Programa 13

Temporada de conciertos

2025-2026

El aroma del hogar

Badajoz 7 mayo
Mérida 8 mayo

Orquesta de Extremadura
Pavel Šporcl
David Reiland

Programa

19:00 - charla preconcierto
20:00 - concierto

1.

Felix Mendelssohn. Regreso a casa desde el extranjero, op.89 (Die Heimkehr aus der Fremde) (1829)

Antonín Dvořák. Concierto para violín en la menor, op.53 (1879) *

Allegro ma non troppo
Adagio ma non troppo
Finale: Allegro giocoso; ma non troppo

Pavel Šporcl, violín

2.

Wolfgang Amadeus Mozart. Sinfonía n.º 39 en mi bemol mayor, K. 543 (1788)

Adagio - Allegro
Andante con moto
Menuetto: Allegretto
Allegro

David Reiland, director

 

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

La OEX encara un programa que huele al aire del lugar donde uno pertenece. Comenzaremos con la obertura de un singspiel de enredo que Mendelssohn compuso para la celebración de las bodas de plata de sus padres. A continuación, el Concierto para violín de Dvořák, que siempre acababa volviendo a la música de su tierra natal, a pesar del sentimiento anticheco que empezaba a despertarse en la capital del Imperio por las pulsiones nacionalistas en la Bohemia. Y para acabar, Mozart en su plenitud, como lugar al que tantos grandes compositores regresan como quien regresa a casa.

Notas al programa

Si interrogáramos a un centenar de personas acerca del significado que para ellas posee la idea de hogar, a buen seguro obtendríamos tantas respuestas como personas. Habría quienes hablaran de un lugar, de la familia o los amigos. Otros mencionarían los recuerdos de la infancia y no faltarían referencias a cuestiones intangibles como la pertenencia o a aromas y sonidos que guardamos en la memoria y que nos hacen sentir en casa. En este programa que presenta la OEX bajo la diestra batuta de David Reiland y junto al violinista Pavel Šporcl recorreremos algunas de estas nociones del hogar, desde una celebración íntima en un entorno familiar hasta la afirmación de la identidad en un contexto hostil. 

Felix Mendelssohn. Regreso a casa desde el extranjero, op.89 (Die Heimkehr aus der Fremde) (1829)

El joven Felix Mendelssohn se encontraba lejos de su hogar cuando escribió la obra que abre este concierto. En abril de 1829, y por consejo de su padre, emprendía un viaje que le llevaría en primer lugar a las Islas Británicas. En Londres, por mediación de Ignaz Moscheles, presentó su música en la Royal Philharmonic Society, lo que le abrió las puertas de la élite cultural inglesa y ese mismo verano, junto a su amigo el poeta y diplomático Karl Klingemann, recorrió Escocia en un viaje al que debemos dos de sus más celebradas composiciones: la Sinfonía Escocesa y la Obertura de las Hébridas. En agosto el mal tiempo frustró una visita programada a Irlanda y tuvo que permanecer una temporada en la ciudad galesa de Mold. Allí se afanó por escribir Regreso a casa desde el extranjero, una obra con libreto de su amigo Klingemann que habría de representarse en un entorno puramente doméstico: la celebración de las bodas de plata de sus padres en diciembre de ese mismo año. El resultado fue una obra de carácter ligero y teatral, vinculada al modelo del singspiel —con su mezcla de números musicales y diálogo hablado— y al universo de la comedia de enredo, con una trama sobre un joven soldado que regresa a casa tras años de guerra, personajes que suplantan a otros, equívocos jocosos… Los distintos papeles fueron concebidos para ser representados por familiares y amigos de Mendelssohn, de los cuales sólo uno era cantante profesional. Hasta tal punto tuvo que adaptarse a las capacidades de cada intérprete, que escribió el papel del alcalde sobre una sola nota, pues debía ser ejecutado por el marido de su hermana, absolutamente inepto para el canto y quien ni siquiera fue capaz de realizar la sencilla tarea con éxito. Desde el punto de vista formal, la obertura que interpretará la OEX se organiza con claridad clásica, pero incorpora ya esa fluidez melódica y esa capacidad de caracterización que definen el estilo de Mendelssohn. Los contrastes temáticos, de perfiles bien delineados, no buscan tanto el conflicto como la vivacidad escénica: la música avanza con naturalidad, como si acompañara una acción siempre en movimiento.

Antonín Dvořák. Concierto para violín en la menor, op.53 (1879)

La noción del hogar en Dvořák remite a sonidos de la patria que, más que como una mera evocación que pareciera contener su atmósfera, adquieren tinte de reivindicación identitaria. En el seno de las tensiones nacionales dentro del Imperio Austrohúngaro, Dvořák y Smetana se erigieron como estandartes culturales de las reclamaciones checas a través de la introducción en sus obras de elementos esenciales del folklore de su tierra. El Concierto para violín surge de un encargo de la editorial con la que trabajaba el compositor tras el éxito cosechado por la publicación de sus Danzas Eslavas. Como había hecho el mismísimo Johannes Brahms un año antes, Dvořák acudió al consejo del prestigioso violinista Joseph Joachim para la composición de la pieza, quien le trasladó un buen número de objeciones a la primera versión. Dvořák reescribió la obra con importantes cambios formales que, pese a todo, no acabaron convenciendo ni siquiera al asesor musical de la editorial, Robert Keller, aunque sí a otras voces relevantes como la del navarro Pablo Sarasate. Las audacias estructurales de la obra desconcertaron a sus críticos y nada más comenzar nos topamos con la primera: no existe una larga introducción orquestal que presente los temas principales, sino apenas cuatro compases tras los cuales el solista irrumpe aguerrido con el primer tema. Tras un segundo tema más sosegado, un desarrollo virtuoso y un clímax explosivo, el primer movimiento da paso sin cadencia ni solución de continuidad al Adagio, en el que Dvořák despliega su inagotable talento melódico. El Finale, por su parte, constata vigoroso la impronta folklórica del autor con aires de furiant y dumka.

Pasados varios años desde que se produjo el encargo de la pieza, resulta probable que Dvořák acabara cansándose de los reparos expresados tanto por la editorial como por Joachim (quien además parece que a esas alturas se mostraba ya reticente a aprender y presentar repertorio de nueva creación) y decidiera la celebración del estreno sin atender a más demandas. La ocasión tuvo lugar en el Rudolfinum de Praga el 14 de octubre de 1883 con la participación de la Orquesta del Teatro Nacional, el director Mořic Anger y el joven violinista checo Frantisek Ondrícek, quien lo llevaría por distintas ciudades de Europa.

Wolfgang Amadeus Mozart. Sinfonía n.º 39 en mi bemol mayor, K. 543 (1788)

Mozart es siempre un lugar al que regresa cualquier amante de la música, más aún si nos referimos a algunas de sus obras más suntuosas, más reconocibles, más familiares (valga la metáfora) que, a su vez, paradójicamente, son las más universales. Las últimas sinfonías del genio, concebidas según Harnoncourt como una suerte de trilogía unificada, suponen un destilado de las destrezas acumuladas en su breve pero intensísima trayectoria. Para Paumgartner estas obras combinan el contrapunto de los cuartetos, las sutilezas instrumentales de sus conciertos para piano y la cualidad dramática y el redondo sonido orquestal de sus últimas óperas, “como si el maestro hubiera comprimido toda la sabiduría, toda la experiencia de esa época, para expresar su fuerza sinfónica en toda su grandeza y profundidad”.

Durante mucho tiempo cundió la creencia de que Mozart nunca llegó a escuchar en vida su último tríptico sinfónico e incluso se especulaba con la idea de que pudiera haberlas escrito empujado por una suerte de pulsión creativa irrefrenable, pero sin la perspectiva de darles estreno. Hoy en día, las pesquisas de los estudiosos se apartan de estas conjeturas y, a pesar de que no existen pruebas documentales definitivas de las representaciones, contamos con numerosos indicios de que pudieron ser compuestas para una serie de conciertos por suscripción que aliviaran la precaria situación de los Mozart.

La gestación del ciclo comienza al despuntar el verano de 1788. Mozart se acababa de mudar a una nueva vivienda en la calle Währinger y los problemas económicos lo acuciaban con virulencia. Para colmo, la presentación en Viena de su Don Giovanni no había cosechado el éxito que se le auguraba tras la favorable acogida que recibió en Praga. Sin embargo, el maestro encontró las fuerzas y el entusiasmo para embarcarse en una nueva remesa de composiciones que serían recordadas por siempre y para finales de junio ya había concluido su Sinfonía en mi bemol mayor, “la dulce hermana de Don Giovanni, donde brillan los clarinetes”, a decir de Moser que hacía así referencia a la ausencia de oboes en la obra. Una magnífica introducción abre la sinfonía antes de dar paso al Allegro, sibilino al comienzo y enérgico después, jalonado por dos temas sencillos pero inspirados que se elaboran magistralmente en el desarrollo. Tras la brillante coda, el Andante inicia con líricos y elegantes ritmos apuntillados para desplegarse después en pasajes tormentosos intercalados entre la placidez. El extrovertido Minuetto contiene un Trio con aire de danza austriaca en el que los clarinetes adquieren protagonismo (no lo sabemos con seguridad, pero es probable que los hermanos Stadler, célebres clarinetistas, pudieran participar en alguna de las representaciones de la obra). El movimiento final, cargado de alegría pletórica e ironía ocasional, contiene sin embargo pasajes tejidos con la habilidad para el contrapunto de un maestro irrepetible en su plena madurez artística que se alejaban de las frívolas convenciones de la época.

Así, entre lo doméstico, lo identitario y lo universal, el programa propone distintas formas de pertenencia. Y en esa huella —íntima y compartida a un tiempo— que la música deja en quien la escucha, se cifra también el sentido último de esta temporada titulada Impronta: que cada concierto no sea solo un lugar de tránsito, sino un espacio reconocible, donde ustedes, público fiel de la OEX, pueda, por un instante, sentirse como en casa.

© Santiago Pavón

Violinista de la Orquesta de Extremadura y Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración. Es divulgador y presenta las charlas previas a los conciertos de la temporada de la Orquesta de Extremadura.

Interpretaciones anteriores

La OEX ya interpretó Die Heimkehr aus der Fremde de Mendelssohn el 21 de noviembre de 2014, en el Palacio de Congresos de Badajoz durante la XXXVI Semana Musical de Santa Cecilia, dirigida por Álvaro Albiach.

La Sinfonía n.º 39 de Mozart se ha interpretado ocho veces. La primera el 25 de septiembre de 2003 en la Sala Trajano de Mérida, dirigida por Jesús Amigo, siendo la última interpretación la del 19 de diciembre de 2014, dirigida por Álvaro Albiach.

Hecho curioso es que el Concierto para violín de Antonín Dvořák sí se ha interpretado en abono, pero no por la OEX, sino por la OJEX dirigida por Álvaro Albiach con Roxana Wisniewska como solista, el 30 de noviembre de 2017.

Pavel Šporcl

Pavel Šporcl, el miembro más destacado de la joven generación de violinistas checos, «el músico luchador», ha cosechado triunfos entre el público de las principales salas de conciertos de todo el mundo.

Comenzó a tocar el violín a los cinco años y posteriormente estudió en el Conservatorio y la Academia de Música de Praga con Václav Snítil. Continuó sus estudios en Estados Unidos, bajo la tutela de destacados profesores como Eduard Schmieder, Itzhak Perlman y Dorothy DeLay.

Šporcl ha actuado con las principales orquestas: Royal Liverpool Philharmonic Orchestra, English Chamber Orchestra, Orchestre National de France, Orchestre de Paris, Czech Philharmonic Orchestra, Orquesta de Sevilla, Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, Kyoto Symphony Orchestra, Orchestre de la Suisse Romande, Orchestre National de Lille, Sinfonia Varsovia, Filarmónica de Eslovenia, Orquesta Sinfónica de Praga, Filarmónica de Praga, Orquesta Sinfónica del Nuevo Mundo, Filarmónica de Eslovaquia, Staatskapelle Weimar, Orquesta de la Radio Húngara, Concerto Budapest, Filarmónica George Enescu…

Y con directores como Vladimir Ashkenazy, Libor Pešek, Vladimir Fedoseyev, Rumon Gamba, Andris Nelsons, Yan Pascal Tortelier, Jiří Bělohlávek, Ilan Volkov, Jiří Kout, George Pehlivanian, Jean-Jacques Kantorow, Petr Altrichter, Alexander Keller, Kristjan Järvi…

Ha tocado en prestigiosos festivales y salas como Carnegie Hall, la Salle Pleyel de París, la Primavera de Praga, el Festival Internacional de Colmar, La Folle Journée de Nantes, Radio France Montpellier, Salzburger Festspiele, el Festival de Música de Rheingau, el Festival de Schleswig-Holstein… Ha colaborado con grandes colegas como Josef Suk, Shlomo Mintz, Nikolai Lugansky, Gavriel Lipkind…

Tuvo el honor de tomar el relevo de su maestro, el profesor Václav Snítil, y convertirse en el patrocinador del Concurso Internacional de Violín Kocian, así como en director del Festival Kocianovo Ústí.

David Reiland

Director musical de la Orquesta Nacional de Metz. Director artístico y musical de la Sinfonietta de Lausana. Y director invitado principal de la Orquesta Sinfónica de Múnich.

Aclamado por sus interpretaciones de Mozart, David Reiland ha dirigido prácticamente todas las óperas de Mozart, siendo su hito más destacado la producción parisina de Mitridate en 2014. El antiguo asistente de la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo y de la Orquesta de la Era de la Ilustración debutó con su Orquesta Nacional de Metz en el Concertgebouw de Ámsterdam bajo los auspicios de Mozart, así como en 2021 con la Orquesta de la Konzerthaus de Berlín y en la Ópera Cómica de Berlín, donde dirigió La flauta mágica de Mozart.

David Reiland es el primer director belga en dirigir la Orquesta Nacional de Bélgica en un periodo de 20 años, en 2016, y ahora regresa regularmente a su país natal, donde colabora con la Orquesta Filarmónica Real de Lieja, la Ópera Real Flamenca y la Orquesta Sinfónica de Flandes. Desde entonces, Reiland se está labrando una reputación internacional en el repertorio romántico francés: tras el espectacular éxito de Cinq Mars de Gounod en la Ópera de Leipzig, dirigió Samsón y Dalila de Saint-Saëns en París y en Saint-Étienne, así como casi toda la obra de Mozart, además de numerosos títulos como Nabucco», Tosca, Le Dialogue des Carmélites, etc. En 2025, Reiland dirigió Così fan tutte de Mozart en Metz y Le Nozze di Figaro en Seúl.

Como director musical de la Orquesta Nacional de Metz desde octubre de 2018, Reiland y su orquesta actúan no solo en la sala más bella de Francia, el Arsenal de Metz, sino también regularmente en París, y por primera vez en 2023 en la nueva sala Pierre Boulez de la Philharmonie de Paris, con obras de compositoras románticas francesas y de Wagner. En 2024, David Reiland y su Orquesta Nacional de Metz han sido invitados de nuevo al Concertgebouw de Ámsterdam, una vez más con Mozart y Saint-Saëns. La próxima temporada, David Reiland dirigirá Lohengrin en Metz, seguido de El holandés errante en la Ópera de Nancy.

En el extranjero, David Reiland mantiene una relación especial con la Orquesta Sinfónica de Düsseldorf, que lo nombró «Schumann-Gast» durante la inauguración de la temporada en agosto de 2020, actuando junto a Frank Peter Zimmermann. Reiland debutó en febrero de 2020 con la Orquesta Sinfónica de Berlín y vuelve regularmente a la Filarmónica Estatal Alemana, la Orquesta de Córdoba, la Orquesta del Principado de Asturias-Oviedo, la Filarmónica de México, la Orquesta Sinfónica MDR de Leipzig o el Capitole de Toulouse. En febrero de 2026 regresa a Hiroshima, Kioto, Osaka y a la Orquesta Sinfónica Metropolitana de Tokio. En otoño de 2024, Reiland realizó una gira por Europa con la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea, con conciertos en Bratislava y en el Concertgebouw de Ámsterdam.

Con la Orquesta de la Radio de Múnich se publicó un programa monográfico dedicado a Benjamin Godard (1849-1895) —Sinfonía n.º 2, Sinfonía Gótica, 3 piezas n.º 16—. Vasco da Gama (de Bizet) y la grabación de compositoras francesas de los siglos XIX y XX con la Orquesta Nacional de Metz han sido galardonadas con numerosos premios, y ya está disponible un ciclo de Brahms para el sello La Dolce Volta, también con Metz, así como una nueva grabación del Concierto para violonchelo de Dvořák. Con la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea, DECCA ha publicado en 2025 la versión original de la Cuarta sinfonía de Schumann y la obertura de Manfred.

Programa 13

Temporada de conciertos

2025-2026

Mendelssohn. Regreso a casa desde el extranjero
Dvořák. Concierto para violín
Mozart. Sinfonía n.º 39

El aroma del hogar

Badajoz 7 mayo
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