el maestro español de la guitarra barroca publicó en Zaragoza en 1674: Instrucción de música sobre la guitarra española. La conciliación de melodías y ritmos de danza que surcan la música popular española constituyeron la basa de la Fantasía, dividida en cuatro movimientos. Villano y Ricercare nos regala un bucólico baile que se convierte en una meditativa Españoleta y Fanfare de la Caballería de Nápoles —gobernada aún por los españoles en el siglo XVII—; continúa la Danza de las hachas, que simula el movimiento de las antorchas, y cerrará la danza rápida tradicional del Canario. Con su agudo sentido del lirismo, Rodrigo consiguió homenajear al “gentilhombre” en una unión insólita: la de Sanz y Segovia, que ahora nos revive el inconfundible talento de un guitarrista a su altura, Pablo Sáinz Villegas.

El respeto profesional y la amistad que Rodrigo profesaba a sus propios intérpretes se extendería a sus mentores. Aunque es sabido que la difteria le ocasionó de niño una ceguera irreversible, el compositor valenciano alcanzaría una formación plena en un círculo privilegiado: la École Normale de Musique de París y quien fuera su principal maestro, Paul Dukas (1865-1935). Aunque la cultura popular nos lo recuerde gracias a un Mickey Mouse desperezándose al ritmo de El aprendiz de brujo en la película de animación Fantasía (1940), Dukas fue un implacable pedagogo y un crítico musical de peso en el París de la belle époque. Sus discípulos, entre los que se cuenta, además de Rodrigo, a Albéniz, María de Pablos, Oliver Messiaen o Carlos Chávez, siempre tuvieron elogios para él, especialmente por su rigor al tratar el equilibrio de la forma musical. A pesar de que se atrevió a destruir su obra inédita antes de morir, Dukas se dejó seducir por el consejo del influyente director de la Schola Cantorum, Vicent d’Indy, para probarse en el género de la sinfonía.

Como perfeccionista empedernido, Dukas se tomó tiempo para madurar la que sería su primera —y única— Sinfonía en Do Mayor en 1896. Su intrepidez le condujo a escoger la “ordinaria” tonalidad de Do Mayor y una usual estructura en tres movimientos —con los extremos rápidos y el segundo lento— que aproximan la partitura a una estética neoclásica, que estrenó y dirigió su dedicatario, Paul Vidal, el 3 de enero de 1897 en los Concerts de l’Opéra. Percibiremos pequeños motivos, más que temas completos, derivados unos de otros para presentar una unidad cíclica. El primer movimiento, Allegro non troppo vivace, ma con fuoco, es en sí mismo una mini-sinfonía. Como Rodrigo, Dukas su refugiaría en un microcosmos de veneración, al adivinarse aquí el perfil rítmico y el contorno melódico de la Sinfonía n. 3 “Eroica” de Beethoven. Dukas inserta tres temas, en lugar de los dos tradicionales, con tres tonalidades y caracteres diferentes, recurso que nos recuerda a los movimientos sinfónicos al uso (allegro, adagio, scherzo). De orquestación y contrapuntos refinados, el Andante espressivo e sostenuto recurre de nuevo a la forma sonata con dos temas principales, herederos de la tradición romántica de sus predecesores germanos. Las cadencias delimitarán claramente cada línea temática, al contrario que en el último movimiento, Allegro spiritoso, donde Dukas utilizará transiciones a modo de enlace y colores orquestales que explorará en su aprendiz de brujo. La sinfonía regresará al punto de partida, a la tonalidad inicial de Do Mayor, en la forma de un rondó que Dukas nutre con la ampliación de materiales motívicos y rítmicos previos. Su tema inicial, un “estribillo” instrumental en las trompas y fagotes, se emparenta con la fanfarria de metales y timbales que anunciaba el primer movimiento. Dukas reserva para su cierre una densa superposición de temas que sumarán uno de los momentos de mayor intensidad de toda la sinfonía en una apoteosis coral que imprime un carácter hipnótico. En su extensa coda, su música progresará, como la “Eroica”, hacia la plenitud. Con la original mirada de Dukas a las formas tradicionales y su impacto como docente, congregamos un balance sonoro con el pasado que vincula las tres obras de este programa. Aceptemos este triple legado como una invitación a saborear la admiración.

© Carmen Noheda

Carmen Noheda es investigadora posdoctoral Margarita Salas en el Centre for Research in Opera and Music Theatre (University of Sussex). Es doctora en musicología con Premio extraordinario de doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en historia y ciencias de la música (UCM) y titulada superior en clarinete (RCSMM), con ambos premios de fin de carrera. Entre 2015 y 2019 disfrutó de un contrato predoctoral de Formación del Profesorado Universitario (UCM) y ha realizado estancias de investigación en Seoul National University, University of California Los Angeles y Universidade Federal do Rio de Janeiro. Recientemente, ha trabajado en el archivo musical del compositor Luis de Pablo (ICCMU-SGAE, 2021) y colabora regularmente en actividades de divulgación con la OCNE, CNDM, Teatro Real, ORCAM, Ópera Joven de la Diputación de Badajoz, Fundación SGAE o Radio clásica de RNE. Su línea de investigación se centra en la ópera contemporánea española.

Interpretaciones anteriores

La OEX interpretó por primera vez la obertura de Una cosa rara el 15 de diciembre de 2006 en el Gran Teatro de Cáceres, dirigida por Jesús Amigo. También la dirigió la última vez, el 8 de julio de 2007 en un gira en Portugal, en el Coliseo de Oporto.

La Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo se interpretó por primera vez el 27 de abril de 2007 en el Palacio de Congresos de Badajoz, dirigida por Miguel Romea con Masao Tanibe como solista de guitarra. La última fue el 6 de mayo de 2011 en el Gran Teatro de Cáceres, con Antoni Ros Marbá como director y el propio Pablo Sáinz Villegas como solista.

Por último, la OEX con Álvaro Albiach ya programó la Sinfonía en do mayor de Paul Dukas el 17 de enero de 2013 en el Palacio de Congresos de Badajoz y al día siguiente en el de Cáceres, siendo las dos únicas veces en que la ha interpretado.

Pablo Sáinz Villegas

«La música le pertenece a la gente y la guitarra es una voz muy cercana a su corazón». Pablo Sáinz Villegas ha sido aclamado por la prensa internacional como el sucesor de Andrés Segovia y un embajador de la cultura española en el mundo siendo el primer guitarrista solista en tocar en el Carnegie Hall de Nueva York desde que lo hiciera Andrés Segovia en 1983 y el primer guitarrista en tocar con la Orquesta Sinfónica de Chicago desde el 2001.

Desde su debut con la New York Philharmonic bajo la batuta de Rafael Frühbeck de Burgos en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center, ha tocado en más de cuarenta países y con orquestas como la de Israel, Los Ángeles, Boston, San Francisco, Nacional de España, Tonhalle de Zúrich, la de RTVE; con directores como Miguel Harth-Bedoya, Carlos Kalmar, Alexander Shelley, Richard Egarr, Robert Spano o Juanjo Mena y en teatros como el Tchaikovsky Concert Hall en Moscú, el Musikverein en Viena, el Concertgebouw en Amsterdam, el Centro Nacional de las Artes en Beijing y el Hollywood Bowl en Los Ángeles entre muchos otros, convirtiéndose así en el «embajador global de la guitarra española» (Billboard Magazine).

En temporadas recientes interpretó el «Concierto de Aranjuez» con la Berliner Philharmoniker y su director titular Kirill Petrenko con motivo del Concierto de Año Nuevo retransmitido en Europa por el canal de televisión ARTE. El último guitarrista que tocó con la Berliner Philharmoniker en la Philharmonie había sido Narciso Yepes en 1982. Entre otros compromisos, tocó en salas como el Elbphilharmonie de Hamburgo, el Carnegie Hall de Nueva York o el Palau de la Música Catalana en Barcelona.

Plácido Domingo le ha descrito como «el maestro de la guitarra española» y con él ha grabado a dúo el álbum Volver, para el sello discográfico SONY; además, han tocado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid para más de 85.000 personas y sobre un escenario flotante en el río Amazonas televisado para millones de espectadores.

Incansable impulsor del desarrollo del repertorio de la guitarra ha realizado numerosos estrenos mundiales entre los que se encuentra Rounds, la primera obra escrita para guitarra del compositor de bandas sonoras y ganador de cinco premios Óscar, John Williams, así como de los compositores Tomás Marco, Jesús Torres, María Dolores Malumbres, David del Puerto, Carlos Blanco y Sergio Assad entre otros. Pablo Sáinz-Villegas tiene numerosas grabaciones y en estos momentos es artista exclusivo de SONY.

Habitual intérprete en conciertos de representación institucional, ha tenido el privilegio de tocar para miembros de la Familia Real española, líderes internacionales como el Dalai Lama, la casa de subastas Sotheby’s y los Grammy.

Ha sido galardonado con más de treinta premios internacionales, así como el Galardón de las Artes Riojanas, el premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España y el premio Trelles Villademoros concedido por el Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias.

Artista comprometido socialmente con el mundo actual, Pablo Sáinz Villegas fundó en 2006 el proyecto filantrópico, El Legado de la Música Sin Fronteras, através del cual ha compartido su música con más de 45.000 niños y jóvenes en todo el mundo. Durante la pandemia del Covid-19 en el año 2020 ofreció conciertos en vivo a través de las redes sociales y sus videos tuvieron más de 300.000 visualizaciones. 

En la temporada 2021/22 Sáinz Villegas actúa junto a ADDA Simfònica, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, RNÈ National Symphonic Orchestra en Irlanda, Orquesta Sinfónica de Tenerife y Elbphilharmonie, Pittsburgh Symphony Orchestra, Grand Rapids Symphony, y Minnesota Beethoven Festival, entre otros. Se presentará junto a directores como Josep Vicent, Jaime Martín, Marcelo Lehninger, Pablo González y Alexander Shelley.

«La música es el lenguaje de las emociones, un viaje a la parte más íntima de nuestra sensibilidad y una herramienta ideal para humanizar este mundo. Es entre nota y nota donde encuentro la magia en la música y a través de ella me siento afortunado de tener la oportunidad de inspirar».

Pablo Sáinz Villegas nació en La Rioja y desde el 2001 vive en la ciudad de Nueva York.

Programa 04

Temporada de conciertos

2022-2023

Martín y Soler. Una cosa rara. Obertura
Rodrigo. Fantasía para un gentilhombre
Dukas. Sinfonía en do mayor

Saborear la admiración

Badajoz 24 noviembre
Plasencia 25 noviembre *