Programa 02

Temporada de conciertos

2026-2027

Comunidades imaginadas

Badajoz 8 octubre
Mérida 9 octubre

Orquesta de Extremadura
Ana María Valderrama
Jaume Santonja

Programa

19:00 - charla preconcierto
20:00 - concierto

1.

Juan Crisóstomo de Arriaga. Obertura en re mayor, op.20 (1821) *

Édouard Lalo. Sinfonía española, op.21 (1874)

Allegro non troppo
Scherzando: Allegro molto
Intermezzo: Allegretto non troppo
Andante
Rondo

Ana María Valderrama, violín

2.

Bedřich Smetana. Mi patria (1874-1879)

El Moldava
Šárka
Blaník

Jaume Santonja, director

 

* Primera audición por la Orquesta de Extremadura

Ni la sangre, ni la geografía forjan el sentimiento de pertenencia de los miembros de una comunidad nacional. Lo hacen sus relatos compartidos y sus señas culturales de identidad. La música fue siempre uno de los instrumentos principales de construcción de tales relatos. Juan Crisóstomo de Arriaga, el «Mozart español» o el «Mozart vasco», según el relato elegido, muerto antes de cumplir los veinte años, abre el programa con su Obertura en re. Ana María Valderrama interpreta la Sinfonía española de Lalo, escrita por un francés en un momento de pulsión antigermánica en que se puso de moda una mirada a España más exótica que realista. Y Smetana cierra el tríptico con tres poemas sinfónicos de Mi patria, la catedral musical que levantó piedra a piedra para que los checos pudieran escuchar quiénes eran.

¡Cuán desinteresada se siente esta unisonancia! Si bien sabemos que otros cantan estas canciones precisamente al mismo tiempo que nosotros, no tenemos ni idea de quiénes son, ni siquiera, fuera del alcance del oído, de dónde cantan. Nada nos une a todos salvo el sonido imaginado.

Benedict Anderson. Comunidades imaginadas: Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo 

Notas al programa

Contaba Benedict Anderson en un libro ya clásico que las naciones son comunidades humanas imaginadas «porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión». Este fenómeno hunde sus raíces en la capacidad de la especie humana de crear símbolos, de narrar y dar significado al mundo a través de ficciones compartidas que devienen en fundamento de la cooperación humana. La música, que siempre tuvo un papel fundamental en estos procesos de creación de identidad, funciona como vehículo para la transmisión de relatos compartidos y como diestra tejedora de lazos emocionales colectivos. 

Juan Crisóstomo de Arriaga. Obertura en re mayor, op.20 (1821) *

El “Mozart español”, o el “Mozart vasco”, según el relato elegido por quien lo nombrara, fueron los apelativos con los que, muchos años después de su muerte, se empezó a denominar a Juan Crisóstomo Arriaga debido a la fascinación por las increíbles coincidencias entre su vida y la del genio de Salzburgo. Y es que Arriaga nació el 27 de enero de 1806, el día en el que se cumplían 50 años del nacimiento de Mozart, cuyo nombre de pila era, por cierto, Johannes Chrysostomus. Ambos desarrollaron su talento de forma extraordinariamente precoz, murieron jóvenes y acabaron en una fosa común.

La recuperación del legado de Arriaga también comenzó por una casualidad, gracias a un personaje llamado Emiliano de Arriaga. Emiliano, quien había de convertirse en un bilbaíno ilustre como escritor, compositor y político, andaba a sus veintipocos años devorando un volumen de historia de la música que había escrito un viejo profesor del Conservatorio de París llamado François-Joseph Fétis. El erudito se refería al hecho de que, muchos años atrás, había sido profesor de contrapunto de un talentosísimo joven al que enseguida nombró su asistente. Su nombre: Juan Crisóstomo de Arriaga. Emiliano recordó las historias que había escuchado de niño de boca de las mujeres de su familia sobre un hermano de su abuelo, músico brillantísimo, que había sido enviado a estudiar a París, donde murió antes de cumplir los veinte. Comenzó entonces una labor de investigación, de recuperación y edición de viejos manuscritos, escondidos en desvencijados baúles familiares y otros lugares insospechados. A finales del siglo XIX, el auge del nacionalismo vasco promovió un renovado interés por figuras relevantes como la de Arriaga. Con los años vendría la creación de la Comisión Permanente Arriaga, el Museo Arriaga e, incluso, el intento, bien entrado el siglo XX, de institucionalizar el Día de Arriaga. La Obertura op. 20 fue escrita en 1821, pocos meses antes de marchar para París. José, el hijo de Emiliano, incluía una nota en una de sus recopilaciones sobre el hallazgo de la partitura en 1902: «Composición para orquesta de Juan Crisóstomo que entregó a la familia de Arriaga el actual Director del laureado Orfeón Bilbaíno, don Aureliano Valle, añadiendo que la conservaba desde muy joven, pues recuerda que allá en los tiempos en que sus padres tenían Confitería en Artecalle —una de las clásicas Siete Calles de Bilbao— fueron a dicho establecimiento las corredoras a vender papeles viejos para envolver los dulces, y entre los citados papeles se encontraron con esta Obertura que aún no se ha ejecutado, aunque se ejecutara en vida del autor, a juzgar por las huellas de uso de las particellas”. La pieza, de notable influencia clásica, nos muestra a un Arriaga de 15 años que compensa un escaso bagaje académico con una frescura e intuición melódica que nos hace divagar sobre hasta dónde podría haber llegado su altura artística de no haber caído víctima de la tuberculosis a tan tierna edad.

Édouard Lalo. Sinfonía española, op.21 (1874)

La década de 1870 comenzó de forma funesta para los franceses. La derrota en la Guerra Franco-Prusiana causó estragos en el orgullo nacional y contribuyó a fomentar en el ámbito de la música instrumental una huida de las influencias germánicas, tan poderosas en la época. Tanto el público como los compositores comenzaron a fijar su interés en los ambientes exóticos de más allá de los Pirineos. París conoció en 1875 el estreno de Carmen de Bizet y también el de la Sinfonía Española de Édouard Lalo, en las manos del gran Pablo Sarasate. La obra, cargada de exultante virtuosismo, contiene un destilado de caracteres propios de la música popular española (ritmos, cadencias, giros melódicos…) que, si bien aparecen bajo cierto halo de imágenes estereotipadas, funcionan de forma eficacísima en este brillante concierto bajo la problemática denominación de sinfonía. En sus cinco movimientos, la pieza recorre ambientes de fiesta popular, emulaciones del baile flamenco y pasajes de bravura y calor ibérico, pasando por los ecos elegiacos de su cuarto movimiento. Pocos años después de su estreno, en medio de una severa depresión, Chaikovski encontró la inspiración para escribir su célebre concierto para violín mientras interpretaba junto al violinista Iósif Kotek, su alumno y amante, esta fabulosa obra de Lalo.

Bedřich Smetana. Mi patria (1874-1879)

1848 fue un año revolucionario. Los levantamientos frente a los regímenes absolutistas surgieron por toda Europa, pero en cada capital la revolución adoptó un carácter particular. En Praga los nacionalistas checos se rebelaron contra la autoridad de los Habsburgo. Entre las barricadas se encontraba un joven de 24 años llamado Bedřich Smetana. Aunque su etapa de revolucionario activo duró poco, Smetana nunca abandonó su ardor patriótico y se convirtió, junto con Dvořák, en uno de los principales representantes del nacionalismo musical de su tierra. Ya en su madurez escribió un ciclo de poemas sinfónicos titulado Mi Patria, buena parte de los cuales fueron escritos cuando su autor había perdido la audición. Como suele ser habitual en expresiones musicales de este estilo, Mi Patria incluye referencias a gestas heroicas y relatos míticos, pero también a la naturaleza y al folclore de la tierra. La Orquesta de Extremadura interpretará tres de estos poemas sinfónicos: El Moldava, Šárka, Blaník.

El Moldava refleja en música el transcurso del río desde su nacimiento allá por la Selva de Bohemia («con dos flautas, como dos pequeños manantiales, uno frío y otro cálido») hasta su desembocadura, tras bordear los restos del majestuoso castillo de Vyšehrad. En su curso, el río contempla escenas de caza, una boda campesina, ruinas ancestrales y ninfas mitológicas y se precipita por los vertiginosos rápidos de San Juan. La célebre melodía que representa el discurrir generoso del río encuentra referencias en cantos populares antiquísimos presentes en numerosas culturas…

Šárka es el nombre de una guerrera mítica de las antiguas leyendas checas. Enfurecida por la infidelidad de su amante, Šárka planea una venganza contra todo el género masculino. Mediante engaños, consigue drogar al príncipe Ctirad y sus hombres. El propio Smetana lo narra así: “Cuando ella toca el cuerno con una señal preestablecida, las doncellas rebeldes, escondidas en las rocas cercanas, se apresuran al lugar y acometen el acto sangriento. El horror de la matanza, así como la pasión y furia de la venganza de Šárka constituyen el final de la composición”.

El siguiente poema sinfónico se titula Blanik y nos habla de una gesta épica: cuenta la leyenda que el ejército de los husitas, tras ser derrotado en Tabor, se refugió en el interior del monte Blaník. Allí permanecerán dormidos hasta que la patria los necesite. Los husitas tenían un himno que aparece en este poema sinfónico: “Vosotros que sois los guerreros de Dios”. Primero se nos muestra cómo los husitas marchan hacia su refugio y después la pieza nos presenta una escena pastoral en las laderas de la montaña. Para finalizar, escuchamos una melodía que nos suena de El Moldava: el himno de los husitas suena junto al tema del castillo de Vyšehrad, como una premonición de la futura victoria.

Historias de gestas heroicas, vidas de personajes ilustres, evocaciones a la tradición popular, a sus ritmos y melodías, leyendas ancestrales… Todos estos ingredientes, fundamentales para la construcción de esas comunidades imaginadas de las que hablaba Anderson, se dan cita en este programa que presenta la OEX junto a Jaume Santonja y la violinista Ana María Valderrama. Relatos y músicas creadas con referencias explícitas a lugares geográficos y culturales concretos, pero que han conseguido traspasar fronteras y apelar al entendimiento y la emoción de personas de todos los rincones del planeta que compartimos. Salud y buena música para los habitantes de todas las naciones del mundo.

© Santiago Pavón

Violinista de la Orquesta de Extremadura y Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración. Es divulgador y presenta las charlas previas a los conciertos de la temporada de la Orquesta de Extremadura.

Interpretaciones anteriores

La Sinfonía española de Lalo sonó por primera vez el 30 de septiembre de 2010, dirigida por Jesús Amigo e interpretada como solista por Alexandre da Costa. En la temporada siguiente los mismos protagonistas la interpretaron de gira por el País Vasco. Ya no se interpretó más hasta 2021, dirigida por Joana Carneiro y Ellinor D’Melon como solista invitada, en Badajoz y Plasencia el 21 y 22 de octubre.

La OEX siempre ha interpretado selecciones de Mi patria, de Smetana, especialmente la popularísima El moldava, como el 7 de febrero de 2014 en el benéfico a favor del proyecto «Todos somos raros, todos somos únicos», promovido junto a la Fundación Isabel Gemio, la Federación Española de Enfermedades Raras y la Federación Española de Enfermedades Neuromusculares con José Antonio Montaño como director invitado.

Ana María Valderrama

Tras su debut como solista junto a Zubin Mehta en el concierto de celebración del 70.º cumpleaños de Su Majestad la Reina de España, con motivo de la inauguración del Auditorio Sony de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Ana María Valderrama se consagró como una de las violinistas españolas más aclamadas del momento y como un claro valor emergente del panorama musical europeo.

En 2011 se convirtió en la primera violinista española en obtener el Primer Premio y el Premio Especial del Público en el XI Concurso Internacional de Violín Pablo Sarasate. Asimismo, ha sido galardonada en los concursos internacionales de Lisboa y Novosibirsk, y ha recibido el Premio Primer Palau de Barcelona.

Desarrolla una intensa carrera concertística que la ha llevado a actuar en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Rusia, México, Colombia, Jordania, Túnez y Estados Unidos. Se ha presentado como solista junto a orquestas internacionales como la Orquesta Sinfónica Yomiuri Nippon, la Orquesta Filarmónica de Baja Baviera, la Orquesta Sinfónica Académica de San Petersburgo, la Orquesta Filarmónica de Novosibirsk, la Orquesta Sinfónica de Yucatán, la Orquesta Sinfónica de Nottingham, la Orquesta del Festival de Música de Lisboa, la Orquesta Filarmónica de Medellín y la Orquesta Regional de Cannes, así como con la mayoría de las principales orquestas españolas, entre ellas la Orquesta y Coro Nacionales de España, la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y la Orquesta Sinfónica de Navarra.

Ha colaborado con directores de reconocido prestigio como Philippe Bender, Tadaaki Otaka, Derek Williams, Antoni Ros Marbà, Pablo González, Emmanuel Leducq-Barome, Xavier Puig, Salvador Brotons, Alejandro Posada, Peter Csaba, Yuki Kakiuchi, Jordi Bernàcer, Ilyich Rivas, Maximiano Valdés, Michel Tabachnik, Michał Nesterowicz, Yaron Traub, David Lockington y Jesús López Cobos, entre otros.

Paralelamente, desarrolla una destacada actividad en el ámbito de la música de cámara. Ha participado en festivales como Open Chamber Music (Prussia Cove), el Festival Internacional de Santander, el Festival Internacional de Segovia, Yellow Barn (Estados Unidos), el Festival de Música Española de Cádiz, la Schubertiada de Cantabria, Musika-Música de Bilbao y Tardes de España en San Petersburgo, entre otros.

Entre sus compromisos más recientes figuran sus invitaciones al Festival de La Habana, junto a la Orquesta Lyceum de La Habana, al Festival de Música Española de León, al Festival Münsterland de Alemania, su colaboración con la Bilbao Orkestra Sinfonikoa y el proyecto Falla imaginado, junto a Moisés P. Sánchez y Pablo M. Caminero.

Su discografía ha sido ampliamente reconocida por la crítica. El álbum À mon ami Sarasate (2016) recibió, entre otros, el Melómano de Oro y la distinción Disco Excepcional de la revista Scherzo. Ha grabado Fulgores, de Lorenzo Palomo, con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y Jesús López Cobos (Naxos); el Concierto ibérico, de Joan Manén, con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, bajo la dirección de Darrell Ang (2020); y Brahms & Franck (Eudora Records, 2018), junto al pianista Víctor del Valle. Su lanzamiento más reciente, en 2023, es Lorquiana, grabado con el pianista David Kadouch, un disco homenaje a Federico García Lorca.

Ana María Valderrama se formó con Zakhar Bron y Yuri Volguin en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, donde recibió de manos de Su Majestad la Reina la distinción de «alumna más sobresaliente» en 2005 y 2007. En 2009 se graduó con la máxima calificación en la Escuela Superior de Música de Cataluña y en 2012 completó sus estudios de máster en la Hochschule für Musik Hanns Eisler de Berlín, bajo la dirección de Antje Weithaas. En 2014 obtuvo los máximos honores en el máster de solista instrumental de la Universidad de las Artes de Berlín, con Nora Chastain.

Jaume Santonja

Jaume Santonja es un director de orquesta español cuya carrera internacional, en rápido crecimiento, le ha llevado a colaborar con destacadas formaciones sinfónicas en Europa y Asia. Tras sus inicios como percusionista principal en la Orquesta Sinfónica de Amberes, desarrolló una profunda comprensión del sonido orquestal, la escucha colectiva y las dinámicas humanas que definen la interpretación sinfónica, experiencias que hoy constituyen la base de su identidad artística.

Se formó en España, los Países Bajos y Bélgica, cultivando un enfoque que combina claridad estructural, curiosidad estilística y un firme compromiso con la comunicación genuina con los músicos. Un momento clave en su trayectoria fue su etapa como director asistente de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, en el Reino Unido, trabajando junto a la directora Mirga Gražinytė-Tyla. Esta experiencia consolidó su visión de los ensayos como espacios de exploración y colaboración.

Ha sido principal director invitado de la Orquesta Sinfónica de Milán y director asociado de la Euskadiko Orkestra, y colabora regularmente con formaciones como la Orquesta y Coro Nacionales de España, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, la Orquesta de Valencia, la Orquesta Sinfónica de Tenerife, la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, la Orquesta de Extremadura, la Orquesta de la Toscana y la Orquesta Filarmónica de Malasia, entre otras.

Desde 2026 es director artístico de la Fundació Sonora de la Comunitat Valenciana, donde lidera un proyecto pedagógico de largo recorrido centrado en la formación de jóvenes músicos y en el fortalecimiento de la cultura sinfónica en la región. Su dirección se caracteriza por la claridad, la precisión y un profundo sentido narrativo, con el objetivo de ofrecer interpretaciones vivas y significativas que conecten a músicos, público y música en el momento presente.

Programa 02

Temporada de conciertos

2026-2027

Arriaga. Obertura en re mayor
Lalo. Sinfonía española
Smetana. Mi patria (selección)

Comunidades imaginadas

Badajoz 8 octubre
Mérida 9 octubre

OEX
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.