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Programa 06

Temporada de conciertos

2022-2023

Genealogías entrecruzadas

Badajoz 12 enero
Mérida 13 enero

Orquesta de Extremadura
Dúo del Valle
Andrés Salado

Programa

18:30 - charla preconcierto
20:00 - concierto

1.

Johannes Brahms (arr. Richard Dünser). Concierto para piano a cuatro manos y orquesta de cuerdas, después del cuarteto op.25 en sol menor (2016) *

Allegro
Intermezzo
Andante con moto
Rondo alla Zingarese

Dúo del Valle, piano

2.

Johannes Brahms. Sinfonía nº 1 en do menor, op.68 (1855-1876)

Un poco sostenuto - Allegro
Andante sostenuto
Un poco allegretto e grazioso
Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio

Andrés Salado, director

 

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

Rastreamos la herencia beethoveniana para conocer al Brahms que sucumbió a la coherencia y unidad formal. Tras escuchar la inconmensurable Novena sinfonía de Beethoven, Brahms resistió al peso de su legado a cambio de una larga gestación, las dos décadas que dedicó a la creación de su Sinfonía nº 1. En una mirada al Cuarteto de cuerda op.25, el compositor y arreglista austriaco Richard Dünser (1959) da un giro a la propia versión original de Brahms para alimentarla ingeniosamente en forma de concierto para piano a cuatro manos, que por primera vez nos la ofrece el Dúo del Valle bajo la dirección de nuestro director, Andrés Salado.

Notas al programa

Una sola figura concentra el deleite de nuestro sexto programa sinfónico: Johannes Brahms (1833-1897). Apenas 125 años después de su muerte, Brahms sigue respondiendo a las palabras que aclamara su admirado Schumann en su reconocido artículo publicado en la Neue Zeitschrift für Musik en 1853. Nada menos que el salvador de la música alemana, el legítimo heredero del manto de Beethoven. Lo cierto es que Brahms aceptó de buen grado tanto el renombre como la responsabilidad de tan elevada valoración. Para cumplir la profecía de Schumann, sus principales medios durante la primera fase de su vida creativa se volcaron en el piano, la canción y la música de cámara.

Sin embargo, a Brahms no le resultaba nada fácil finalizar sus composiciones y fueron múltiples sus intentos de satisfacerse a sí mismo con una obra de cámara digna de publicarse. Así, jugueteó con el género del cuarteto más de una década desde la tranquilidad que halló en Hamburgo. Allí, con 28 años, trabajó en su Cuarteto para piano n. 1 en sol menor, op.25 desde aquel apartamento, según su testimonio, “encantador y con jardín”. Escrita para piano, violín, viola y violonchelo, Brahms finalizó la partitura en el otoño de 1891 y no pudo recibir mejor aprobación que la de su intérprete e inalcanzable amor, para quien concibió la parte de piano original: Clara Schumann.

En su op.25, Brahms consigue que su cuarteto hable elocuentemente, por sí mismo. Aunque el compositor alemán compuso una versión para piano a cuatro manos, el mismo Arnold Schoenberg consideró en 1937 que la obra merecía su propia transcripción orquestal. En sus cartas apuntó tres razones: “1. Me gusta la obra; 2. Se toca muy poco; 3. Siempre se interpreta mal, porque cuanto mejor es el pianista más fuerte toca y no se oye nada de las cuerdas. Yo quería escuchar todo de una vez, y lo he conseguido”. Con ambas versiones en mente, el compositor austriaco Richard Dünser (1959) nos ofrece una mirada renovada del cuarteto con un arreglo en forma de Concierto para piano a cuatro manos y orquesta de cuerda. En su personal giro a la propia versión original de Brahms, su orquestación alimenta ingeniosamente no solo la paleta sonora, sino la naturaleza musical de los procedimientos brahmsianos. Sin duda, una de sus mayores innovaciones fue el dominio del desarrollo de la variación al someter su material temático a variaciones tan pronto como aparecieran, sin esperar hasta la tradicional sección central de un movimiento. Esta técnica le permitió crear estructuras de mayores dimensiones a partir de motivos musicales en continua transformación.

Podemos detectarlo justo después del inicio del Allegro. La base que aglutina todo el primer movimiento procede de un motivo de cuatro notas que mutará en numerosas variaciones. Pero a Brahms se le ocurrió introducir otra solución ingeniosa: sustituir en el segundo movimiento el habitual Scherzo por un Intermezzo, estructura que puliría a lo largo de su carrera, como sucede en tres de sus cuatro sinfonías. La sonoridad se recoge en dinámicas más íntimas a las que se suma la inquietud que potencia un motivo rítmico permanente, un ostinato de tres notas o tresillo, en la sección grave de las cuerdas. Estas notas repetidas penetrarán en el lirismo del tercer movimiento lento, Andante con moto, radiante y sereno. Dünser favorece algunas de las texturas reconocidas en los lentos de las sinfonías de Brahms, como el protagonismo del violín solista en la apertura. Pero sería el cuarto movimiento, Rondo alla Zingarese, el que acumularía el éxito de la partitura. Impregna su ritmo embriagador la influencia húngara que Brahms filtró en algunas de sus piezas más populares, como la veintena de danzas que compuso originalmente para piano a cuatro manos. Su encuentro con la música húngara provenía de una edad temprana gracias al contacto con los violinistas Ede Remény y Joseph Joachim. En este tour de force rítmico, Brahms se sirve de la forma episódica del rondó para contrastar su estribillo principal, un característico compás de 2/4, rápido, con un marcado acento en el primer tiempo y texturas ligeras que se aproximan al desenfreno sonoro del golpeteo de los mazos sobre las cuerdas de un címbalo húngaro.

En septiembre de 1862, Brahms sucumbió a un viejo deseo y visitó Viena. Había hecho varios contactos profesionales en la ciudad, pero quizás el más notable fue Joseph Hellmesberger, director del Conservatorio de Viena y líder de un cuarteto de cuerda de gran prestigio. En el mismo edificio en el que Mozart había compuesto Las bodas de Fígaro, Hellmesberger y su cuarteto se unieron a Brahms para interpretar su Cuarteto para piano op. 25. Su difusión en posteriores recitales consolidaron la reputación de Brahms y le animaron a establecerse definitivamente en Viena en agosto de 1863, el mismo mes en que se publicó la obra.

Richard Dünser accedió en 2016 a arreglar la obra a partir de la petición de sus compañeros de la Universidad de Graz, el dúo de piano Silver-Garburg: “Me puse a trabajar en el original como si fuera mío, y tuve el valor de hacer cosas que un arreglista nunca se atrevería a hacer”. Más que un mero arreglo, asistiremos a un acto de recomposición con un reparto de lujo en la interpretación del Dúo del Valle.

Dos décadas costaría a Brahms asumir el género sinfónico. Su larga gestación acumulaba el peso de la alargada sombra beethoveniana. Tras escuchar su inconmensurable Novena sinfonía, Brahms afrontó su desafiante legado liberándose de los riesgos de convertirse en un imitador, en un artista sentimental en el sentido schilleriano. Para ello, se atrevió a radicalizar el desarrollo motívico y temático de Beethoven y a camuflar la unidad del material temático y sus posibilidades de variación bajo la solidez de estructuras aparentemente conservadoras. Brahms canalizó la búsqueda de esta coherencia en la fusión de las formas que exhibe su Sinfonía n. 1 en do menor, op.68 (1855-1876).

Estrenada en la ciudad alemana de Karlsruhe el 4 de noviembre de 1876, la fecha advertiría una controversia inminente, ya que aquel verano de 1876 se estrenó el ciclo completo de El Anillo del Nibelungo de Wagner, designado a certificar el futuro sinfónico tras la referida Novena de Beethoven, y su evolución por el camino de la música teatral. Sin embargo, el director Hans von Bülow había proclamado cuál sería la obra merecedora de denominarse sinfonía después de las de Beethoven: la Sinfonía n. 1 de Brahms, a la que otorgó el sobrenombre de la “Décima sinfonía”. Su primer movimiento, Un poco sostenuto – Allegro, concentrará su fuerza potencial en la introducción lenta mediante los cromatismos presentes en los bajos y los movimientos contrarios que originarán el segundo tema en la sección de viento madera. La economía de formas brahmsiana se evidencia no solo en la microestructura, sino también en relaciones más amplias. Los dos movimientos intermedios —Andante sostenuto y Un poco allegretto e grazioso— contienen tres secciones, y ambos revelan conexiones armónicas análogas a las secciones principales, como ocurre con el tema del oboe en el Andante, que replica el mismo material con que el clarinete abrirá el tercer movimiento. Al igual que en el inicio de la sinfonía, el último movimiento —Adagio – Più andante – Allegro non troppo, ma con brio— retomará la introducción lenta y la identidad de los materiales temáticos primigenios en la irrupción poética de la trompa, un solo que Brahms anotó en una carta desde Suiza destinada a Clara Schumann en 1868: “En lo alto de la montaña, en lo profundo del valle, te saludo mil veces”. Su coral de trombones y los ecos de la “oda a la alegría” en el tema principal del Allegro final recuerdan la evidente cercanía de la Sinfonía n. 1 con la escritura de Beethoven, un nexo que no solo convirtió la partitura en foco de discusión entre los partidarios de la nueva creación frente a la tradición de las formas, sino que la situó a su vez en el fuego cruzado de su interpretación estética. Su singularidad reside precisamente en su carácter insondable. Nos adentramos así en el descubrimiento de genealogías entrecruzadas —las relecturas de Beethoven en Brahms, las de Brahms en Dünser— capaces de superar cualquier herencia en el laberinto infinito de las metamorfosis.

© Carmen Noheda

Carmen Noheda es investigadora posdoctoral Margarita Salas en el Centre for Research in Opera and Music Theatre (University of Sussex). Es doctora en musicología con Premio extraordinario de doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en historia y ciencias de la música (UCM) y titulada superior en clarinete (RCSMM), con ambos premios de fin de carrera. Entre 2015 y 2019 disfrutó de un contrato predoctoral de Formación del Profesorado Universitario (UCM) y ha realizado estancias de investigación en Seoul National University, University of California Los Angeles y Universidade Federal do Rio de Janeiro. Recientemente, ha trabajado en el archivo musical del compositor Luis de Pablo (ICCMU-SGAE, 2021) y colabora regularmente en actividades de divulgación con la OCNE, CNDM, Teatro Real, ORCAM, Ópera Joven de la Diputación de Badajoz, Fundación SGAE o Radio clásica de RNE. Su línea de investigación se centra en la ópera contemporánea española.

Interpretaciones anteriores

La OEX interpretó por primera vez la Sinfonía nº 1 de Johannes Brahms el 21 de mayo de 2004 en el Palacio de Congresos de Cáceres, entonces Auditorio de Cáceres, dirigida por Yeruham Scharovsky. Y por última vez, el 31 de enero de 2014 en el Gran Teatro de Cáceres, bajo la batuta de Manel Valdivieso.

Dúo del Valle

Tras su triunfo en el prestigioso ARD International Music Competition (Múnich, 2005), el dúo de los hermanos Víctor y Luis del Valle fue muy pronto reconocido como una de las agrupaciones camerísticas más sobresalientes de Europa.

Sus actividades incluyen actuaciones en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, Auditorio Dom Musiki (Moscú), Herkulessaal (Múnich), Liederhalle (Stuttgart), Congress Centrum (Hanóver), Théâtre des bouffes du Nord (París), Teatro Nacional (Panamá), Finnish National Opera (Helsinki), Estonia Konsertdisaal (Tallin), Seoul Ilshin Hall (Corea del Sur), etc.

Han sido ganadores en numerosos concursos como el Dranoff International Two Piano Competition (EEUU), Bialystok International Piano Duo Competition (Polonia), “El Primer Palau” (Barcelona), «Musiques d’Ensemble» (París) o el XXI Central European Music Festival (Eslovaquia).

Han actuado con orquestas como la Orquesta Nacional de España, la Orquesta Sinfónica de Galicia, Helsinki Philharmonic Orchestra, Bialystok Philharmonic Orchestra, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Münchener Kammerorchester o la Symphonieorchester des SWR de Stuttgart, bajo la batuta de directores como Howard Griffiths, Ralf Gothoni, Peter Csaba, Juanjo Mena, André de Ridder, Guillermo García Calvo, Yakov Kreizberg…

El dúo de los hermanos del Valle se formó en la Escuela Superior de Música Reina Sofía bajo la dirección de Dimitri Bashkirov y Claudio Martínez Mehner. Posteriormente continuaron su formación como cameristas con Márta Gulyás, Eldar Nebolsin y Ralf Gothóni. También han recibido consejos de los maestros Pierre-Laurent Aimard, Katia y Marielle Labèque, Ferenc Rados, Menahem Pressler, Zoltán Kocsis, Daniel Barenboim y Martha Argerich.

En la actualidad, Víctor y Luis del Valle compaginan su actividad concertística con su labor docente en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y el Conservatorio Superior de Música de Málaga.

Programa 06

Temporada de conciertos

2022-2023

Brahms (arr. R. Dünser). Concierto para piano a cuatro manos y orquesta de cuerdas (después del cuarteto op.25 en sol menor)
Brahms. Sinfonía nº 1

Genealogías entrecruzadas

Badajoz 12 enero
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